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La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

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SAÚL, JONATÁN and David

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RETOS DESDE LA CRUZ

LA HISTORIA DE JOB EN MARCHA HACÍA LA BENDICIÓN DOBLE

EL PRÓLOGO

Los tratos más profundos de Dios con los santos del Antiguo Testamento

G. Ernesto Johnson
Instituto Bíblico Río Grande
Edinburg, Texas

Introducción

Doy principio del último estudio de esta serie que trata cómo Dios soberano trató con los suyos del Antiguo Testamento.  Los dos testamentos dan una historia común de la gracia de Dios para con los suyos.  Claro que hay diferencias entre la soberana elección de Israel como el pueblo escogido de Dios en Génesis 12 y la inauguración de la Iglesia de Cristo en Hechos 2. Sin embargo hay lo mucho en común que comparten.  Sobre todo, hay una sola salvación a través de la muerte vicaria de Cristo, el derramamiento de la sangre de Jesús, por medio de la fe en aquel que había de venir y luego aquel que vino, murió y resucitó el tercer día.

Un hilo carmesí que corre a través del Antiguo Testamento ha sido el Mensaje de la Cruz.  Es un mensaje centrado en la gracia de Dios siempre disponible a la fe en su amado Hijo.

Dios es santo y justo, pero halló la manera de proveer una salvación eficaz que toma al hombre perdido y le ofrece el perdón y una vida transformada por la fe.  Habiéndolo salvado por su gracia, Dios empieza a perfeccionarlo, conformándolo más y más a su amado hijo, Jesucristo quien vendría y por fin lograría en tiempo y en espacio en la Cruz esa salvación de la cual todos nos gozamos.

En esta serie hemos estudiado los tratos de Dios con Abraham, Jacob, José, Moisés, David, Jonatán y Saúl.  El último ha sido el de Job.  A la vez ha sido el estudio más extensivo, unos seis estudios expositivos. El libro de Job ha sido considerado como el más antiguo de todos.  Sin embargo  hemos visto sobre todo el carácter de Dios mismo sometiendo a Job a prueba sabiendo que este hombre "recto y apartado del mal" saldría doblemente bendecido. Dios mismo es el eje de la narración.

Entra Satanás pero siempre bajo el mando de Dios, siendo sólo el medio de ponerlo a prueba.  Job responde bien en Job 1, 2, pero bajo la presión que Dios permite se va descubriendo su auto confianza, su orgullo y propia justicia. Dios como el cirujano por excelencia  permite que los amigos lo acusan, luego Eliú le da buen consejo y al fin de cuentas Dios le habla dos veces.

En toda esta trayectoria Dios lo reduce a un arrepentimiento y precisamente en ese momento Dios se revela en bendición. Tal como la salvación es, así es la santificación del hijo de Dios. Éste es el mensaje de la Cruz, por vía de muerte al «YO» y a una resurrección en Cristo para vida nueva (Romanos 6:6, 11, 13,14).

En mis comentarios quedo endeudado al libro de Jessie Penn-Lewis, The Story of Job. Me ha servido de guía y gran bendición

G. Ernesto Johnson
Febrero 25.2007