Home

La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

Abraham

Jacob

José

Moisés

SAÚL, JONATÁN and David

Job

English


Spanish

About Us

Links

RETOS DESDE LA CRUZ

LAHISTORIA DE JOB EN MARCHA HACIA LA BENDICIÓN DOBLE  (6)

Por fin el encuentro transformador con Jehová y la bendición doble

Job 33 – 42

G. Ernesto Johnson
Instituto Bíblico Río Grande
Edinburg, Texas

Resumen breve

El peregrinaje de Job ha sido desde la bendición previa a la prueba fuerte hasta el triunfo final. Desde el hombre "más recto, apartado del mal" y bendecido por Jehová ha llegado a ser objeto de la furia del diablo por la sugerencia explícita de Dios mismo sin que Job supiera de ninguna manera el propósito de Dios.  Job empieza muy bien bajo la mano fuerte de Dios. Por dos ciclos (Job 1,2) acepta los golpes inexplicados, no dando lugar alguno a Satanás.  Pero con la llegada de los tres "amigos"que lo juzgan muy mal, empieza él a responder en las fuerzas humanas y carnales. Ante los tres "amigos" y sus tres ciclos (Job 4-14; 15- 21; 22-25) se defiende agresivamente a su integridad  Lo acusan y él los vuelve a criticar. En este camino sinuoso Job duda de Dios, pero no lo repudia de ninguna manera. Pero acusa a Dios de haberle hecho su blanco (Job 7:20). Ha tenido la osadía de decir que Dios lo trata como su enemigo (Job 9:22-24).

Pero antes de juzga mal a Job como los tres "amigos," démonos cuenta de que Dios lo ordenó la prueba con el fin de purificar a Job de su orgullo espiritual, su confianza en su integridad. Lo redujo a Job para que pudiera revelárselo a él de manera más profunda y por fin bendecirlo con una doble porción de sí mismo – un fin admirable. La gracia de Dios triunfará sobre el diablo y Dios se revindicará en la vida de Job ante todos los demás. Será un triunfo de la gracia que será un reflejo del triunfo de Jesús ante las huestes malignas. Job no lo sabía, pero de cierta manera caminó por la Vía Dolorosa de quien sería nuestro Salvador.

Eliú es portador del mensaje de la Cruz a Job  en Job 33: 1- 33

 Con mucha modestia y cortesía Eliú se dirige a Job, respetando su edad, pero siendo fiel en su reprensión  Atribuye al Espíritu del Omnipotente sus consejos (33:4). Pero no hay la amargura ni el ataque de los tres "amigos."  Recuerde que él había oído todo lo que Job había dicho en su agonía. "He aquí, en esto no has hablado justamente; yo te responderé que mayor es Dios que el hombre. ¿Por qué contiendes contra él? Porqué no da cuenta de ninguna de sus razones" (12,13).  Después del encuentro directo con Dios, Job aprendería ese principio fundamental. El Creador no tiene que explica nada a la criatura. Su carácter es tal que no se equivoca y nunca deja de lograr su propósito.

Sigue Eliú diciendo que Dios no le explica sus tratos, pero de todos modos él es comunicativo. Ama y responde a los suyos por dos medios: 1.) por medio de sueños y visiones (14-18), [el modo del Antiguo Testamento antes de la presencia de la Palabra inspirada y objetiva.]  Además Eliú explica la motivación divina tras esas comunicaciones: "Entonces revela al oído de los hombres, y les señala su consejo, para quitar al hombre de su obra y apartar del varón la soberbia" (16,17). En breve Eliú pone el dedo precisamente en el por qué de la prueba de Job. Job no vio nunca su orgullo espiritual ni entendió su daño ante Dios, pero lo veía Dios y lo amaba suficientemente para apartar de Job su soberbia. Aquí está el eje de libro entero explicado claramente por Eliú y remachado por Jehová en sus dos diálogos con Job (Job 38-41).

            El segundo medio que usa Dios  para comunicarse con los suyos: 2.) la disciplina o los golpes de la mano de Dios. "También sobre su cama es castigado con dolor fuerte en todos sus huesos  . . . (19- 22).  En medio de este flaquear o reducción hay la salida: "Si tuviese cerca de él algún elocuente mediador muy escogido, que anuncie al hombre su deber; que le diga que Dios tuvo de él misericordia, que lo libró de descender al sepulcro que halló redención [rescate]" (23-24).  Aquí tenemos una proyección de la venida de Cristo, nuestro mediador elocuente que nos trae rescate. ¡Qué maravilla que a Job Dios le reveló semejante verdad a través de Eliú! El sufrimiento viene siendo el vehículo divino de la revelación de los más profundos propósitos de Jehová.  Por eso no debemos rechazar el sufrimiento que Dios nos envía para nuestro bienestar.

            Eliú sigue con los resultados si Job se rinde ante el mediador elocuente, quien le trae rescate o redención. "Su carne será más tierna que la del niño, volverá a los días de su juventud. Orará a Dios, y éste le amará y verá su faz con júbilo y restaurará al hombre su justicia" (25-26).  Todo esto es precisamente lo que anhelaba y buscaba en sus protestas y ansiedad. Pero Dios le daría todo eso y más, victoria, justicia y las bendiciones bajo las condiciones divinas de la sumisión y la fe en aquel mediator elocuente -- es decir, en Él que venía. Recuerde el anhelo de Job en 9:33: "No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros dos."  Ya sabe por Eliú que tal mediador lo hay. Por fin dice Eliú: "He aquí, todas estas cosas hace Dios, dos y tres veces con el hombre, para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarlo con la luz de los vivientes" (29,30).

            Eliú nos dio el mensaje de la Cruz, miles de años antes del Calvario.  Lo hace por el mismo Dios que así trata siempre con los suyos. Dios quiere apartarnos de nuestro orgullo y de nuestra integridad para que él sea todo en todo.  "El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida" (Juan 6: 63).

Eliú, portador del mensaje de la Cruz falla pero vuelve a hablar por Dios Job 34- 37

Lo interesante es que a principio Eliú fue portador del mensaje divino para Job, pero cuando no respondió Job a su mensaje en Job  34, se impacientó y volvió a regañar a Job como los "amigos." "Qué hombre hay como Job que bebe el escarnio como agua y que va en compañía con los que hacen iniquidad, y anda como los hombres malos porque ha dicho: De nada servirá al hombre el conformar su voluntad a Dios (34:7-9). "Deseo yo que Job sea probado ampliamente a causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos porque a su pecado añadió rebeldía; y bate palmas contra nosotros contra Dios multiplica sus palabras" (34:36-37).

            ¿Cuál es la lección que Dio nos da?  Ningún consejero por sabio y preparado que sea habla siempre por Dios. Dios puede usar al consejero, a los sicólogos, a los titulados en tanta rama humana, pero la voz del hombre no es segura. Sólo Dios y su Palabra y la obra del Espíritu Santo valen sin excepción.  Santiago habla de los dos tipos de la sabiduría: "Porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica . . . Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y del fruto de justicia se siembre en paz para aquellos que hacen la paz" (Santiago 3:15,17-18). Muy propio que este consejo venga en el capítulo de la lengua.

Ésta es una palabra que nos debe humillar, aquellos que predicamos y damos tanto consejo. La carne y la sabiduría humana son siempre presentes. Jeremías tiene las palabras de sabiduría: "Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mi estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no conviertas a ellos" (Jer.15:19).

Al dar conejos a los abatidos debemos hacerlo con mucha humildad y el reconocimiento que somos los falibles como lo fue Eliú, a pesar de haber hablado bien por Dios al principio.  Eliú vuelve en Job 36 y 37 como ser portador del mensaje de Dios. Sirvió por un momento y habló la palabra de Dios. Pero sólo Dios es la autoridad; ningún título ni experiencia pastoral sirva de substituto de la Palabra de Dios y la obra del Espíritu Santo. Buena amonestación.

Hay algo muy significativo en que Eliú termina su mensaje siendo portador de Dios como empezó en Job 32 33.  Ha vuelto a dar el consejo correcto.  Su concepto de Dios es el que Dios mismo confirmará a Job en los últimos capítulos. "En Dios hay majestad terrible, Él es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder; y en juicio y en multitud de justicia no afligirá. Lo temerán por tanto los hombres; Él no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio" (Job37: 22-24).  Dios mismo respaldará esta definición de su ser.  Dios no aflige nunca a nadie sin razón justa, pero no puede aguantar a quien se cree sabio u orgulloso.  Quien se cree sabio ante Dios peca y Dios tiene que juzgarlo aun en sus más amados.  Esto subraya el mal de Job que puso en marcha toda esta larga trayectoria del sufrimiento.  Job lo admitirá cuando Dios termine de hablarle en Job 38-41.

Jehová  habla y da una serie de preguntas sin respuestas algunas  Job 38-41

Ahora fue el momento oportuno para que Dios le respondiera a Job. Esto era lo que Job quería hacer para poder presentar su integridad y su causa. Pero en aquellos días Dios guardaba silencio; no quiso ni oír lo que ya sabía mejor que Job -  su dizque propia justicia. Esto frustraba muchísimo a Job; juzgaba mal a Dios pensando que no quería oírlo  Con razón no respondió Dios porque Job no estaba preparado para oír lo que Dios le diría. Job tenía de acabarse, dejar de proclamar su integridad exterior.

Ahora viene la llamada fuerte de atención por parte de Dios. ¡Qué desigual será esta lucha!   En medio de un torbellino dijo Dios:" ¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; y yo te preguntaré, y tú me contestarás" (Job 38: 2,3).  Me parece que Dios desafía a Job a entrar en el cuadrilátero para "round" uno de la partida de boxeo.  Y ¡sabemos quien se va a ganar!  Dios no le contestaría ninguna pregunta de Job sino sólo hacerle oír una serie de preguntas que lo dejaría con la boca bien cerrada.  Fíjese en la primera pregunta "¿Dónde estaba cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? O quién extendió sobre ella cordel?"(Job 38: 4,5).  Pobre de Job no hubo la manera ni de abrir la boca. Job sacó cero en todas las preguntas y quedaba sin ánimo para contestar más.  Pero Dios sigue y siguieron unas 50 preguntas semejantes hasta Job 40:2. Job quedaba callado. ¡Qué situación más desanimadora!

Dios lo confundió totalmente por preguntas no de su persona infinita sino de la misma tierra en que Job vivía. ¿Qué de la creación, las estrellas, el mar, las nubes, la marea, fuentes de agua, la luz, la nieve, el granizo, el turbión, el relámpago, la llueva, el hielo, las órbitas de las planetas.  Termina entre otras cosas preguntando: "¿Quién pudo por cuenta los cielos con sabiduría?" (38:37).  Añadió Dios preguntas de la creación animal: ¿Qué del león, el cuervo, las cabras monteses, las ciervas, el asno montés, el búfalo, el pavo real, el caballo, la langosta, la jabalina, el gavilán, águila. (38: 39-39:30).  Concluyó con ésta: "¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda esto" (Job 40:2).  

Esto es duro y el pobre Job sólo pudo decir: "He aquí que yo soy vil [pequeño, de menos valor] ¿Qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca, una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar"  (Job 40: 4,5)  Pero quien conoce el corazón no queda satisfecho con esa confesión incompleta.  TODAVÍA LE FALTA MUCHO.  Dios no lo había traído acá para dejarlo medio reducido.  Job tiene que morir a sí mismo, y tiene que ser abrazada la muerte de todo corazón.  Nada menos basta para los que servimos al Crucificado.

Dios tenía más que decir a Job, poniendo "el dedo en la llaga" de su soberbia, su propia justicia  Job 40- 41

Ahora viene "round" dos de la partida del boxeo. Job quedará noqueado, fuera de combate.  Y más, porque Dios va al grano en su diálogo con Job. Otra vez le responde a Job en un torbellino. "Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me responderás." Ahora vienen los golpes decisivos: "¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí para justificarte a ti? ¿Tienes tú un brazo como el de Dios? Y truenas con voz como la suya?" (40:7-9).  Éstas son palabras llenas de sarcasmo y denuncia. Las implicaciones son que Job se pone por encima de Dios y en su orgullo reduce a Dios mismo, cosa increíble. Es el culpable juzgando al juez, la criatura al Creador. Cuando Job se justifica, lo hace a expensas de la misma justicia de Dios. ¿Puede haber un pecado mayor?  Tal es lo que el pecado original de Satanás quiso hacer contra Dios – desentronizarlo.       

Sigue Dios con unas veinte preguntas más, las cuales no puede ni contestar ni adivinar el pobre Job. Si tuvieras que presentar un examen de unas 70 preguntas y no podrías ni contestar una sola, ¿cómo te sentirías?  Así Dios acaba con Job sólo por un repaso del mero mundo exterior, la revelación general. ¡Cuánto más difícil le hubiera sido a Job, si Dios hubiera usado las grandes verdades espirituales del Antiguo Testamento o aun las de después de la resurrección de Cristo, las profundas verdades de la Cruz?

Dios tiene la última palabra devastadora. Usando de ironía y sátira Dios, se supone que Job actúe como Dios. Siendo Dios, como Job se ve, tendría de jugar el papel de Dios que no puede más que bajar al orgulloso. Dios  tuvo que deshacer al diablo, el primer orgulloso. No hay otra salida por Dios siendo santo y justo. Así dice Dios:"Adórnate ahora de majestad y de alteza, y vístete de honra y de hermosura.  Derrama el ardor de tu ira; Mira a todo altivo, y abátelo. Mira a todo soberbio, y humíllalo, y quebranta a los impíos en su sitio.  Encúbrelos a todos en el polvo, encierra sus rostros en la oscuridad, y yo también te confesaré que podrá salvarte tu diestra" (10-14).Dios habla como si Job fuese Dios mismo.  Esta introducción establece más allá de duda que el pecado de Job era el orgullo, la soberbia y Dios no puede con tal pecado. Ahora sale a luz del día el mensaje de Dios.

Dios termina  este segundo "round" después de esta denuncia tan clara por la descripción de dos animales gigantescos: el behemot o el hipopótamo (40:15-24) y el leviatán o el cocodrilo (41:1-34). Sin entrar en ellos por falta de espacio, el argumento de Dios es que yo mismo los hizo y los controlo. Hago con ellos lo que nadie puede. Usando Dios de la revelación general, muestra en esa esfera su poder, su sabiduría, su cuidado y su control de estos gigantes. ¡Cuánto más, puede él tratar a su manera con Job!  Es interesante que termine la última palabra de Dios con ésta: "No hay sobre la tierra quien se le parezca; animal hecho exento de temor. Menosprecia toda cosa alta; es rey sobre todos los soberbios" (34).  Así  son estos animales, así es Dios mismo con el soberbio, en breve sobre Job como Dios lo veía y conocía que lo era.

 

El quebrantamiento total de Job y la restauración y el doble porción Job 42

Después de esa denuncia y la revelación del poder, cuidado, control de las fuerzas terrenales, Dios ha dejado a Job quebrantado totalmente. Job responde: "Yo conozco que tú todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía" (Job 42:2,3).  Job lo admite todo sin reserva. No es vil ni pequeño sino arrepentido hasta lo sumo. No le queda ni palabra de justificación. No queda callada como después de Eliú sino acabado, quebrantado. Pero aun más dice: "Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás.  De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza" (42:4-6).

No hay un arrepentimiento más profundo y completo que el de Job. El hombre "más apartado del mal" se arrepiente no por lo hecho sino por lo que era. Hay una gran diferencia entre estos dos hechos. El que anda tras del Crucificado se considera muerto y vivo.  Éste es el proceso de la muerte/resurrección que recibe siempre la plena bendición de Dios, muertos para sí mismos pero a la vez vivos para Dios en Cristo Jesús (Rom. 6:11). Este quebrantamiento se puede comparar con el encuentro de Jacob con el Ángel de Jehová (Gen. 32: 22-30),  el de Isaías (Isaías 6:1-7), la confesión de David en Salmo 51. Tal quebrantamiento tiene que experimentarse de alguna manera si queremos la doble porción de su bendición.  Éste es el mensaje de la Cruz.  Después de una muerte, la resurrección, después de la derrota, "la sentencia de muerte para que no confiásemos en nosotros mismo sino en Dios que  resucita a los muertos" (2 Cor.1:8,9)

Desde el nadir de su identificación en la muerte del «yo,» su co-crucifixión con el Cristo que había de venir (en términos novotestamentarios) Dios ya está en plena libertad de bendecir, restaurar y "quitar la aflicción." (42:10). Pero hubo una cosa más por hacer – tratar con los tres amigos. Dios los reprende que les manda hacer llegar a Job unos sacrificios (42:7). Job ha de recibirlos con la plena aceptación y orar por ellos. En Job no podría haber hasta  la más mínima rencor y auto lástima por lo dicho y hecho. Al final de cuentas eran sus amigos y por fin no hablaron por Dios.  Job obedece a Dios como evidencia de que el quebrantamiento había obrado en él el mismo espíritu del Crucificado cuando aun Cristo perdonó a los que lo crucificaron, como Esteban lo mismo  (Hechos 7: 59).  Nada menos que el espíritu del Calvario se ve en estos siglos antes de la cruz.

Sólo resta la doble bendición: la restauración de su salud, sus hermanos y hermanas (11), los prójimos (11), su patrimonio (12) sus hijos e hijas (13-15 y por fin, una vida larga llena de días y la presencia de Dios (16,17). ¿Qué más se puede pedirle a Dios?

Lecciones por aprender

  1. Dios puede hablar por un tal Eliú, pero se debe discernir lo que es de Dios. Sólo en Dios confiamos no en le hombre por distinguido que pueda ser.
  2. Dios tiene la última palabra y ordena hasta los límites de la prueba para lograr su fin.
  3. Desde Job 1 y 2 Dios sabía que triunfaría la gracia y a costo de Job lo lograría.
  4. No hay ninguna vía corta a la santidad. El sufrimiento es el vehículo real y la Cruz el camino.
  5. Dios no nos libra del «Yo» sin  una muerte  y abrazo de la muerte en todas sus implicaciones
  6.  Dios nos colma de bendiciones cuando dejamos de hablar y aceptamos tu bendita voluntad.
  7. Separa r al hombre de su orgullo es el fin divino; Ya se asemeja a Dios mismo.

G. Ernesto Johnson  20/2/07