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RETOS DESDE LA CRUZ

EFESIOS - LA  EPÍSTOLA DE LA IGLESIA Y LA CRUZ   (1)

Una mirada panorámica de Efesios

Dr. G. Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

Introducción

Todos los sesenta y seis libros de la Biblia son "inspirados divinamente por Dios y útiles para enseñar . . . " pero  en la providencia de Dios ciertos libros dejan huella especial en el desarrollo de la verdad.  Entre las trece epístolas paulinas, él desenvuelve siempre el Mensaje de la Cruz con diferente aplicación según la necesidad de la situación local. Él deja su propia huella en lo escrito a través de un corazón humilde, mente ágil y voluntad enteramente entregada a Cristo.

El eje del evangelio para el apóstol Pablo siempre es la verdad Cristo-céntrica de la Cruz en todos sus aspectos teológicos y prácticos. En las cartas inspiradas por el Espíritu Santo, a criterio de muchos expositores, Romanos deja huella distintiva: el desarrollo teológico y cronológico desde la condenación, la justificación, la santificación hasta la glorificación. Se destaca la redención fundada en  la muerte vicaria de Jesús (Romanos 3: 21-26) y nuestra muerte en unión con él (6:1-14) y la vida resucitada de Cristo que mora en nosotros a través del Espíritu Santo (7:1-6; 8:1-39).

En la carta a los Gálatas, de manera muy enérgica y apasionada, Pablo rechaza el peligro creciente del legalismo de parte de los judaizantes. Exalta y define la gracia de Dios manifestada en el Mensaje de la Cruz por su testimonio personal al principio de la carta. "Con Cristo estoy juntamente co crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que vivo ahora en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (2:20). Al  final de la carta concluye: "Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo" (6:14).

Efesios destaca el gran designo de Dios

En la carta a los Efesios se destaca una exposición única que define el Mensaje la Cruz en una nueva relación trinitaria con un nuevo concepto de la Iglesia Invisible como el Cuerpo de Cristo; Cristo es la cabeza y los creyentes del Nuevo Testamento son sus miembros de su Cuerpo. El Diccionario de la Real Academia  Española define "designo" como "pensamiento, o propósito del entendimiento, aceptado por la voluntad". Dios mismo se expresa  en una forma nueva, realizando los propósitos eternos de la salvación.

La Iglesia invisible y mística como el Cuerpo de Cristo es tal revelación desde la obra trinitaria de la Cruz de Cristo. Con una doxología sublime, Pablo alaba a Dios por esta gloriosa verdad revelada en la Cruz de Cristo (Efesios 1: 3-14).

La Epístola a los Efesios se ha descrito como los Alpes de Suiza, grandiosas montañas, cristalinos lagos y el zenit de la belleza de la creación divina. Efesios nos transporta a los concilios trinitarios en los cuales nos llamó, nos marcó en gracia de entre muchos. El Padre celestial y su Hijo lograron este gran designio en la cruz del Calvario.  A la vez Pablo amplía los logros de  tal remisión de los pecado en derribar la pared "para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades" (2:16).

Se hace la pregunta: ¿por qué dejó Dios que entrara el pecado en su creación? Una pregunta filosófica, pero debemos pisar la tierra de modo delicado porque como Moisés ante la zarza ardiente oyó esta orden: "no te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, santa es" (Éxodo 3: 5). Dios reserva para sí el gran designio.

Sólo podemos sugerir que Dios Trino iba a hacer una cosa infinitamente mayor que castigar al diablo y nuestro mal. Iba a demostrar su infinito amor, revelar la magnificencia de su gracia y constituirnos en el mismo Cuerpo de Cristo. Creo que Efesios nos revelará aspectos de estas verdades que sondearán los concilios eternos del Dios Trino. 

Al permitir entrar el mal Dios iba a revelar la gloria de su  gracia en la doxología que dio inicio a Efesios (1:3-14). Luego trazará el gran designo de enviar a su unigénito Hijo a morir y de esta manera salvar a los que él había llamado desde antes de la fundación de mundo.

No tan sólo los llamaría sino que los rescataría de las garras del enemigo y los introduciría "mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella sus enemistades . . . Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra Jesucristo mismo, en quien todos el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois edificados para morada de Dios en el Espíritu" (Efesios 2: 16, 19-22).  

La Iglesia desde la perspectiva del cielo    una doxología y plegaria Efesios 1

Para poder saborear el mensaje exquisito de Efesio, quiero dar una vista a vuelo de pájaro para introducir la unicidad de la carta. De repente Pablo eleva una doxología trinitaria -- toda una sola oración  -- que elabora la iniciativa del Dios Trino. Anuncia desde el principio el propósito eterno de Dios: "según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él" (1: 4). ¿Qué pudiera ser más clara?  Nos urge siempre nuestra santidad ante él.

Pareciera que la mente de Pablo está tan apasionada de la magnificencia de la doxología que no puede romper la oración con otro verbo: es un chorro de adoración y reverencia. Después en el éxtasis ante Dios sigue otra sola oración – una plegaria que brota de su ser inspirado. Tan elevado y tan inalcanzable es comprender la triple repetición:"para la alabanza de la gloria de su gracia" que no resta a Pablo nada sino una ferviente  intercesión por sus lectores.

Les pide "para que Dios os dé espíritu de sabiduría  y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando . . . cuál es la esperanza. . . cuáles son las riquezas . .  .cuál la supereminente grandeza  de su poder para con nosotros los que creemos . . ." (1: 17-19). El último verbo, "creer", establece más allá de duda  que la fe  es la única participación nuestra.  De parte nuestra sólo basta la fe que acepta y recibe la gracia abundante.

Al final de la plegaria introduce  el enfoque de Efesios -  la iglesia como beneficiario de  la exaltación de Cristo: "la cual operó en Cristo, resucitándole . . . sentándole a su diestra . . . y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo" (1: 20,22,23).

La Iglesia desde muertos en delitos hasta estar sentados en lugares celestiales   Efesio 2

Si Efesios 1 nos da la perspectiva del cielo, Efesios 2 empieza con la pobre materia prima con la cual Dios haría esa obra maravillosa. "Y él os dio vida en vuestros delitos y pecados" y luego sigue la profunda descripción de nuestra depravación. Pero Dios, rico en misericordia, nos dio vida y nos hizo sentar en lugares celestiales. En este contexto Pablo nos da el mejor análisis teológico de la salvación (2:4-9) y la pone en la perspectiva divina a través de la iglesia. "Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad, para con nosotros en Cristo Jesús (2:7). Dios está haciendo una obra para la eternidad. 

En el resto del Efesios 2 introduce en plena sabiduría como Dios logró hacer semejante milagro en la Iglesia. El mensaje de la Cruz  aparece en toda su gloria y vigencia. La Cruz de Calvario reconcilió al judío y al gentil ante Dios que los une en un templo santo en Señor "en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu" (2:22).

La Iglesia, El Cuerpo de Cristo, es  la obra maestra de Dios   Efesios 3

Pablo deja la gran mirada retrospectiva de Efesio 1; el Espíritu Santo nos ha llevado a los concilios eternos de Dios haciendo posible su plan eterno. Es seguido de la plegaria de Pablo, haciéndonos saber que sólo Dios lo puede realizar en nosotros. En el próximo capítulo Pablo traza la maravilla de la gracia en salvar y sentarnos en lugares celestiales terminado el capítulo 2 con el Cuerpo de Cristo, los judíos y griegos, siendo un gran templo  hecho la morada de Dios mismo.

En capítulo 3 Pablo enfoca en su propio llamado único, siendo él el último apóstol y el más indigno de ser el exponente de este gran designio. "Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles . . .  que por revelación me fue declarado el misterio . . . misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio" (3:1,3,5,6).

Pablo  destaca la grandeza profunda de este nuevo concepto. "A mí, que soy menos del más pequeño, de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo . . .para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada  a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor" (3: 8, 10-12).  En breve, este es el gran designo que Dios realizó en la Cruz, otro aspecto revelado en Efesios del Mensaje de la Cruz.

Este panorama nos da una vista nueva sobre  por qué  Dios dejó entrar al pecado el cielo primero y luego en el Huerto de Edén. Iba a lograr hacer una obra trascendental.

 

Como la epístola empezó con una doxología y luego sigue con una plegaria así, pero al revés, termina el capítulo 3 con una plegaria (3:14-19) y seguida de otra magnífica doxología (3:20, 21).  Empezó Pablo con la doxología en los lugares celestiales y de rodillas (Efesios 1) y termina de rodillas en otra resonante doxología.

El Gran designio realizado en el Cuerpo de  Cristo, la iglesia local y triunfante  Efesios 4-6

                       

Después de haber visto a vuelo de pájaro la grandeza de la doctrina de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, Pablo dedicará el resto de la epístola a una clara presentación del Mensaje de la Cruz  realizada en el creyente que forma parte de este glorioso Cuerpo de Cristo.

En Efesios 4 presentará la Iglesia invisible que ahora toma forma en la iglesia local con la unidad del  Espíritu (4: 1-10), con los dones y el liderazgo ordenados por Dios (11-16). Pablo se ocupará más en la aplicación de la Cruz en los creyentes: en su carácter, su conducta y en su guerra contra las huestes en lugares celestiales.

El creyente andará identificado con Cristo en muerte al pecado y vivo en Cristo Jesús (4:17-32),  andará en amor (5:1-12), andará en luz (5:12-20). Pablo aplicará el mensaje de la Cruz a los casados (5:21-33), luego a la familia (6:1-4) y a los siervos y jefes (6: 5-9).

Terminará Efesios con el llamado al conflicto con el maligno en el poder de la victoria de la Cruz, la guerra espiritual (Efesios 6:10-20) y una despedida cariñosa.

En nuestros estudios de Efesios vamos a trazar la doctrina bíblica de la Iglesia invisible (Efesios 1-3) a la práctica en la iglesia local y en cada miembro: su carácter, conducta, toda relación humana y, finalmente, a la victoria sobre las huestes infernales en unión con Cristo, la Cabeza del Cuerpo.

Tuyo en el Mensaje de la Cruz,

G.  Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

Edinburg, TX 78539