Home

La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

Abraham

Jacob

José

Moisés

SAÚL, JONATÁN and David

Job

English


Spanish

About Us

Links

RETOS DESDE LA CRUZ

RETOS DESDE LA CRUZ

LA HISTORIA DE JOB EN MARCHA HACIA LA BENDICIÓN FINAL  (4)

A PESAR DE LA PRUEBA, EMERGE LA FE DE JOB

Job 9 - 23

G. Ernesto Johnson
Rio Grande Bible Institute
Edinburg, Texas

Introducción

            En el último estudio vimos a Job bien sumido en la confusión de no poder comprender los caminos de Dios. Ante Dios y sus dizque "tres amigos, Job alterna quejarse con Dios por  su providencia inexplicable y a veces lamenta y otras veces ataca ferozmente a sus ""amigos"con el sarcasmo e ironía. Los tres sólo pueden deducir que tan grande desastre que sufre Job debió haber venido a causa de dicho gran pecado de Job.  Aunque tienen algo de lo correcto, en este caso de Job estuvieron bien equivocados.

En lo caliente de la prueba Dios aguanta las reacciones carnales de Job

No hay espacio suficiente para detallar las reacciones carnales de Job ante sus acusadores, pero viene una lista corta: "por eso mis palabras han sido precipitadas" (6:3); "Ciertamente vosotros sois el pueblo y con vosotros morirá la sabiduría. También tengo yo entendimiento como vosotros. No soy menos que vosotros" (12:1-3); "Muchas veces he oído cosas como éstas: consoladores molestos sois todos vosotros. ¿Tendrán fin las palabras vacías?  O qué te anima a responder?" (16:1,2); "Oíd atentamente mi palabra y sea esto el consuelo que me deis. Toleradme y yo hablaré, y después que haya hablado, escarneced" (21:2). ¡Qué sarcasmo e ironía!  Ello se puede justificar humanamente  considerando las alegaciones falsas, pero ante Dios no. Éste no es el Espíritu de Cristo al ser atacado él.  Esto lo ignora Job, pero Dios no lo ignora.

Pero aún lo peor son unas reacciones de Job ante Dios mismo quien lo amaba. Estas acusaciones de Dios, intercaladas de confusión, petición y confesión, las aguanta Dios por ser tan misericordioso. Dios veía el corazón de Job y sabía que las palabras mismas no revelaban genuinamente la voluntad de Job para con Dios. Como hemos dicho desde el principio de este estudio, el enfoque del estudio no está en Job, ni en sus circunstancias sino en el carácter de Dios mismo. ¡Qué alivio nos da por que tantas veces hemos dicho en el calor de la prueba cosas que no queríamos decir!  Dios las oye, pero en su gran amor no nos castiga, sino que va calentando la prueba al fin de cuentas para sacar la escoria de la carne y producirá en nosotros el oro de Cristo.

 Estas reacciones carnales de Job ante Dios mismo, no llegaban al nivel de maldecir a Dios como el diablo había profetizado falsamente (1:9 -11; 2: 4.5). La gracia de Dios triunfará finalmente, pero hasta que ese momento del quebrantamiento llegue no veremos lo mucho de lo que nos falta por ser semejante a Él en su muerte y resurrección. Aquí está una lista corta de las quejas de Job para con Dios mismo: "Porque las saetas del Todopoderosa están en mí, cuyo veneno bebe mi espíritu; los terrores de Dios me combaten" (6:40); Hablaré en la angustia de mi espíritu  . . .¿Soy yo el mar, o un monstruo marino para que me pongas guarda? . . . Si he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres? ¿Por qué me pones por blanco suyo? (7:12, 20). Job llega a su nadir en Job 9: "al perfecto y al impío él los consume . . . se ríe del sufrimiento de los inocentes, . . . él cubre el rostro de los jueces, si no es él, ¿quién es? ¿Dónde está? (9:22 – 24); "Para qué trabajaré en vano? Aunque me lave con aguas de nieve, y limpie mis manos con la limpieza misma, aún me hundirás en el hoyo, y mis propios vestidos me abominarán" (9:29 -31); "Sabed ahora que Dios me ha derribado, y me ha envuelto en su red. He aquí, yo clamaré agravio, no seré oído . . . me arruinó por todos lados, perezco; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado. . .  Hizo arder contra mí su furor y me contó  para sí entre sus enemigos . . . Hizo alejar de mí mis hermanos" (19:6 10-13).

Después de alistar él aquello ante su "amigos" y ante Dios, tenemos que tomar muy en cuenta que Dios todavía veía a Job como "el hombre justo y recto" (1:1; 2: 3).  Vivía antes de la cruz; no tenía la Biblia entera ni los recursos de que gozamos. De lo humano Job tuvo que aprender que no viene ningún mérito ni beneficio.  Hasta dice Job: "A la corrupción he dicho: Mi padre eres tú; a los gusanos: Mi madre y mi hermana. ¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza? A mi esperanza, ¿quién la verá" (17:14,15).

En Medio de la negrura de la prueba, salen los destellos de la fe  Job 9: 32,33

Pero en el momento más negro vislumbramos el anhelo de Job, la lógica de la fe cuando nada se entiende.  Su suspiro es genuino y podemos sentir su dolor, pero él vivía antes de la cruz, ¡Qué desventaja! Pero no para la fe. En su deseo de hablar con Dios, Job dice: "Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente a juicio"   9:32, 33). Justo en su momento más confundido brota el destello de la fe.  Job anticipa por fe precisamente lo que sería el privilegio del creyente del Nuevo Testamento: "Porque hay un solo Dios,  un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo" (1 Tim. 2:5,6). Veremos más adelante que Job usa el término, "rescate" en anticipación de Cristo.

Esto me urge decir que hay la enseñanza muy aceptada entre los evangélicos que en gran parte desprecia la espiritualidad de los santos del Antiguo Testamento, diciendo que el Espíritu Santo sólo venía y salía de los santos y que no moraba en ellos. Se dice que no tenían al Espíritu como los del Nuevo testamento. Concedo que hubo aspectos en que el santo del Antiguo Testamento no sabía lo que sabemos después de la cruz. Pero es cuestión de la historia y la gran ventaja de la Cruz y la resurrección de Cristo "en el cumplimiento del tiempo" (Gal. 4: 4).  Mantengo la confianza de que de la manera implícita tenía el santo del AT al Espíritu Santo como el creyente hoy día lo tiene de manera explícita.

No puedo entrar en ese debate ahora, pero lo que vemos en estos estudios sólo pueden entenderse estas revelaciones de la verdad por la obra directa del Espíritu Santo en la vida espiritual del santo. Decir que Job fue una excepción no resulta. Fue un creyente del AT como todos los demás. "Dios no tiene acepción de personas" (Hechos 10:34). El Espíritu Santo es eterno, la obra de la Cruz existe ante Dios "antes de la fundación del mundo" (Ef. 1:4). La verdadera doctrina de la salvación tiene su comprobación  en el AT por la justificación de Abraham y David, aquél vivió antes de la ley y éste después de la ley (Rom. 4: 3-9). La gran diferencia entre los dos Testamentos con respecto al Espíritu Santo es el bautismo del (en, por) Espíritu Santo del creyente en el cuerpo de Dios, la Iglesia Mística.  No tiene que ver directamente con la justificación/regeneración sino con la operación del Espíritu a través del cuerpo de Cristo para unir  por fin a los escogidos del Israel con los de la iglesia. Bendiciones muchas son nuestras que vivimos después de la cruz.

Job iba a salir de la prueba con un conocimiento más profundo  de Dios que no pudiera haber tenido si el Espíritu Santo no hubiera morado en él implícitamente.  En la prueba la fe se perfecciona y salen destellos de la verdad por revelarse en el Nuevo Testamento.

El Primer destello de  la verdad que sólo sale por la prueba de la fe Job 13:13-16

Job defiende su integridad ante los ataques frontales de Zofar en Job 11. Como de costumbre Job habla más de dos veces más que sus acusadores. No le faltan palabras a Job. Pero en Job 13 irrumpe otro destello de en medio de la prueba, evidencia de que tiene razón Pedro: "para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo" (1 Ped.1:7). Resulta una de las declaraciones más fuertes de toda la Biblia dicha por Job en la hora más difícil de su vida. Otra vez nos enseña que sólo aprendemos lo más profundo de Dios a través de la prueba de que tantas veces tratamos de escapar.

"Escuchadme, y hablaré yo, y que me venga después lo que viniere. ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y tomaré mi vida en mi mano? He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; no obstante defenderé delante de él mis caminos" (Job 13:13-16).  Esta declaración ha servido de poner ejemplo a todo creyente en dura prueba.  Job nos ministra su compromiso inalterable. Éste es oro fino que sólo sale del horno más caliente. Es cierto que todavía Job se defiende, pero según su conciencia no había pecado.  Sus ojos espirituales no veían todavía el orgullo y la propia justicia con la cual Dios estaba tratando. Pero él sabría. Quedaba más por sufrir y aprender, pero Dios es paciente.

El Segundo destello de la verdad que sólo sale de la prueba de la fe  Job 16:18-19

Cada destello brilla más y dura un poquito más. Job 16 es un puro lamento de Job. Hace frente a la realidad tan triste sin conciencia del pecado cometido, pero ya bajo la rudeza de la mano de Dios y las acusaciones de sus "amigos" cada vez más duras y directas. Se oye otro suspiro: "¡Oh tierra! O cubras mi sangre (una alusión a la justicia de Abel, Gen. 4) y no haya lugar para mi clamor. Mas he aquí que en los cielos  está mi testigo, y mi testimonio en las alturas" (16:18,19). Su fe se afirma a pesar de que no hay cambio alguno en sus circunstancias.  Esto es el denuedo de la fe motivado por el Espíritu Santo que sólo puede  afirmar que "Jesús es el Señor" (1 Cor. 12:3). Para apreciar esto nosotros, Job no tenía nadita de la historia que tenemos para dar razón a su confianza. Una vez más en la prueba Dios en su gracia confirma y fortalece. Ahora entendemos la confianza de Dios frente al diablo en los primeros dos capítulos.  Si sigue uno leyendo, Job recae en la defensa de su integridad (16: 20-2). Sí que la tenía y Dios la reconocía, pero Dios buscaba otro fin más profundo, es decir, poner en Job la conformidad a su Hijo por revelarse en la Cruz.

El Tercer destello de la verdad que sólo sale de la prueba de la fe  (Job.19: 23-27

Los diálogos con sus "amigos" y los monólogos consigo mismo y con Dios siguen no interrumpidos.  Job todavía  admite su confusión y  frustración; expresa bastante lástima para sí.  En cierto sentido no se puede culpar. Pero en Job 19 hay un movimiento hacia Dios en el cual reconoce Job que detrás de todo es Dios mismo.  Sin embargo, siente el abandono de sus hermanos en la carne (19:13), sus parientes también (14), hasta las criadas no le hacen caso (15). Su propia mujer no le deja acercarse a ella (17), los meros muchachos y los otros inferiores a nivel social ni le reconocen, al contrario lo aborrecían; "su propio cuerpo se pega a sus huesos" (20).  Todo esto es la triste historia de este infeliz y desgraciado. Exclama en su soledad: "¡Oh vosotros, mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí, porque la mano de Dios me ha tocado!" (21).

Pero a pesar de todo ello afirma Job una declaración de fe sin paralelo en toda la Biblia.  Tome muy en cuenta que Job vive casi dos miles años antes de la Cruz y no tiene ni una página de las Escrituras inspirados a la mano. Ésta es la declaración magistral: "Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí" (19:25-27). Pregunto ¿de dónde viene esta confianza en medio de las tinieblas? Viene del Espíritu Santo que moraba en él con quien había caminado en días anteriores. Pero para poder afirmarlo tenía que pasar por la prueba y dejar que Dios fuese Dios, sin darle una explicación ni justificar su justicia. Aún después, Job sigue agregando palabras contra sus acusadores (28-29).

El Cuarto destello de la verdad que sólo sale de la prueba de la fe   Job 23:10-12

Ante Elifaz en el tercer ciclo de diálogos, Job aguanta las peores acusaciones que hasta ahora había oído.  A pesar de esto en Job 23, Job otra vez vuelve a su deseo de hablar directamente al Todopoderoso.  Por fin Dios le concederá su petición, pero Job saldrá más que quebrantado (Job 38-41). Pero eso todavía viene en otro estudio. Empieza por decir: "Hoy también hablaré con amargura; porque es más grave mi llaga que mi gemido. ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. Expondría mi causa delante de él y llenaría mi boca de argumentos." (23:2-4) Esto es bastante bravo, pero tal es la confianza aun de Job. No había pecado de manera grosera como le acusaban. Pero ignoraba totalmente que Dios se interesara mucho más en la transformación de su carácter.

Con calma Job afirma: "Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro. Mis pies han seguido sus pisadas; guardé su camino, y no me aparté. Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida" (10-12).  Aún después Job vuelve al círculo vicioso de preguntar y tratar de alcanzar a Dios. No sabía que Dios estaba a la mano guardándolo en medio de la prueba.  Estos destellos de gracias fueron producidos en el horno de la prueba. Dios hacía en él su obra refinadora. Pero iba tardar más la prueba. El escultor celestial tenía mucho más que hacer y eso lo estudiaremos en seguida.

Lecciones por aprender en el proceso de la prueba

1.       No sabemos el horario divino al meternos en una situación difícil. Dios

siempre tiene más que hacer en nosotros y ello exige el tiempo

2.       El justo, aun como Job, por la fe vivirá.  No hay la vía corta a la humildad y santidad. Dios hace su obra a su manera y según su horario para nuestro bien.

3.       Dios aguanta muchas veces lo dicho nuestro porque ve el corazón y sabe a 

      dónde lleva a su amado.¡Qué bien que Dios nos trate en gracia y no por lo

      pensado y dicho.  

4.       En toda esta larga trayectoria Dios pone los límites a Satanás (que no viene

      mencionado nunca), las circunstancias y lo dicho en contra nuestro; conoce el  

      dolor nuestro.

5.       El sufrimiento aguantado viene siendo siempre el vehículo de la santidad progresiva. "Y aquéllos (padres terrenales), ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a aquellos les parecía. Pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad" (Hebreos 12:10).

G. Ernesto Johnson
23 de diciembre de 2007