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RETOS DESDE LA CRUZ

GÁLATAS – EPÍSTOLA DE LA CRUZ Y EL ESPÍRITU SANTO  (15)

Otra Mirada a la Epístola a los Gálatas y al Apóstol de la Cruz

Mirada retrospectiva

Dr. G. Ernesto Johnson

Rio Grande Bible Institute

Propósito de este último estudio

Por la gracia de Dios hemos trazado catorce previos estudios exegéticos. Dios nos ha retado desde la Cruz.  No cabe duda de que podemos llamar a Saulo/Pablo de Tarso el Apóstol de la Cruz.  Como ningún otro, Dios le llamó desde "el vientre de su madre" (Gál. 1:15) para que fuese el Apóstol a los Gentiles.  Le concedió el alto privilegio de exponer como ningún otro apóstol la grandísima obra de la Cruz. En Gálatas Pablo hace resplandecer nuestra salvación trinitaria: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Además del esplendor de la Cruz,  Pablo reveló el ministerio eficaz del Espíritu Santo en llevar a cabo nuestra victoria sobre el mundo, la carne y el diablo.

Propongo a examinar de cerca el corazón de Pablo revelado de manera fascinante en la carta y luego la defensa de su persona, los pares de contrastes significativos en el argumento de la epístola. Termino el estudio con el enfoque único sobre la Cruz y el Espíritu Santo y los resultados prácticos en la vida del creyente.  Ya que la Epístola a los Gálatas y la de Romanos los escribió Pablo desde Corinto en la misma época los dos libros inspirados reflejan un énfasis paralelo. Se debe tomar en cuenta esto en volver a visitar las verdades de la Cruz.

El Corazón pastoral del verdadero líder espiritual –angustia, fidelidad, severidad y amor

Pablo da principio a la carta como de costumbre. Sin embargo hay un tono diferente cuando dice "Pablo, apóstol (no de hombre ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos,) y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia." Esa interrupción no aparece nunca en los otros saludos e indica que algo diferente ha de venir. Sí que algo diferente vino. Sigue Pablo con los elementos básicos del evangelio de la introducción. (1: 3-5)

Lo que sigue nos sorprende: "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente."  De manera apasionada Pablo les hace saber su perplejidad y angustia de haber abandonado ellos la gracia de Dios. El punto importante es el abandono de la gracia de Cristo tan de repente. Luego luego Pablo pronuncia una maldición sobre tal apostasía cercana. Dice dos veces que tal que predica semejante error, sea anatema.  Son palabras bien fuertes, jamás repetidas en otras epístolas aun con diferentes problemas serios. Sigue otra reprensión: "¡Oh Gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer la verdad." (Gál. 3:1)  ¡El verbo «fascinó» tiene un toque de la hechicería!

El corazón de Pablo no pasa por alto nada de la carne operante en las iglesias. Sin embargo su corazón pastoral se ve en: "Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros." (4:19. "Porque  vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros." (5:13) Su corazón todavía se pone tierno hacia ellos. "Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús." (4:13,14)

Aunque Pablo los amaba como Cristo los amaba, no dejaba que su amor no fuese fiel y severo. Su lógica doctrinal hace que diga: "De Cristo os desligasteis («katargeo»- anular, cancelar), los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído." (5:4)  Sin embargo aunque pronuncia tal posible apostasía, sigue con la esperanza en Dios: "Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturbó llevará la sentencia, quienquiera que sea." (5:10)

La Defensa del evangelio de la gracia y la autodefensa de su apostolado con humildad

A veces en la milicia por la verdad, existe el riesgo de la distorsión de la gracia de Dios.  En tal momento se requiere la defensa de la verdad pero siempre en el espíritu de humildad y autoridad.  Pablo ilustra este reto ahora.  Los judaizantes, los enemigos judíos que se metieron entre los nuevos creyentes gentiles, atacaron fuertemente a Pablo como un desleal judío traidor. Pablo no tuvo otra opción que tomar que la de relatar su pasado en el fariseísmo y su llamado soberano a Cristo. Pasó de ser fariseo a llegó a ser esclavo de la gracia de Cristo.  Dedica Gálatas 1:11-24 a presentar sus credenciales de aceptación entre las iglesias de Sira y Galacia. No le tocó como algo necesario la aprobación de Jerusalén como la señal de su apostolado a los gentiles.

Pero cuando le tocó a Pablo subir a Jerusalén para asistir al gran Concilio de Jerusalén con Tito el gentil (Hechos15:1-30; Gál. 2:1-10) para que se tomasen las decisiones firmes con respecto al evangelio por predicarse en todas las iglesias. Era nada menos que la gracia de Dios versus el guardar de la ley mosaica; los dizques apóstoles "dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión". (2:9) Así Pablo establece su derecho de escribirles como un auténtico apóstol de Jesús.

Pablo confronta a Pedro en defensa de la gracia del evangelio  Gal. 2:11-21

Pero «la joya» de su confrontación con Pedro nos hace manifiesto el corazón y la motivación no tan sólo de Pablo en dicha ocasión sino también la de la misma vida nuestra unida a Cristo.  Hace realce la hermosura de la Cruz, nuestra identificación con Cristo en muerte al pecado y a la ley para poder llevar la misma vida de Jesús en nosotros.

La ocasión de Gál. 2:20 fue después del gran Concilio en Jerusalén en donde Pedro mismo había sido vocero de la gracia de Dios. Pero al llegar Pedro a Antioquía entre los gentiles a principio comía a gusto con ellos. Pero después de que hubieron llegado los de Jerusalén, se retiró de los gentiles y se llevó a Bernabé y a otros muchos a apartarse de los hermanos gentiles. Esto fue una crisis verdadera para la iglesia naciente.

Pablo se intervino en defensa de la gracia de Dios en contra del guardar de la ley: "Pero cuando vi que no andaban rectamente --pura hipocresía --conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos . . . ." (2:14) Semejante reprensión delante de todos puso en claro una vez para siempre el mal de sustituir la ley por la gracia de la Cruz,

Pablo usó la ocasión, no tan sólo para reprender a Pedro sino para poner su vida como ejemplo de uno que murió a la ley y resucitó para que Cristo viviera en él. "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." (Gál.2:20) ¡Qué revelación de la gracia de Dios en la vida del creyente!

Los Principios irreconciliables: verdad /error; gracia/ ley;  fe/obras;  Espíritu/carne

Entre estos principios no puede haber compromiso alguno. Son diametralmente opuestos uno contra el otro. Pablo trata de estos contrastes de manera directa y fuerte y hace las aplicaciones a la situación crítica en las iglesias de Galacia. Así en la vida del creyente no puede haber tampoco un poco de ambos. Es cuestión exclusiva de uno u otro. 

La obra de la Cruz es la respuesta final de Dios para con estos principios incompatibles. "Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu." (Rom. 8:3,4)  Estas verdades son el eje de la vida cristiana en todo sentido. 

El Peligro del legalismo hoy y el remedio de la Cruz

Dios mismo ni puede bendecir al creyente que anda en el error bajo la ley, usando de las «mejores intenciones» de la carne.  Pablo analiza lo de los judaizantes en Romanos 10:3, 4: "Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque  el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree." Para el creyente a la verdad su posición en Cristo ya justificado por la gracia de Dios y la nueva vida eterna impartida al corazón le da el deseo de que no ande conforme a la carne. Pero la naturaleza vieja resiste y los inherentes deseos de hacer algo por el bien le hacen tropezar. Resulta en una experiencia mixta que describió una vez Pablo en Romanos 7: 24: "¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?" Tantos hermanos así viven entre estos dos principios, una vida cristiana no agradable ni a Dios ni a ellos.  Pero tal derrota no es la herencia nuestra.

Para Pablo una vida bajo la ley como los judaizantes requerían era requerir la circuncisión como si fuera algo superior por agregarse  a  los méritos de Cristo. Eso era distorsionar y menospreciar los méritos exclusivos de Cristo. Tal concepto y práctica es rechazar el principio de la gracia. En Gálatas él define el vivir bajo las demandas de la ley como otro evangelio y es anatema. Tal error se llama el legalismo que existe hoy en muchas formas. El legalismo de hoy consiste en mezcla la gracia de Dios con las obras de la carne.  La ley hace sus demandas y el creyente piensa que le corresponde hacer la lucha para cumplir con ellas. Resulta en poner ciertos requisitos externos o sean del vestido, cierta experiencia o don, estándares de la adoración, ciertos conceptos doctrinales de versión, etc. según lo que se requiera. Los que cumplen  a su manera con dichos requisitos se creen más espirituales que los otros. Resulta el «orgullo espiritual» que no toma en cuenta la obra de la Cruz, "Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario en humildad, y en duro trato del cuerpo; pero no tiene valor alguno contra los apetitos de la carne." (Col. 2:23)  Sólo la Cruz puede cancelar el poder de la carne que se esfuerza por cumplir con tales demandas.    

El Papel verdadero de la gracia frente a la ley  Gálatas 3:6-29

Para corregir la confusión y la enseñanza de los judaizantes, Pablo va directamente al trato fundamental de Dios con Abraham en Génesis15:6: "Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia." En aquel entonces ni había la ley. El Pacto Abrahámico estableció definitivamente la prioridad en tiempo y esencia de la fe en la gracia de Dios. Sobre esta base Dios iba a ordenar la salvación de los gentiles (3:8). Más delante con el dar de la ley agregaría Dios: "Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas" (3:10)  Esa maldición de ser colgado en la cruz tomó Cristo mismo para satisfacer de una vez todas las demandas de la ley. (3:13)  Ahora no nos quedan ni una demanda que cumplir.

La ley que vino 400 años después no fue dada para salvar ni santificar al creyente. "Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa. . ." (3:19)  Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes." (3:22) Una vez más la Cruz pone fin a la vigencia de la ley para que Cristo salve y santifique a los suyos.  Volvemos a la Cruz muertos a la ley. "Así también, vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios." (Rom. 7:4)

El creyente ya casado con el Cristo resucitado se goza del pleno ministerio del Espíritu Santo

Con una  mirada retrospectiva Pablo dedica Gálatas 1 y 2 a alarmar a los Gálatas por la crisis de su posible apostasía dando lugar a la «hechicería» de los judaizantes  (3:1) perdiendo de vista a Cristo crucificado. Luego establece su apostolado y su aceptación por los apóstoles de Jerusalén; aun Pedro fue reprendido por Pablo por su hipocresía (2: 11-21).  Para poner la gracia y la ley en su respectiva posición dedica Gálatas. 3 y 4 a la prioridad de la gracia y el limitado papel de la ley para sólo llevarnos a Cristo. Resulta que todos somos hijos de Abraham. "Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay  esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa." (3:27 -29)

Pablo llega a la cumbre del mensaje de la Cruz y el Espíritu Santo en Gálatas 5 y 6 explicando que el Espíritu sólo hace su obra santificadora en base de la Cruz, un mensaje netamente Cristo-céntrico. "Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis libertad como ocasión  para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros." (5:13) Sigue en base de esa verdad: "Digo, pues; Andad en el Espíritu, y no satisfaréis (mejor variante) los deseos de la carne . . . pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley." (5:16,18)

A continuación Pablo nos escandaliza por las obras feísimas de la carne (5:19-21) ¡Qué contraste sigue! "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley." (5:22-23)  Para mí Pablo nos da el secreto abierto y establece más allá de duda la vida de Cristo resucitado llevada a través de nosotros;  es la Cruz aplicada momento tras momento la carne. Pablo afirma con autoridad: "Pero los que son de Cristo han crucificado (crucificaron --aoristo indicativo activo) la carne con sus pasiones y deseos." (5:24)

Nótese el tiempo de verbo; es el tiempo pasado, acto ya hecho, no repetible. Es una referencia directa al cuando fue crucificado el hombre viejo según Romanos 6:6: "«Conociendo» esto que nuestros viejo hombre fue crucificado juntamente con él . . . ."  Es mi verso favorito donde Dios me introdujo en esta bendita realidad, una posición por tomar por fe diariamente. Esto permite que el Espíritu Santo haga su obra produciendo en nosotros la misma vida de Cristo.

Termina Pablo la epístola por escribir por su propia mano la conclusión del argumento de toda la carta con la pasión de su corazón.  "Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión  vale nada, ni la incircuncisión sino una nueva creación." (6: 13,14)

Así de esta manera Pablo con broche de oro revela su corazón pastoral; nos enseña tanto el peligro de la ley y la carne como poner en claro la pura verdad del evangelio de la gracia de Dios. Ha puesto delante de los gálatas y a nosotros el cómo de la vida en Cristo, crucificado y resucitado bajo el control del Espíritu Santo. A Dios y a la Cruz de Cristo sean la gloria por siempre jamás.

Tuyo en el Mensaje de la Cruz,

G. Ernesto Johnson