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La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

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RETOS DESDE LA CRUZ

LA HISTORIA DE JOB EN MARCHA HACIA LA BENDICIÓN DOBLE

EPÍLOGO

G. Ernesto Johnson
Instituto Bíblico Río Grande
Edinburg, Texas

La trayectoria de Job ha sido larga. Desde Job 1 y el escenario celestial entre Jehová y Satanás hasta la bendición doble que Dios en gracia confirió en Job, hemos visto el triunfo de la gracia de Dios.  No puede ser más que el triunfo del amor de Dios y la confianza que Jehová tenía en su propio trato con su siervo. Nada de crédito va a Job sino todo el crédito redunde para la gloria de Dios.  Dios tenía razón en desafiar a Satanás con estas palabras: "¿No has considerado mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?" (Job1:9; 2:3).

Los seis estudios expositivos se dedican a trazar la gracia de Dios en perfeccionarlo más y más a la imagen de aquel que había de venir.  Job vivía antes de tal deslumbramiento de las Escrituras, pero la obra del Espíritu Santo en Job en el Antiguo Testamento iba prefigurando la gracia que opera hoy día en nosotros.  Veo la obra interior del Espíritu Santo tan claramente en el Antiguo Testamento como en el Nuevo.

A principio de la prueba Job responde bien, pero con la presión y el aumento de las acusaciones falsas, empieza a responde según "el hombre viejo." En dos estudios de Job 4-31 Job está lleno de su propia justificación.  Es absolutamente estupendo lo que sale de este hombre "recto, y apartado del mal." Hay frustración sarcasmo, enojo, alternando entre la penitencia y otra vez casi llegando a echar la culpa a Dios.  Sin embargo Job nunca cruza la línea, pero Dios lo deja descubrirse a sí mismo.  Dios ya lo conocía tal como era. Y Dios lo iba calentando el horno.

Por fin, Dios le habla. No le da ninguna respuesta a sus quejas, no explica sus caminos; sólo lo confunde con unas 70 preguntas tomadas del mundo físico.  Se revela a sí mismo como quien estaba antes de la fundación del mundo, que manejaba los fenómenos terrestres, los animales brutos y que tiene todo derecho de gobernar su mundo como él quiere. Deja que Job se someta a lo que él opta por hacer.  Esto es la esencia de la sumisión que rebaja a Job a ser receptor de sus bendiciones divinas. 

Pero explícitamente reprende a Job por justificarse de tal manera que Dios mismo quedase culpable (Job 41:7-14). Pone él pone el dedo en la llaga de su orgullo y su propia justicia.  Job se arrepiente profundamente  (42;1-6) y al orar por "sus amigos" (Job 42:10), Dios lo visita con la doble bendición que siempre se la quería dar. Pero no pudo antes de la prueba.  ¡Bendito sea Dios por la prueba que produce en ti y en mí la belleza del Crucificado y resucitado Hijo de Dios!

G. Ernesto Johnson
Febrero 25, 2007