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La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

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RETOS DESDE LA CRUZ

EL PROCESO DEL TRIUNFO DE LA GRACIA DE DIOS EN LA VIDA DE JACOB (2)

Los tratos más profundos de Dios con los santos del Antiguo Testamento

G. Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

Edinburg, TX

Introducción

En el primer estudio vimos la gracia de Dios operando en la elección de Jacob.  Desde el vientre de Rebeca, Dios había escogido a Jacob, el primer encuentro con Dios (Gen. 25_21-26). No lo hubiéramos haber escogido a Jacob, el tramposo y intrigante, pero la gracia de Dios proponía una obra profundo de gracia -- el mensaje de la Cruz en el Antiguo Testamento. Había en Jacob a pesar de sus tretas una valorización de la primogenitura. En dicho momento cuando Esaú, el mayor, la tuvo muy en poco, Jacob la obtuvo por un potaje de lentejas (Gen. 25: 27-34; Heb. 12:15,16).  Éste fue el segundo encuentro con Dios o mas bien el rechazo de su primogenitura por Esaú. Sin embargo, mostró el valor espiritual de Jacob en desearla.  El tercer encuentro con Dios resultó en la mentira, el engaño y una treta para defraudar a Esaú. Claro que Rebeca instigó la ardid, pero Jacob participó activamente.  De ninguna manera aprueba Dios semejante mal, pero Jacob pagará más adelante cuando Labán lo engañe de manera similar.

1.      Jacob, el fugitivo, abandona la casa en busca de una esposa aprobada  Gen.28  

A.       Jacob complace a sus padres y cumple con la voluntad de Dios

La vida de Jacob como la nuestra era un deseo de la obediencia hacia Dios, el anhelo de tener la bendición de Dios. Pero lo triste de igual importancia es que había tanta evidencia de la vieja manera de vivir. Practicaba él la mentira, el engaño y el egoísmo que se manifestaban como manchas en su vida. Su vida representa  los altibajos nuestros en luchar contra los vicios del orgullo y el viejo «yo.»  Pero Dios se prepara para tratar con Jacob. Dios va a empezar con el «des-aprendizaje» de "la pasada manera de andar" (Efesios 4:22) en la vida de Jacob. Lo meritorio en la vida de Jacob era que obedecía a sus padres al buscar casarse con una israelita.  En cambio Esaú mostró su rebeldía por casarse varias veces primero con una hetea (26:34) y luego con las hijas de Canaán lo cual les parecía muy mal a sus padres ( 28:7-9). 

B.       Dios aguarda a Jacob con el fin de bendecirlo, reanudando el pacto Abrahámico

Si jamás vemos la gracia de Dios a favor de uno tan necesitado como Jacob, la vemos en el cuarto encuentro con Dios.  Esta vez es Dios mismo que da el primer paso. No que Dios no tomara en cuenta las tretas y las intrigas de Jacob sino que Dios se compromete a enseñar a Jacob las lecciones más profundas de su vida, tratando con su carnalidad. Pero antes de empezar el castigo y la prueba fuerte que le esperaba en Harán en casa de Labán, Dios se le aparece con unas promesas escatológicas.  Aquí veo la maravillosa gracia de nuestro Dios. No hay nada de venganza hacia Jacob en el corazón de Dios a pesar de la vida de este suplantor o engañador. Dios no nos abandona porque ve nuestro orgullo y rebeldía. Al contrario se apresura a edificarnos y bendecirnos. Vendrá la prueba fuerte, pero antes nos tocan la gracia y la paciencia de Dios. ¡Qué maravilloso es nuestro Dios!

C.     Jacob sale solo anticipando quién sabe qué y qué buena sorpresa le tiene Dios

Puedo imaginarme de la ansiedad y temores que llenaban el corazón a Jacob, el fugitivo. Debió haber habido en su memoria la venganza futura de Esaú, la preocupación de la vejez de sus padres, lo incierto del futuro y la culpa que debía de haber sentido frente a su dudoso pasado.  Pero Dios le tiene una sorpresa.  Cansado y solitario se acuesta en un lugar desierto, una piedra por cabecera y "he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían" (Gen. 28:12)  Nótese el orden. Subían y descendían. No tenía por qué temer nada, rodeado de ángeles presentes.    

Pero mejor aún oyó: "Yo soy Jehová, el Dios de Abraham, tu padre (nótese tal descripción), y el Dios de Isaac (pasa por encima de Isaac quien era no tan fiel): la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia."  Sigue la confirmación del pacto Abrahámico con todas las futuras bendiciones implícitas del Mesías. Luego vienen las palabras aun más consoladoras a Jacob: "He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho" (13-15). Todo esto es la pura gracia de Dios dada en anticipación del futuro tan seguro en las manos de Dios.  Jacob, sin embargo, todavía faltaba tanto en su andar, pero Dios lo iba a transformar.  La vida cristiana es Dios obrando en nosotros. Sólo traemos las negativas, pero Dios las positivas. Ánimo hermano(a), Dios se compromete a moldear tu vida. Sólo que aguantes el proceso por desarrollar así  como en la vida de Jacob.

D.      Jacob responde con "temor y temblor" y algo más de Jacob, el viejo hombre todavía presente  Gen. 28: 16-22

Es muy significativo cómo responde Jacob. "Ciertamente Jehová está en este lugar y yo no lo sabía." Le corresponde una confesión. Así en presencia de Dos nos conviene una confesión. "Y tuvo miedo y dijo: "¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo!"  Lo llamó la casa de Dios, Bet-el. Cuando Dios se revela, inspira temor y temblor.  La carne no puede estar tranquila. La reacción de Jacob fue: "E hizo Jacob voto, diciendo: 'si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mis padres, Jehová será mi Dios y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti'" (28:20-22).

Es evidente que Jacob trata de regatear con Dios. Parece que Dios no le reprende en tal momento, pero en su paciencia no exige una perfecta respuesta. Jacob va pensando en lo material, comer, vestir, venir en paz.  Le pone a Dios condiciones de su apego a Dios. Eso no nos corresponde hacer pero dios aguanta tal inmadurez. Es notable que verso 22 cambie el diálogo de lo formal a lo personal.  Jacob se dirige a Dios en forma de una promesa personal.  Dios acepta el progreso que ve en el corazón de este siervo todavía no perfecto.  Tantas veces Dios aguanta nuestras reacciones medio carnales.  Dios sabe a dónde va el proceso hacia el triunfo de la gracia y puede dejar pasar lo que es inmaduro y muy humano. Pero lo muy destacado es la promesa y la afirmación de Dios mismo: "No te dejaré hasta que haya hecho yo lo que te he dicho."  ¡Qué garantía de parte del Dios todo soberano!

11.    Dios empieza el «des-aprendizaje» de Jacob, preparándole para el final encuentro

el quinto encuentro con Dios

A.      El fugitivo va para la casa de Labán, su tío no sabiendo lo que le espera

Jacob parte de su cuarto encuentro con Dios en Bet-el con la expectativa de la presencia y la bendición de Dios a pesar de las tretas pasadas.  Quizá pensaba que Dios no las tomaba muy en cuenta.  Tantas veces pensamos que podemos sembrar para la carne y de alguna manera no cosechar las consecuencias. Pero Dios iba delante con el fin de refinar el carácter y la fe de Jacob.  Sólo podría Dios hacerlo por medio de las pruebas y los golpes divinos. Jacob iba a hallar en su tío, Labán, el mismo tipo que lo era.  Esta vez Jacob saldría defraudado como había defraudado a Esaú.  Dios espera el momento oportuno para  tratar con nuestros males.  A primera vista empezó muy bien el viaje. Llegando a Harán. Jacob se halló con la hija de Labán, con su propia prima, la pastora, Raquel.  No fue coincidencia que llegó a la mera hora de dar de beber al ganado y hacerle el favor. Resultó en lo menos esperado: "Así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo, y lo abrazó, lo besó, y lo trajo a su casa; y el contó a Labán todas estas cosas" (Gen. 29:1-13).  Poco sabía Jacob que había conocido su igual en las tretas.

B.     Labán, su anfitrión, lo recibe con el fin de engañarlo como había engañado a Esaú

Labán le propuso un arreglo que le cayó muy bien a Jacob, no sabiendo cómo le resultaría.  Inmediatamente Labán vio el provecho de un nuevo trabajador sin tener que pagarle mucho. Este tipo tenía el ojo para su propio bien, tanto como Jacob para con su propio hermano, Esaú.  No fue coincidencia que Dios arregló la situación. La oferta soñaba muy bien: "Ciertamente hueso mío y carne mía eres . . .Entonces dijo Labán a Jacob:  ¿Por ser tú mi hermano (sobrino), me servirás de balde?" Dime cuál será tu sueldo."  ¡Qué maravilla poder exigir tu sueldo¡  ¿Cómo pudiera no aprovechar este momento para sí mismo. "Y Jacob amó a Raquel y dijo: Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor. Además Labán tan astuto le dijo:' Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre;  Quédate conmigo" (29:14-19.  Dicho hecho.

Tan emocionado estaba Jacob por el prospecto de su matrimonio con su amor que los siete años pasaron como unos pocos días (20). El amor le hizo corto el tiempo.  Ya llegó el día y le dijo a Laban: "Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido para unirme a ella." Anticipando el gran día, Jacob no podía contener su amor.  "Entonces Labán  juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete."  Ahora viene la treta más cruel. En lugar de recibir a Raquel, su amor,  Labán le engañó y le dio a Lea, la mayor pero no la más amada. Habiéndose unido a ella, ¿ qué pudiera ahora hacer?  Podemos sentir la tremenda decepción de ser defraudado de esta manera. "¿Qué es esto que me has hecho?  ¿No te he servido por Raquel?  Por qué me has engañado? (21-25)

Ni modo. Labán ya lo tenía gratis por siete años más para unirse a Raquel.  Jacob se quedó siete años más.  Esto no sería la última treta por Labán.  Parece que le sirvió unos siete años más por el ganado, el medio de sustento en aquel tiempo.  Veinte años le costaron a Jacob además de la profunda decepción que tenía que vivir.  ¿No crees tú que todo esto le haya traído a la memoria de Jacob sus propias tretas con Esaú?  Dios tiene la manera de hablarnos y hacernos pagar el costo alto de la carnalidad.

C.      Había todavía otra espina en la vida de Jacob. 

Una vez más no era coincidencia de que Lea era muy fructífera, tanto ella como a su criada, Zilpa.  Le nacieron a Jacob tres hijos por Lea: Rubén, Simeón y Leví. Y cuatro más por Zilpa: Gad, Aser, Isacar, Zabulón y una hija, Dina. Entretanto Raquel era estéril en la voluntad de Dios y peleaba con Jacob por su esterilidad.  Otra fuerte preuba para Jacob. "Dame hijo, o si no me muero" (Gen. 30:1).  Por fin le dio a Jacob su criada, Bilha y le dio a Jacob Dan y Neptalí. La vida de Jacob le iba mal.  Pero todavía que quedaba unas tretas entre los dos intrigantes.  No entiendo todo lo del engaño mutuo con respecto al ganado.  Los dos tratan de defraudarse el uno al otro (Gen. 30:25-43).

Va de mal en peor la vida de Jacob.  Lo que empezó bien termina en puro pleito. "Y oía Jacob las palabra de los hijos de Labán, que decían; Jacob ha tomado todo lo que era de nuestros padres, y de lo que era nuestros padres ha adquirido todas esta riqueza. Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como había sido antes" (Gen. 31:1,2).  Lo interesante es que durante todo este tiempo no hay mención de una intervención de Jehová en la vida de Jacob.  Tanto silencio doloroso . Pero ya que Jacob había sufrido bastante por su propio mal. "Jehová le dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres , y a tu parentela, y yo estaré contigo" (Gen. 31:1-3).  ¡Cuánto silencio de Dios a través de los  veintiún años. Pero Dios no le había olvidado de Jacob.  Queda todavía el clímax de los tratos de Dios con su siervo. Dios ya le tenía preparado el sexto encuentro con Esaú mismo. Esto será el tema del próximo estudio.

D.      No queda más sino otra huida esta vez de Labán a Esaú

Génesis 31 se dedica a la huida peligrosa del sobrino de su tío. Jacob consulta con las dos esposas y están de acuerdo en salir. Además Dios interviene, recordando la promesa  dada en Bet-el a pesar de las calamidades de los últimos veinte años ( 31:38). Iban a salir con cierta riqueza. "Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento"(31:3). Jacob sale súbitamente y Labán al saber de su huida, se levanta tras ellos con ganas de castigarlos.  Pero Dios se apareció a Labán y dijo:"Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente" (24). Lo que sigue es un gran lío entre dos hombres acusándose del engaño lo cual era cierto.  Pero Dios puso límites a Labán para que no hiciese daños a su siervo, todavía no perfecto, pero a lo menos habiendo cumplido con lo que Dios había puesto en su camino.

111.    ¿Cuáles son las lecciones que nos corresponden en el «des-aprendizaje» de Jacob?

A.    ¿Qué quiere decir «des-aprendizaje»?  El proceso hacia el quebrantamiento ante Dios

Todo creyente quiere ser más como Cristo.  El anhelo es uniforme en la vida de cada cristiano, si no, no es creyente.  Pero la gran pregunta es ¿Cómo? ¿ Es por nuestros esfuerzos, fidelidad en el servicio, la imitación lo mejor posible las virtudes de él?  Todos hemos tratado esos medios sin éxito alguno. Al contrario se aumenta la frustración cuánto más tratamos de ser como el perfecto.  Romanos siete viene siendo la experiencia finalmente de cada uno que se esfuerza "poniendo su parte." Para mí esto nos lleva al corazón del Mensaje de la Cruz.  Antes de vivir la vida resucitada de Cristo, tenemos que morir al «yo.»  Pero la gran verdad es que ya morimos al pecado (Rom.6:1,2). "¿Qué, pues, diremos? ¿Perservaremos en pecado para que  la gracia abunde? De ninguna manera. Porque lo que morimos al pecado cómo viviremos aún en él?" Ésta es la gran Magna Carta de la libertad del creyente.  No es lo que hacemos sino lo que él ya hizo en la Cruz. Nos toca creerlo.

B.      ¿Cómo llegamos a experimentar una vida de victoria?

Lo dicho arriba es la teología de la victoria. Pero ¿cómo la vivimos?  La vivimos por un andar en la fe y la obediencia.  Así empezó  Jacob la caminata con todo el bagaje de la carnalidad que tenía --  la mentira, el engaño, el egoísmo, las tretas y los mejores esfuerzos. Dios lo aceptó como lo era en su pura gracia.  Pero no pasó por encima de ningún pecado ni carnalidad.  A la vez  iba preparando en su providencia las pruebas, los sufrimientos y las decepciones que iba a destacar en la vida de Jacob tales pecados y malas actitudes. Por lo tanto Dios le iba preparando los varios encuentros.

La Cruz es la pérdida de la vida vieja, el cancelar del poder del mal genio que persiste aun en el creyente. Así es el proceso de hacer frente a nuestros males, confesarlos y llevarlos a la Cruz.  La Sangre de Cristo nos limpia y la Cruz de Cristo nos da esta posición única de  estar en Cristo, "muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús" (Romanos 6:11). A partir de esta gran verdad libertadora andamos diariamente.

Llamo este proceso el des-aprendizaje del viejo «yo.».  Para Jacob era doloroso pero tan necesario, sí que indispensable.. Pronto viene  su final encuentro con el Ángel de Jehová, el mismo Cristo pre-encarnado. Desde su salida como fugitivo de la casa de sus padres Dios había venido quebrantando a Jacob, tratando profunda y precisamente con sus pecados   Antes del fruto viene el podar del jardinero (Juan 15); antes de la resurrección y la novedad de vida en Cristo (Rom. 6:4) viene la muerte.

Esperemos la finalidad de estos tratos profundos por Cristo en el siguiente estudio sobre su lucha con el Ángel de Jehová y el triunfo que le da un nuevo nombre, Israel, e

hizo que cojease por el resto de su vida.

30 de marzo de 2005