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La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

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RETOS DESDE LA CRUZ

LA CRUZ EN LA VIDA DE LOS SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Abraham premiado por la promesa de un hijo, Isaac (3)

Dr. Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

Introducción

Hemos trazado los tratos de Dios con Abraham. En breve podemos decir  que los tratos divinos han sido en pura gracia, no en base de ninguna perfección ni aun de la fe.  Sin embargo, no nos debe sorprender porque Dios nos trata siempre en gracia. Sin embargo hubo en el padre de la fe una obediencia creciente, con unos valles pero por delante unas cumbres. Si hemos visto a Abraham transformado, ahora lo vemos premiado en la promesa por fin de un hijo milagroso. Este hijo sería el colmo del Pacto Abráhamico y a través de él el linaje del Mesías. ¿Pudiera haber habido mayor premio?

En el estudio pasado vimos el pecado de haber obedecido a su esposa, Sarai, que resultó en el nacimiento de Ismael.  Más problema a raíz de este pecado vendría más tarde cuando Abraham tuviese que echar fuera a Agar y a su hijo Ismael (Gen. 21:8-21). Después de la introducción de la circuncisión (Gen. 17), Dios interviene en Génesis 18 y da soberanamente la promesa del nacimiento de Isaac.  Lo hallo muy significante que esta intervención de Dios en pura gracia siguió el rito de la circuncisión que tendría un valor profundamente espiritual mucho más allá del rito que identificaría al pueblo nacional de Dios (Deut.3: 5, 6; 10:16; Jer. 4: 40; Col. 2:11-13).

1.         Dios es fiel a su promesa, ya llegó el anuncio de Isaac, el don de Dios  Gen. 18

        A. La visita de los tres señores, el Ángel de Jehová, Cristo pre-encarnado

En una visita muy de costumbre oriental, llegaron los tres señores a Abraham con el fin de anunciar que ya llegó en el "kairos" de Dios (momento oportuno y significativo) el momento de cumplir con su palabra dada a él en Ur de los Caldeos. Dios a menudo disfraza el día de nuestra visitación.  Ojalá que reconozcamos tal visita en nuestra vida.  En Kades Barnea el pueblo de Dios no la reconoció y murió en el desierto. Jesús les dijo a los judíos que vendría sobre ellos el juicio "por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación" ( Lucas 19:44). "Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles . . . ( que) glorifiquen a Dios en el día de visitación, al considerar vuestras buenas obras" (1 Ped. 2:12).

            Los  caminos de Dios son inescrutables (Rom. 11:33-36). Nunca sabemos cuándo y cómo Dios va a actuar para hacer su voluntad.  Será en pura gracia y cuando le convenga.  Nos toca a nosotros creer y esperar nuestro "kairos."  Aun en la vida espiritual nuestra, Dios sabe que el factor tiempo es muy importante.  Para Abraham desde la edad de 75 hasta 99.  Ni antes ni después.  Aquí entran "la paciencia y la fe de los santos" (Apoc. 13:10b).  No nos vale pregunta  a Dios ¿hasta cuándo?  En su soberanía va logrando tanto en nosotros lo que ignoramos.  Más vale esperar, por lo difícil que sea.  No cabe duda de que Dios había visto en Abraham y aun en Sara el momento oportuno para actuar. 

A veces nos impacientamos frente a nuestro desarrollo espiritual. Queremos  crecer más rápido. Es bueno el deseo, pero Dios no hace crecer  el roble en un día de la mañana a la tarde.  Él sabe que la madurez viene despacio porque lo que dura necesita buena y profunda raíz.  "El justo por la fe vivirá" y eso quiere decir ser obediente y fiel en la vida cotidiana. Fiel en lo poco, fiel en lo mucho. La obra de Dios desde nuestra identificación con el Crucificado exige la fe y la obediencia como Dios en su providencia nos  provee. Él sabe cuándo estamos preparados; no quiere que fracasemos sino que estemos dispuestos a esperar tal momento de nuestra visitación. Así fue ahora en la vida de Abraham.

B.  El anuncio soberano del nacimiento de Isaac, el hijo de la promesa  Gen 18:1-15

            A Abraham le anuncia el Ángel de Jehová el momento por el cual  habían esperado los veinticuatro años.  Pregunta por Sara en 18:9 (note el cambio de nombre que Dios le da  a ella -- princesa 17:15) y le dice a Abraham: "De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo."  No hay trompeta y relámpagos, sólo la  palabra dicha. Dios da su promesa y a Abraham le corresponde creerla.  Sara, siendo todavía Sarai en su corazón, se ríe en incredulidad.  "Se rió pues, Sara entre sí, diciendo ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?" (Gen 18:12).  ¡Cuánto debió haberle sido el susto a Sara cuando Jehová, quien conoce el corazón, dijo:"¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?" (18:13).

            Frente a tal incredulidad Jehová responde con una pregunta retórica: "¿Hay para Dios alguna cosa difícil?" Y recalca su iniciativa soberana: "Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo" (18:14). Aun después, Sara le echa mentira y Jehová la corrige en su misericordia. Su falta de fe no iba a invalidar el pacto y la promesa.  Veo en este intercambio entre Jehová y Sara la firme voluntad de Dios y la fragilidad humana de Sara, la fidelidad de Dios que se entiende mucho más allá de nuestra pobre fe, siendo sólo como el gran de mostaza. Dios va haciendo su propia obra.  Se digna a bajar a nuestro pobre nivel pero no se niega a sí mismo. "Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo" ( 2 Tim. 2:13) Tal gloriosa verdad debe fortalecer la fe nuestra en él.

C.     Abraham intercede por Lot y Sodoma y Gomorra Gen. 18:16-35

           

            Lo que sigue en Génesis 18 es un evento magistral de intercesión ante Jehová.  La reverencia de Abraham y su persistencia son atributos que revelan algo de la intimidad que Abraham ahora sentía hacia Dios.  Hasta Jehová dice: " Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, haciendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo se ser benditas en él todas las naciones de la tierra?" Se dio cuenta Dios mismo de la extensión del pacto por ese hombre frágil.  Añade: Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él"( Gen. 18:17-19).

            No entro en este debate donde observamos la intimidad de Abraham al discutir con Dios, hasta regateando con él, pero siempre reconociendo los límites que le corresponden a la criatura ante el Creador. Pero Abraham entra detrás del velo hasta el Lugar Santísimo para suplicar a Dios por Lot y su triste familia.  Tal era el corazón de Abraham, no buscando lo suyo sino lo de otros  (Fil. 2: 3,4).

11.              La Anatomía de la fe por parte de Abraham  Romanos 4:13-25

Yo uso la palabra "anatomía," término médico, porque  revela lo que constituye lo esencial de una cosa.  El Diccionario de la Real Academia Española define la palabra: "análisis, examen minucioso de una cosa."  El Apóstol Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, nos da la anatomía o el análisis minucioso de la fe.  De hecho Romanos 4 es un capítulo entero dedicado a la fe.  Usa de Abraham Rom. 4:1-5 y David Rom 4: 6-8 y luego la fe con respecto a la circuncisión frente a los judíos y los gentiles Rom. 4: 9-12. Sigue Pablo hablando de lo opuesto de la fe y la ley.  Dios le dio la promesa del pacto y del descendiente (Cristo) aun siendo incircunciso Abrahma. Dice: "y padre de la circuncisión, para que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado" (Rom. 4:12).

A.   Anatomía de la fe  --  resignación de la fe, la primera etapa  4: 17,18

 

            Pablo empieza por afirmar un principio básico de la fe. "Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley (judíos), sino también la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros"(4:15,16).  No hay la manera de mezclar la ley con el énfasis en el hacer y la fe con el énfasis en el creer. Son de polos opuestos, diametralmente opuestos.  Así operó la fe en la justificación, tema de Romanos 3:21-31 y será el tema de lo que sigue, la santificación en Romanos 5:12- 8:39.  Nada de mérito, nada de demérito, nada de crédito, nada de esfuerzo sino sólo por la fe para que sea por gracia. Por eso cuando Pablo quiere ilustrar el papel de la fe usa de Abraham ya siendo creyente hace veinticuatro años, lo de la promesa del hijo. 

            Tantas veces ilustramos la fe por su papel inicial, su rol en la justificación, creyendo por primera vez en Cristo.  Pero Pablo pasa por encima de la primera etapa, por importante que sea, para ilustrar la fe operando en el creyente ya maduro.  De esta manera nos va a introducir el papel de la fe en la santificación.  La fe justificadora  y redentora es la mismísima fe santificadora y viceversa.  Sólo hay una fe, una confianza que depende totalmente en el carácter de Dios al darnos la promesa de la reconciliación.

            Primero, ahora Pablo analiza el desarrollo de la fe en Abraham, lo que Dios sólo vio en él y que llegó al momento de recibir la promesa en Génesis 18.   No pudimos ver tal desarrollo, no viene trazado en detalle histórico en el Antiguo Testamento, pero Dios lo veía formándose en Abraham. La primera etapa se enfoca en quien es Dios. "(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen" (4:17).  La fe empieza con lo escrito, lo objetivo, la Palabra de Dios. El mismo carácter de Dios no toma en cuenta lo que no es.  Su plan es tomar la nonada y crear lo real, lo que no es como si fuese.  Con Dios no hay inconveniente en lo humano. Abraham tuvo que llegar a tal extremo de mirar sólo a Dios, nada más, nada menos.

            Por eso Abraham "creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia" (4:18).  Lo llamo la resignación de fe.   No tomaba en cuenta las probabilidades.  Moverse en base de lo probable no es fe, es más bien manejo intelectual humano. Es fe en quien   resucita a los muertos.

B.   Anatomía de la fe  --  el regocipo de la fe, la segunda etapa  4:19,20

Segundo, ya que no había esperanza más en las posibilidades humanas, mucho menos en sus probabilidades, Abraham no se miró por dentro. Ya los 99 años y los 91 años de Sara no era factor por considerar. Seguir contemplando tal posibilidad que había venido muriéndose hacía trece años desde el nacimiento de Ismael sería una inutilidad.  Pablo lo caracteriza así: "no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años) o la esterilidad de la matriz de Sara, tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria d Dios" (4:19),  Esto lo llamo el regocijo de la fe.

Con sus altibajos antes Abraham había aprendido tras largos años a ir confiando en Dios que la respuesta no estaba ni en él ni en sus circunstancias. Por eso no se debilitó ni dudaba por la incredulidad.  ¡Qué sabio es no confiar en nosotros mismos!  Dios,     quien quiere enseñarnos a caminar con él por la fe, va dejando morir cada esperanza humana. Tal como José tuvo que ir muriendo a sus visiones de reinar hasta que los trece años habían pasado y lueguito Dios lo levantó cuando se dio por vencido en lo personal.

Lejos de mirarse por dentro, lo negativo, Pablo dice: "que se fortaleció en fe dando gloria a Dios, lo positivo.  La fe involucra el acto firme de la voluntad de    rehusar buscar la salida humana. En cambio empieza a fortalecer el espíritu con la acción persistente y consciente de dar gracias a Dios por el plan divino, aun ignorados el cuándo y cómo. ¡Qué tremenda lección!  La fe es positiva y se expresa en dar gracias. El dr. F. J. Huegel, mi padre espiritual, decía: La alabanza es la fe en plena flor."  Cuando optamos por dar gracias a Dios en medio de las tinieblas, ya lo hemos creído.

C.   Anatomía de la fe  --  el reposo de la fe, la etapa final    Rom. 4:21-25.

            Ya que Pablo bajo la inspiración del Espíritu nos traza el desarrollo de la fe, llegamos a lo que es la finalidad, el reposo de la fe.  La vida cristiana no es una lucha interna, ni mucho menos un empate, una tregua inestable; al contrario es un reposo. "Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios, porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas" es el mensaje del libro a los hebreos (Heb. 4:9,10). Pablo finaliza la anatomía de la fe: "Plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también    se fe le fue contada por justicia" (Rom. 4:21,22).  Abraham ahora ha aprendido a reposar en lo dicho por Dios y en dándole gracias por su carácter tan fiel; esperaría plenamente convencido de que Dios haría todo lo prometido  ¿Qué más podemos pedirle a Dios?  Ésta es la fe que Dios premia; El justo por la fe vivirá (Hab. 2: 4; Gal. 3: 11; Romanos 1: 17; Heb.10:38).

            Lo interesante es que después de darnos esta anatomía de la fe histórica de Abraham, Pablo la actualiza de esta manera: "Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos (Toma nota del tiempo presente no pasado) en él que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación" (Rom. 4:23-25).

Cristo mismo había dicho con respecto al reposo en él: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar (la justificación --un regalo divino).  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso (la santificación basada sólo en la fe y la obediencia) para vuestra almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga" (Mateo 11:27-29).

Para quien lucha y se esfuerza con dolor de corazón y frustración, ésta es la buena nueva. Éste es el evangelio para los evangélicos, como solía decir el dr. F. J. Huegel. Hay descanso en seguir al crucificado.  "Por que por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe.  Porque somos hechura ( poema) suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas" (Ef. 2:8-10).

El próximo estudio será el último sobre Abraham cuando Dios le pide el ofrecimiento de su hijo milagrosamente dado. Será el triunfo final de la fe de nuestro Padre, Abraham.

Ernesto Johnson

30 de noviembre de 2004