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RETOS DESDE LA CRUZ

EFESIOS - LA  EPÍSTOLA DE LA IGLESIA Y LA CRUZ  (11)

Una mirada retrospectiva a vuelo de pájaro

Efesios 1-3

Dr. G. Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

La  Epístola a los Efesios ha sido reconocida como una de las joyas del Nuevo Testamento. Hace mucho tiempo que el mensaje de Efesios toma su lugar al lado de Romanos, Hebreos y Apocalipsis como un libro con un énfasis único. Su mensaje revela la gracia de Dios en abundancia a través de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.

Parece que era una carta circular que respaldaba el ministerio de Pablo en estado de Asia en la  ciudad de Éfeso donde pasó  dos y años y medio, el ministerio local más largo de su carrera misionera. Además, el impacto de su vida se ve gráficamente en  su despedida de paso de los ancianos en Mileto, yendo Pablo rumbo a Jerusalén por última vez. "Hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban, doliéndose en gran manera por la palabra  que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco" (Hechos 20: 37.38). Podemos imaginarnos de tal momento tan emocional y pastoral.

Vale la pena recordar que en la primera mitad de Efesios Pablo sondea las profundidades de la gracia de Dios en el Gran Designo del Trino Dios. En la última mitad vuelve a definir and aplicar esas verdades  del andar en unión con Cristo. "Con algunas excepciones los tres primeros capítulos se tratan de la doctrina;  los últimos tres de la práctica; la primera mitad nos lleva a los secretos y los recursos de la vida cristiana y en la última a sus ejercicios en la Iglesia y en el mundo."[1]

La Doxología trinitaria por excelencia  Efesios 1: 3-14

Quedamos deslumbrados al profundizar esta doxología en  una sola oración de unas 232 palabras en español sobre las riquezas de la gracia de Dios a través de la Cruz para con los escogidos. Con palabras  precisas anuncia que el Padre "nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad" (Efesios 1:3-5).  Lo hizo antes de la fundación del mundo y con el único fin: "para la alabanza de la gloria de su gracia".

Además  nos hizo aceptos en el Amado, la segunda persona de la Trinidad, redimiéndonos por su sangre. Otra vez lo hizo "según su beneplácito" de su voluntad y más aun para reunir en Cristo todas las cosas, dándonos una herencia en el Gran Designio "para que seamos nosotros para la alabanza de su gloria" (vv.6-12). Toma nota de este propósito de elevarnos a ser su herencia de Dios mismo.

Sigue más de esta bendición celestial: el Espíritu Santo de la promesa nos selló y finalizó este plan soberano. Pero por la primera vez aparece en esta gloriosa doxología el elemento clave de la fe: "vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación y habiendo creído en él".  Introduce  el factor divino/ humano de oír y creer, la dinámica de la gracia de Dios en Cristo. El  Espíritu nos dio las arras de nuestra herencia "hasta la redención de la posesión adquirida "para la alabanza de su gloria".

Dios mismo se compromete por hacer en el creyente este Gran Designo. Su elección, basada en el "puro afecto de su voluntad" y "según su beneplácito" de su gracia, iba a redundar en la alabanza de la gloria de su gracia. Lo haría no por nada inherente en el pecador ya perdonado sino solo para su propia gloria. El enfoque no cae nunca sobre nosotros sino exclusivamente sobre la gracia de Dios. Por eso solo puede haber la gratitud durante la eternidad. "Decían a gran voz: El Cordera que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza" (Apocalipsis 5:12).

 

 La única respuesta ante tal maravilla     la oración magnífica    Efesios 1:18-21

Ni Pablo ni mucho menos nosotros podemos procesar la magnitud de este Gran Designio. El único recurso ante esta gracia es llevar una plegaria de corazón ante Dios.  Pablo pide una sola cosa: "Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, El Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él" (v.17). La esencia del conocimiento de él es un conocer íntimo, una profunda experiencia vivencial de Cristo. No es un mero saber sino una unión mística, práctica, espiritual basada en estar en Cristo co-crucificados y co-resucitados.

La petición consta de tres aspectos: 1) la iluminación de la esperanza de nuestro llamado, 2) las riquezas de la gloria de nuestra herencia y finalmente, 3) la supereminente grandeza de su poder para con nosotros que creemos (vv. 18-20). Toma nota de nuevo del papel de la fe, el medio divino/ humano, el medio alcanzador de la gracia de Dios. Con todo el debido énfasis en la gracia, no se pierde nunca el aspecto secundario de la fe por parte nuestra.

Sigue desarrollándose la oración en una exposición más amplia de la persona de Cristo y su  reino sobre todo y a través de su Cuerpo de la Iglesia (vv.21-13).

La Gracia, la única dinámica de la salvación hasta la glorificación    Efesios 2:1-10

Pablo sigue andando en lugares celestiales y en el espíritu de la doxología y la oración nos transporta también consigo.  Sin verbo alguno en esta magnífica trayectoria de la gracia sublime,  dice: "Y él a vosotros . . . ." Ni toma el tiempo de poner el verbo suplido por  los traductores: [os dio vida].  Toda esta trayectoria desde Efesios 1:3 hasta Efesio 2: 10 viene como una ráfaga de luz que nos transporta hasta estar sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús. Tal es la gracia suprema que deja a Pablo deslumbrado.

Pero de golpe hace un agudo contraste que revela de dónde nos sacó tal gracia. "Y él os dio vida a  vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados" (2:1). Siguen solo dos versículos compactos que destacan en agudo contraste la maravilla de esta gracia redentora. El salmista lo expresó: "Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mies pies sobre la peña, y enderezó mis  pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios" (Salmo 4:2, 3).            

En su carta a los Romanos, Pablo empieza la presentación del evangelio con un énfasis bien desarrollado sobre nuestra depravación (Romanos 1:18- 3:19). Pasa por la justificación (3:21 - 4:25) y finalmente llega a la gracia santificadora (5:1-8:39). Sin embargo, tan fuerte es el énfasis sobre la gracia en Efesios que empieza, no con nuestros pecados sino con su inmerecida gracia: "nos bendijo con toda bendición en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinados por medio de Jesucristo, en amor . . . " (1:3-5). Sigue de inmediato la doxología elogiando la gracia (1:15-23), luego la oración puntualizando esa gracia realizada en aquel que va creyendo.

La Supremacía de la gracia de Dios en su alcance soberano    Efesios 2:4-10

Efesios no pasa ligeramente por encima del pecado (vv. 2,3),  pero solo lo describe en breve para volver al triunfo de la gracia. Sigue la porción obra maestra de todo el Nuevo Testamento. Es casi tan sagrada que no se puede hacer comentario. "Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo para mostrar en los siglos venideros las abundantes  riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús" (vv.4-7).  

                                                                                                                                     

Debemos tomar muy en cuenta el tiempo de los verbos. Dios es rico y nos dio vida, aun estando  muertos, nos resucitó, nos hizo sentar. Cada verbo de acción está en el pretérito; se repite dos  veces "juntamente con Cristo." Quiere decir que aun antes de la fundación del mundo

(Efesios1:3) en gracia Dios ya nos dio este paquete. No nos lo iba a dar en etapas  o de acuerdo de nuestro crecimiento. Es la herencia de todo creyente. Ya nos dio todo en pura gracia y lo hizo en la cruz de una vez. Este es el mensaje de la Cruz en su esencia.

Ha habido una interpretación común en el evangelismo de limitar esto a nuestra conversión, el recibir a Cristo, no más. Pero esta es una declaración válida ya para todo creyente y es lo que cada uno recibió y ya tiene, no tan solo el perdón de los pecados pasados sino también muerto al pecado y vivo para Dios, es decir, la santificación, una vida victoriosa. Lo tiene en base de la gracia de Dios sin haber hecho nada ni merecido absolutamente nada.

Para que esta verdad fundamental no se malentienda, Pablo repite "Porque por gracia sois salvos [santificados] por medio de la fe: y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe"  Hay unos que lo limitan o lo entiende solo en términos de la salvación original, pero son muy pocos que reconocen que la santificación es don  también. Solo por fe fuimos justificados y solo por fe entramos en victoria "muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:11).

La Gracia reúne a los gentiles en la Iglesia sobre la misma base de la cruz  Efesios 2:11-22

Hoy no podemos comprender el gran abismo que existía en aquel mundo y tiempo entre el judío y el gentil. Pero a Pablo le fue dado como Apóstol a los Gentiles el gran honor de anunciar este plan original escondido en el corazón de Dios pero revelado en la Cruz. Los iba a unir en un solo nuevo hombre espiritual.

Ahora en Cristo no habría división alguna. "Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz, reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades" (vv.14-16).

Pero la maravilla continúa: "todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser su templo santo en el Señor . . . una morada de Dios en el Espíritu" (vv.21-22).  Solo Dios pudiera llevar a cabo en pura gracia una salvación tanto individual como ya colectiva en la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. En todo esto la Cruz es el gran eje de su Gran Designo.

Pablo se queda maravillado ante su llamado divino   Efesios 3:1-3

De repente Pablo capta la vislumbre de su soberano llamado de ser Apóstol a los Gentiles. No puede más que humillarse: "A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, que me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo" (v.8). Lo que no pudo comprender fue que de esta manera hasta los principados y potestades del ultramundo verían la multiforme sabiduría de Dios revelada en la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.

Pablo vuelve a la oración y a la doxología     Efesios 3: 14-21

Así como empezó Efesios (1:3-14) con una doxología termina con otra (3: 20,21) en la primera mitad de esta gloriosa epístola. Ante el desenvolvimiento de semejante Gran Designo, no puede más que postrarse el creyente en adoración y alabanza. En medio de esta reacción espiritual entre las dos doxologías, solo la plegaria es comprensible.

Se repite la misma petición de la primera plegaria:"Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones . . ." (vv. 16,17). El resto de la plegaria nos transciende la comprensión nuestra: "Y de conocer el amor de Cristo, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (v.19).

Para  nuestra mayor humillación y adoración Pablo concluye con el pronunciamiento de su infinita gracia. "Y a Aquel  que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder de actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús, por todas las edades, por los siglos de los siglos, Amén".

Vale la pena notar que con toda la maravilla y la disponibilidad de la gracia inexhaustible de Dios, el Espíritu Santo menciona siete veces en la primera mitad de Efesios el papel de la fe (véanse 1:13,19; 2: 8, 9; 3:12,17, 20). Pablo había confirmado esto antes: "Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme" (Romanos 4:16). Y aun en la última  doxología sublime agrega "según el poder que actúa en nosotros." 

Dios recibe toda la honra y la alabanza y nos toca dejarlo obrar y lograr sus propósitos eternos en nosotros. Con esta dinámica de la gracia y la fe que simplemente recibe y da gracia por el amor de Dios, nos preparamos para entrar en la última mitad de Efesios. Veremos la maravilla de esa obra magistral llevada a cabo en la iglesia para la mayor gloria del Dios Trino.



[1] H.C.G. Moule, Ephesian Studies, Lessons in Faith and Walk (London: Pickering & Inglis, Ltd.), p. 147.  (traducción del autor)