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RETOS DESDE LA CRUZ

GÁLATAS –LA EPÍST0LA DE LA CRUZ Y EL ESPÍRITU SANTO  (2)

El Escándalo de su abandono de la gracia

Gálatas 1:1-10

Dr. G. Ernesto Johnson

Instituto Bíblico Río Grande

Introducción

En nuestro primer estudio tomamos nota del trasfondo histórico de la carta escrita por Pablo en camino a Macedonia por el año 57. Pablo acababa de haber recibido evidencia agonizante de la entrada de los judaizantes en las iglesias del norte de Galacia y la abrupta acogida que les dieron a esos falsos. Responde con una vehemencia tremenda porque se peligraba la verdad y Pablo se apresuraba a hacerles frente de manera directa y apasionada.

El meollo del problema era el acercamiento de los judaizantes o legalistas que sutilmente se insinuaban entre los convertidos sugiriendo que les faltaba algo, una mayor «espiritualidad.» Para lograrla tenían que agregar al mensaje de Cristo un apego a la ley, en este caso, la circuncisión y el guardar de días y costumbres de los judíos. Sin duda apelaban al Antiguo Testamento, pero de esta manera sustraían de la obra de Cristo consumada de la Cruz. Ponían en tela de duda el evangelio de la gracia de Dios. Para lograr controlar los afectos de los hermanos estos falsos tenían que cuestionar mucho el apostolado  y el llamado de Pablo, quien era su padre en la fe. El problema de los legalistas había atormentado la iglesia primitiva y era el peor enemigo de Pablo en sus giras entre los gentiles.

La Defensa del Evangelio de la Gracia y el Saludo de Pablo  Gálatas 1:1-5.

Toma nota de las preposiciones: de hombre, por hombre sino por Jesucristo.[1] La autoridad y su mensaje de gracia de Pablo no vienen a través de la iniciativa de los hombres. No es  ni de fuente humana ni tampoco por el canal de los hombres. En agudo contraste vienen por el canal de su encuentro impactante con Jesús en el camino a Damasco (Hechos 9:3) y por la intervención directa de Dios Padre quien resucitó a Jesús de los muertos. Su llamado y su apostolado no admiten dependencia humana alguna. Lo afirma y lo defiende. Por una inferencia sucinta Pablo se separa de una vez de sus adversarios que no tienen esas credenciales divinas. No tiene que presentar sus credenciales. Ellos lo son.

Su saludo a los hermanos es conciso y no efusivo como aquel a los demás hermanos de otras iglesias, ni al de los corintios con todos sus problemas. Sí que él los llama hermanos en las iglesias de Galacia porque él presenció su conversión.  Pero se siente uno ya una tensión y problema grave. De nuevo Pablo da una intervención doctrinal que respira la autoridad del evangelio.  En versos 4 y 5 reafirma la esencia del evangelio con claridad: "el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén."

En esta brevísima afirmación doctrinal, Pablo vuelve a la Cruz: "se dio a sí mismo para librarnos." Es cuestión de un verdadero rescate del peligro de la apostasía.  Anticipa Pablo el énfasis de ellos sobre ritos y costumbres judaizantes de este presente sigo malo; tales ritos van pasando, perdiendo su valor. Por contraste el evangelio de la gracia de Dios permanece para siempre y va ganando su valor en lugar de irlo perdiendo. Y todo esto es para la gloria de Dios, el supremo atributo divino, que incluye todo lo infinito de Dios en una sola palabra que desafía descripción adecuada. Esta introducción afiladora nos prepara para la fuerte reacción de Pablo frente a esta apostasía potencial.  Es una apostasía en desarrollo y Pablo lo va a desafiar.

El Gran Peligro -- El Escándalo del Abandono de la Gracia de Dios   Gal. 1:6-7

De golpe Pablo les desafía con la sorpresa, el afán y la indignación santa de esta vuelta tan precipitada de parte de sus hijos en la fe. "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente" (Gal. 1:6). No da vueltas antes de llegar a su carga pesada. Dice que no puedo comprender el abandono no tan sólo del evangelio que les había encomendado sino también "del que os llamó."  Esto es dar la espalda a Dios mismo. Esto no es nada más que ser traidor; el término que Pablo usa es término militar: es ser renegado y desertor. No es problema de una interpretación alternativa sino un abandono, apostasía frente a la verdad de Dios. Podemos sentir el "shock" que Pablo siente.

Otro matiz en esta alegación es que abandonaron la gracia de Dios de manera  tan pronta o tan irreflexivamente. Dieron un paso fatal sin tomar en cuenta las consecuencias desastrosas para seguir un evangelio diferente. Pero Pablo se corrige: "no que haya otro." Sólo puede haber uno, único y vital. Pablo escoge bien la palabra «otro» indicando no otro al lado y que acompaña sino «otro» de diferente origen, totalmente contrario en su esencia. Esto no es cuestión por debatir; llegamos más bien al corazón de la verdad.  Pablo no tolera ni admite semejante comparación porque el evangelio de la gracia de Dios es de Dios; no tiene nunca otro diferente. Es cuestión o de Dios mismo o del hombre. Tal pensar sería blasfemia.

Pablo pone el dedo en la llaga: "hay algunos que perturban y quieren pervertir el evangelio."  Pablo discierne bien que tras este brusco cambio hay quienes buscan seguidores que puedan controlar y usar para su propio beneficio. Tras la mala doctrina siempre hay los emisarios de Satanás que se oponen a Cristo. Más adelante en la vida Pablo escribiendo de la cárcel en Roma habla de éstos: " Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones" (Fil. 1:15,16). Tristemente  hay los que hoy día hacen mercancía del evangelio para fines egoístas.

La Medida de Este Escándalo del Abandono en Camino   Gal 1: 8-10

Lo que sigue en Gálatas 1 nos va a sorprender.  Primero Pablo se imagina un caso hipotético, usando el modo subjuntivo como si no fuese posible. De esta manera se profundiza su "shock." "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otros evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema" (v. 8).  Se supone que sí fuera el caso, sería algo tan increíble que un ángel predicara semejante sustituto falso --realmente sería imposible. Pero en el siguiente verso 9 agrega lo mismo pero con este cambio notable en el modo indicativo afirmando la presente realidad alarmante. "Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema."

Para algunos lectores pudiera ser sólo una repetición diciendo lo mismo otra vez para llamar la atención, pero los amadores de la gramática sabemos que estos dos modos, el subjuntivo y el indicativo representan dos mundos del pensar. El subjuntivo propone lo irreal, lo no muy  probable, lo incierto y futuro pendiente,  pero el indicativo nos trae a la realidad histórica, lo presente, lo seguro y firme. De esta manera Pablo les acerca al anatema, con tal semejante palabra fuerte y devastadora.

La palabra anatema es fortísima en su denuncia.  Aparece en 1 Corintios 16: 22: "El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene." La historia de esta palabra es interesante. Pudiera tener un sentido positivo, algo ofrecido a Dios (Lucas 22:5),  pero tiene su trasfondo histórico que se halla en el pecado de Acán en Josué 6: 17, 18. En la toma de Jericó Dios había dicho: "Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella, solamente Rahab la ramera vivirá. . . . pero vosotros guardaos del anatema, ni toquéis, no toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis."  Sabemos que Acán  tomó de lo prohibido, lo reservado exclusivamente para Dios para satisfacer su ira santo contra lo prohibido. Después de la derrota de Israel en Hai, Dios dijo: "Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espada, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros" (Josué 7:12).

No hubiera habido palabra más fuerte y devastadora que Pablo pudiera haber usado en esta situación.  Tal es la medida de la vehemencia de Pablo contra esta plaga infiltrándose en los gálatas. Podemos sentir su indignación santa que el evangelio que les predicó esté en gran peligro de estar pervertido irremediablemente. Pablo responde: "Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres?  Pues si todavía agradara a los  hombres, no sería siervo de Cristo" (10). Para Pablo no pudiera haber otra motivación que complacer a Dios y honrar la gracia de Dios en su plenitud.

Aplicación del Peligro de los Gálatas presente muy Hoy en Día

Pero uno pudiera decir: ¿no es esto demasiado duro y extremoso cuando sólo trataba de agregar un rito de la ley u observación de cierto día que tiene el trasfondo en el Antiguo Testamento? 

Hoy en día hay los que diluyen el evangelio a la auto-estima, la búsqueda de auto-realización y el éxito en la vida personal.  Se escriben y se compran miles de tales libros con el «evangelio lite.» Pero para Pablo no era nada insignificativo porque era predicar no la gracia de Dios sino las buenas obras como el medio de aumentar nuestra aceptación delante de Dios.  Agregar aun algo por bueno que pareciera de parte nuestra resulta en el orgullo religioso y Dios no aguanta eso nunca. Agregar aun algo a la obra de la cruz, a la gracia de Dios para con los inmerecidos, es invalidar la muerte de Cristo que sigue siendo la única base y medio de agradar a Dios. Nos queda creer y obedecer la Palabra de Dios en su sencillez con el resultado de la llenura del Espíritu Santo y el fruto del Espíritu.

Hoy en día hoy tantos que quieren que agreguemos algo por buscar, algo que pudiéramos hacer para ser «más espirituales». Algunos buscan ser apóstoles por el poder y la influencia que les da; otros buscan la profecía para que puedan manipular e impresionar a los demás. Hay «encuentros» donde el énfasis es una nueva experiencia, nueva «bendición», nuevo "thrill."

Hoy día en muchas partes del mundo «la Teología de la Prosperidad» se predica y millones la siguen. Dicen: "Dame a mí y Dios te multiplicará en lo material." Otros dicen: "Pare de sufrir" como si fuera el evangelio. Siempre hay la  nueva corriente, la próxima novedad. Pero al final de cuentas estas corrientes que ofrecen tanto no rinden ni duran. Los Adventistas del Séptimo Día promueven ciertos reglamentos, el guardar del sábado, todo para gloriarse en lo que cumplen o lo que los separa de los demás.  En todo esto moderno el énfasis no es en la gracia de Dios que produce la verdadera santidad, humildad, servicio y el amor por las almas.

Siempre ha habido los extremos: el legalismo o el libertinaje. La Cruz es nuestra única protección contra los extremos. El legalismo siempre ha existido. Produce cierto tipo de «espiritualidad» basada en el orgullo «espiritual». Lo que podemos hacer por nuestras fuerzas resulta siempre en la comparación con otros pero siempre tiende hacia nuestra ventaja. La carne siempre busca donde gloriarse. Jesús mismo dijo: "El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y vida." Pablo en Fil. 3:3 identifica al verdadero creyente: "Porque nosotros somos la circuncisión (la verdadera en Espíritu), los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne."

El libertinaje se desacredita por los excesos sexuales, pero el legalismo se disfraza bajo ese «orgullo espiritual» donde uno se separa de otro por ser mejor,  más «espiritual», más comprometido a los ritos y reglamentos externos de la religión.  Los fariseos fueron los que crucificaron a Jesús. Pablo recogen la sutileza del legalismo hace frente a él en esta epístola. Que Dios nos dé el discernimiento para reconocer donde podemos caer en esa trampa, anatema para Dios y el mensaje de la Cruz.

Principios Poderosos por Ponderar en Gálatas

  1. Un buen principio en la verdad no nos garantiza un andar futuro. "Vosotros corráis bien.     ¿Quién os estorbó para no obedecer a la verdad?" Gal. 5:7.
  2. Pablo es fidelísimo al bienestar de su hijos en la  fe. Está dispuesto a hacerse «enemigo» de ellos para rescatar su fe. El líder espiritual se pone en peligro para contender por la fe.
  3. Empieza  la epístola con un breve sumario de lo esencial del evangelio. Es bien evidente que el centro de nuestro mensaje sigue siendo la centralidad de la obra de la Cruz en su plenitud. La muerte y la resurrección de Cristo es "el poder de Dios para salvación."
  4. Pablo revela la pasión de su corazón para el evangelio de la cruz y a la vez revela su pasión para con los gálatas que estaban en gran peligro de ser traicionados por los judaizantes.
  5. Por dos repeticiones una en el subjuntivo y la otra en el indicativo Pablo expone la gravedad de la situación espiritual.  No es cuestión de unas interpretaciones de la verdad más bien el legalismo destruye la gracia del evangelio y es anatema a Dios.
  6. Llega el momento de ponerse firme ante las maniobras de la carne y defender la verdad.
  7. Pablo revela aquí para con sus hermanos de Galacia  «tough love» (el amor duro pero sincero) de un padre espiritual en la fe.  Este cáncer tiene que ser muerto o mata.
  8. La aplicación para hoy es todo lo que distrae y sustrae de la centralidad de Cristo es enemigo del evangelio.  Hoy en día puede ser el entretenimiento de los hermanos por la música, la exhibición de dizque don, la personalidad carismática de un «líder» etc.
  9. Pablo defenderá su apostolado y por ende su mensaje contra todo ataque de la carne. No se defiende a sí mismo sino que establece su mensaje que recibió directamente por revelación y por eso es autoritativo y apostólico.
  10. Para el verdadero líder espiritual, ¡que ejemplo es Pablo: pasión por el evangelio, amor para con los hermanos en peligro, fiel en corregir, apasionado por el mensaje de la Cruz!

Dr. G. Ernesto Johnson

Instituto Bíblico Río Grande

Edinburg, TX 5 de junio de 2008


[1]  J.B. Lightfoot, Epistle to the Galatians, seventh edition, (London: MacMillan and  Co), 1881, 71.  Quedo endeudado mucho a los comentarios de este erudito ingles que había hecho un estudio minucioso de esta epístola. Sigo a menudo sus notas exegéticas y tienen el apoyo de la historia de la exposición bíblica.