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La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

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RETOS DESDE LA CRUZ

LACRUZ EN LA VDA DE LOS SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Abram Llega a Ser Abraham  (2)

Don Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

Introducción

            A primera vista no hay tanta diferencia en el cambio de nombre, pero en la Biblia   cuando Dios le cambia a uno el nombre significa muchísimo.  Desde Abram (padre enaltecido) hasta Abraham (Padre de una multitud--Gen. 17: 5); desde Jacob (el que suplanta--Gen. 25.26)  hasta  Israel ("el que lucha con Dios o Dios lucha --porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido" --Gen 32:28).  Cristo le cambio el nombre a Simón: "tú eres Simón, hijo de  Jonás; tú serás llamado Cefas" o Pedro (piedra --Juan 1:42).   Tal cambio de nombre quiere decir que Dios mismo se compromete por cambiar el mismo carácter de tal.  Llamamos esto la santificación, la vida transformada.  En nuestra vida Dios va transformando lo viejo en lo nuevo, lo carnal en lo espiritual, la imagen "del primer hombre Adán al postrer Adán, espíritu vivificante" (1 Cor.15:45).  Nada menos es la herencia nuestra.

Para lograr esta metamorfosis (2 Cor. 3:18), hay el proceso de prueba; a veces dos pasos para delante y un paso para atrás.  Tal es el aspecto humano, aunque no tiene que ser así.  Pero tan aferrado es lo adánico en nosotros que así vamos aprendiendo por los atrasos.  La vida del gran padre de la fe, Abram, ilustra tal proceso.  Pablo está de acuerdo; en 1 Cor.10 dedica diez versos a las ilustraciones del Antiguo Testamento, Israel en el desierto.  Hubo las bendiciones de ser bautizados en Moisés (v. 2), pero codiciaron (v.6), fueron idólatras (v.7),  fornicaron (v.8), tentaron al Señor (v.9) y murmuraron y perecieron por las serpientes (v. 10).  Luego sigue la amonestación: "Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que el que piensa estar firme, mire que no caiga" (vv. 11,12)

1.         Un Breve Repaso de la Vida de Abram  Gen 12-15

En el primer estudio vimos la soberana gracia de Dios al escoger a Abram de Ur de los caldeos. Respondió Abram a tal llamado y en la fe salió (Heb.11:8).  Al llegar a la tierra prometida, la cual nunca fue suya menos una parcela para enterrar a Sara (Gen. 23:1-20), puso su tienda y levantó un altar, tienda lo pasajero en la tierra y altar símbolo de su intimidad con Jehová los cuales llegaron a ser las marcas del padre de la fe (Gen. 12:8; 13:3,4).  Pero ante la prueba del hambre en la tierra se fue a Egipto y cometió dos pecados: la falta de depender de la provisión de Dios y el egoísmo de auto protección a costo a Sarai y a la vez la simiente por prometer.

Sin embargo vuelve enriquecido de Egipto y ante lo de Lot y escoger la mejor tierra, Abram triunfa sobre la prueba del materialismo (Gen. 13) y luego lo mismo en la oferta del botín de los reyes de Sodoma y Gomorra (Gen.14). Lo material ahora no le tienta.  Después de ambas victorias Dios le vuele a confirmar y aun ampliar la promesa de ser premiado por Dios mismo a su tiempo ( Gen.13:14-18; 15:1).

Pero todavía le urgía a Abram una parte de la promesa no realizada, el heredero.  Según la cultura del aquel tiempo, un hijo de su casa, del damasceno, Eliézer, pudiera ser la respuesta a su anhelado hijo.  Eso sería pensar de modo mundano.  Pero eso lo niega contundentemente Dios. Y Abram acepta la negativa divina (Gen.15:4,5). Otra victoria.  Del mismo modo Dios le confirma y amplía la promesa a través de un pacto y una profecía del tiempo futuro y el sufrimiento para sus descendientes, cuatrocientos años en Egipto; su propia muerte en paz Dios le consuela (Gen.15:7-21).  ¡Qué tremenda la misericordia de Dios, haciéndolo saber el futuro y la garantía de su cumplimiento!

Interviene ahora el verso de Gen. 15:6: "y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia" que Pablo cita en Romanos 4:3.  Viene siendo el hito o la marca fija que determina la esencia de la fe en la justificación ante Dios mismo.  El autor inspirado, Moisés, reconoce ese momento teológico, no el primero (en Ur de los caldeos) sino el momento clave en  la vida de Abram cuando lo dejó todo, el momento mismo y el futuro en manos de Dios.

11.              Después de Tanta Fe y Bendición, un Paso para Atrás  Gen. 16:1-16

A.     La sutileza de la prueba frente a la cual cayó Gen. 16:1-3

Al recorrer la misericordia de Dios hacia Abram y la larga caminata por fe desde 75 años de edad, se pensaría que Abram y Sara se hubieran mantenido fuertes en esperar de Dios al heredero. Pero once largos años de esperar (Gen. 12:4, c.f. 16:16) por parte de Sarai le presentó a Abram una tentación tremenda de la cual se arrepentiría mucho y todo el mundo con él. "Dijo entonces Sarai a Abram: ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; Quizá tendré hijos de ella.  Y atendió Abram al ruego de Sara." (16:2). ¿No les había hablado Dios con firmeza de que no habría ningún heredero según las costumbres del mundo alrededor, la cultura dominante? No había creído a Dios Abram según Gen 15:6? ¿Cómo podría Abram acatar al ruego de su amada cuando ella habló tanto en contra de la voluntad ya bien conocida de parte de los dos?  La respuesta: fácil, facilito.  Satanás sabe muy bien cómo acercarnos a nosotros, a través de la amada o el más amado.

Precisamente ésta fue la artimaña de la serpiente en el Huerto de Edén: a la mujer, la más amada, la misma ayudadora idónea provista por Dios, el diablo en su astucia la usa para desarmar al señor de la nueva familia: "Tomó del fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así con ella" (Gen. 3:6). Tanto la cabeza del hogar como la más amada tenemos que prevenir esta estrategema del diablo.  Nuestro amor humano, tan   bueno y saludable, no debe nunca velar nuestros ojos y traicionar nuestro corazón.  Si lo hace, ¡cuán tristes serán las consecuencias  para ambos!

B      Un área posible de vulnerabilidad  Gen. 16:4

Debemos saber que somos muy vulnerables en esta área de nuestros sentimientos.  El afecto humano y el deseo de complacer a quien debemos respetar y amar, bien nos puede traicionar en el momento más crítico de nuestra vida. ¡Cuántos ex alumnos no han hecho frente a esta tentación! La novia promete andar tras el llamado del futuro esposo. El futuro líder movido por sus emociones y sus deseos de casarse acepta tal promesa.  Pero tan tristemente ya casados, demasiado tarde se da cuenta que fue una promesa del momento.  La esposa empieza a  socavar el llamado de su esposo.  No hay la manera de servir a Dios una casa así dividida.  Si esto puede suceder al esposo, del mismo modo a la esposa a quien Dios ha llamado a un ministerio. Guardémonos de esta tentación.

Escuchar la voz de la serpiente puede llegar a nosotros en cualquier momento. Aun a nuestro Señor, Pedro le dijo: "Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; de ninguna manera esto te acontezca.

Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres" (Mateo 16: 22, 23)  En otra ocasión de no tanta importancia, su madre y sus hermanos estaban fuera. "Y se le avisó, diciendo: tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Él entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen" (Lucas 8:20,21). Con razón puso como requisito del discipulado: "Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo" (Lucas 14:26, 27).  La voz más dulce del ser más amado no la debemos obedecer si poner en tela de duda el mando del Señor. Tarde o temprano, Dios tiene que implantar la cruz en nuestros afectos.

            En lo personal los tratos de Dios más hondos en mi vida tenían que ver con esta verdad. Por temprano dejar que Dios pusiera en pie en mi vida estas verdades, nuestro matrimonio y mi ministerio personal nunca han sido cuestión por debatir. Mi esposa me ha apoyado porque temprano en nuestro matrimonio estuvimos de acuerdo de que siempre debe regir la verdad, la obediencia a Dios ante cualquier gusto o capricho nuestro.  Cuando Dios refina y purifica nuestro amor  para con él, la prioridad de la voluntad divina, nuestro amor humano se fortalece y luce.  Más adelante en el ofrecimiento de Isaac a Dios (Gen. 22), veremos esta verdad que resalta en la vida de Abraham.

C.         Las tristes consecuencias de obedecer a lo carnal hasta del ser más amado  Gen 16: 5,15,16; 17:18; Gal. 4:21-31

           

Después de muy poco se desarrolló una tremenda tensión en la familia de Abram porque había acatado a la voz de su amada. Hasta Sarai lanzó contra él la acusación: "Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo" (16:5).  ¡Qué difícil le resulta a pobre Abram por haberle obedecido! Actuar según la carne no soluciona nunca ningún problema sino sólo aumenta la tensión.  Obedecer la voz de la carne sólo complica  la vida y trae amargas consecuencias. Pero lo más amargo sigue hasta hoy en día, los árabes, descendientes de Ismael, hijo de Agar.  El conflicto entre los árabes y los judíos es el problema mayor del mundo de hoy en día, un conflicto sin remedio alguno.

           

En Gálatas por medio de una alegoría Pablo establece el hecho de que Agar e Ismael son tipos de la carne y están en oposición irremediable contra el Espíritu. " Pero entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.  Mas ¡qué dice la Escritura? Echa fuera la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el  hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre" (Gal. 4:29,30). La palabra de Dios es final: "Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna" (Gal.6:8). Abram lo aprendió a duras penas.

111.     Dios Renueva el Pacto con Abraham, Ampliando a Medida de su Obediencia

Gen. 17: 1-27

A.         Cambio de nombre de Abram a Abraham   Gen. 17:1-8

Génesis 17 relata lo que pasó trece anos después.  Llamado a salir de Ur a la edad de 75, derrotado con respecto a su heredero por tomar en cuenta la carnalidad de Sarai a la edad de 86, ahora trece años después, Abram sigue madurando en su conocimiento de Dios.  Dios quien ve el corazón se acerca y por la tercera vez (Gen. 12:1; 13,14; 15:1), honra a Abram. "Era Abram de edad de noventa nueve años cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso (El Shaddai); anda delante de mi y sé perfecto y pondré mi pacto entre mí y ti y te multiplicaré en gran manera" (17:1,2).  Es interesante que Dios no haya hecho ningún comentario negativo respecto a lo de Agar y Sarai hace 13 años. Deja que las consecuencias hayan aclarado lo carnal contra lo espiritual, pero Abram arrepentido por escuchar a su mujer, se humilla delante de El Shaddai (17:3) y Dios le cambia su nombre. Es una nueva etapa sobresaliente en su carrera de la fe. Dios hace hincapié en lo principal del Pacto Abráhamico: padre de multitudes.  Desde Abram, padre enaltecido, viene siendo el padre de las multitudes, el fruto de su simiento, Cristo mismo (Gal. 3:15).

           

Además de un nuevo nombre, significando una nueva relación con Jehová, Dios reitera su pacto por la cuarta vez; "estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos." (Gen.17:7,8).  Al contemplar la vastedad de este pacto,  podemos captar el premio que Dios le da as este hombre frágil pero fiel.

B.    La señal del  pacto perpetuo es la circuncisión, la cortada de lo humano  Gen. 17:10-27

El resto del capítulo revela el rol de la circuncisión que sería señal de tal pacto (17:10,11). Juntamente con este pacto, Dios a punto de tomar la iniciativa de prometer a Isaac, (Risa) en Gen. 19 con la promesa de Isaac, aun le cambia a Sarai, la infiel y la dudosa, el nombre de Sarai a Sara (princesa).  ¡Qué acto de gracia hacia Sara a quien por sorpresa la hallamos en Hebres11:11: "Por la fe hasta (también) la misma Sara siendo estéril, recibió fuerzas para concebir . . . porque creyó que era fiel quien lo había prometido."

Pero termino este estudio con el significado espiritual de tal circuncisión. Había lo literal, lo físico como señal de pertenecer a la familia de Abraham, aun los extranjeros circuncisos pudieran ser parte de la nación escogida por Dios. Pero es bien patente que aun en el Antiguo Testamento hubo una verdad mucho más profunda: "Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz" (Deut. 10:16). "Y circundará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con todo tu alma, a fin de que vivas" (Deut: 3:5,6). "Circundaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá, y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras." (Jer. 4:40).

C.         La circuncisión espiritual del Nuevo Testamento es nuestra unión con Cristo en muerte al pecado y vida eterna en Cristo Jesús   Col. 2:2:8-3:4

           

Todo el mundo sabe que Col. 2:2-3:8 corresponde directamente a Romanos 6:1-14, la porción tan clave para comprender el andar por fe en el triunfo de la Cruz.  "En él también fuisteis circundados con circuncisión no hecha de mano, al echar de vosotros el  cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo, sepultados con él en su bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él perdonándoos todos los pecados  . . . ." (Col. 2:11-13).

            Dios en el Antiguo Testamento anticipa la obra de la Cruz y pone el pacto Abrahámico en el marco de referencia de la Cruz de Cristo. Nunca hubo valor para Dios en la nación de Israel según la carne. Siempre Dios pensaba en el remanente santo, aquellos que  por fe andaban como el padre de la fe, anticipando y creyendo en el del porvenir. La confianza de los fariseos, la confundió Cristo porque dependían de Abraham  según la carne.  Cristo los llama "hijos del diablo" (Juan 8:33,44).

            Pero la lección para nosotros es que la vida de fe parte de la Cruz donde Dios clavó nuestra naturaleza pecaminosa allá con Cristo en la Cruz,de una sola vez para siempre (Rom. 6:6).  Creyendo esa gloriosa verdad libertadora, echamos mano de tal unión con Cristo y andamos como los verdaderos hijos del Abraham quien vio el día de Cristo y se regocijó. "Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio y se gozó" (Juan 8:56).      

            Como siempre volvemos al mismo Mensaje de la Cruz para participar en las eternas bendiciones del Pacto Abráhamico. "Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.  Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón mi mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa" (Gal.3:26-29).

Sigue el próximo estudio sobre la promesa de Isaac y otro trato más profundo en la vida de nuestro padre de la fe.