Home

La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

Abraham

Jacob

José

Moisés

SAÚL, JONATÁN and David

Job

English


Spanish

About Us

Links

RETOS DESDE LA CRUZ

Los Triunfos de la Gracia en la Vida de José (1)

Los tratos más profundos de Dios con los santos del Antiguo Testamento

Introducción

Empiezo un estudio nuevo en la vida de José. De manera sorprendente la vida de Job, José y Daniel (Ez.14:14, 20) son muy semejantes, tanto en las pruebas divinas que purificaron sus caracteres como en los benditos resultados que corrían a su cuenta. Esta semejanza no es casualidad sino el producto de los principios de quebrantamiento que Dios usó en cada caso. Los tres han sido ejemplares en su andar muy fiel; sin embargo Dios los sujetó "al horno siete veces más caliente." Pero salieron como oro más puro y bendijeron a las multitudes hasta el día de hoy. Tracemos esos principios de la Cruz en la vida de José, hijo de Jacob y Raquel. 

1.  José nace en un hogar medio disfuncional Gen. 35:22-26, Gen. 37

A.    Dios establece las circunstancias en las cuales nacimos.

Dios ordena tanto nuestro principio como nuestro fin.  A veces nos quejamos o pensamos que las desventajas de casa y de padres son tales que no podemos nunca superarlas. En lugar de poner los ojos en el Soberano, vemos tan sólo el abuso, sea generacional, verbal o sexual.  Pero la vida de José nos da nueva esperanza porque no nació en un hogar ideal. No importa cómo empezamos es más bien cómo terminamos la carrera puesta por delante. Nadie hereda el principio ideal

Aquí hago un comentario que espero que se tome en cuenta.  Reconozco el valor de la consejería y el bien que nos puede traer en tratar con unos problemas bien arraigados del pasado. Sin embargo la sangre de Cristo y el poder libertadora de la Cruz sobrepasan infinitamente el análisis de nuestro triste pasado. A veces el pasado tiene sus repercusiones en el presente. Tiene que haber franqueza y confrontación bíblica a tales.  Pero a veces hay métodos de la consejería que casi nos atan al pasado, como si fuera una cadena que no se puede romper.  Tomemos nuestra posición en Cristo "muertos al pecado (el pasado del «Yo») y vivos para Dios en Cristo Jesús"(Rom. 6:11,14)  y dejar que el Espíritu Santo nos libere de lo que Cristo conquistó de una vez para siempre en la cruz (Rom. 8:1-13).

B.   Es cierto que José nació en la vejez de Jacob (Gen. 37:3),  en la época de la transformación de Jacob, después el encuentro con el Ángel de Jehová y el cambio de nombre de Jacob, (suplantor) a Israel (El que lucha con Dios Gen. 32:22-32). De esa manera observó sin duda los cambios progresivos en su padre.

Aun un gran encuentro con Dios como en la vida de Jacob, no le da la perfección.  Parece que había en Jacob un tal favoritismo hacia José al darle una túnica de diversos colores lo cual provocaba aun más a los demás (Gen. 37:3). Como había el favoritismo en la casa de Jacob-- Rebeca amaba más a Jacob e Isaac a Esaú, (Gen. 25: 28)-- así en la vida de Jacob.  No es fácil condenar cierta  preferencia dada a un hijo obediente en contraste con los demás tan rebeldes y crudos.

Pero aun con los cambios que Dios había hecho en Jacob, no hay ninguna vida que no sufra las consecuencias del pasado. "No os engañéis: Dios no es burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna" (Gal. 6:7, 8)  Sin duda Jacob lamentaba las mentiras y las malas jugadas que hizo a su hermano, Esaú, a Labán y a sus mujeres. La gracia de Dios puede mitigar las consecuencias pero nunca las borra.

C.   A pesar de la elección de Jacob y sus hijos como los futuros patriarcas de Israel, el pueblo de Jehová, tenemos que hacer frente al hecho de que ellos eran bastante crudos y crueles.  Su siguiente trato con José, vendiéndolo a los Ismaelitas no fue nada extraordinario. Lo que sigue es una lista de las crudezas de los hermanos de José: 

1.) "Aconteció que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con Bilha, la concubina de su padre: lo cual llegó a saber Israel (Gen. 37:22).

 2.)   Dina, la hija de Lea, fue a visitar a las hijas del país y fue violada por Siquem, quien le profesaba su amor y quería casarse con ella. ."Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron, se entristecieron los varones, y se enojaron mucho, porque hizo vileza en Israel" (Gen. 34:7). Lo que sigue es una trama de mentira, enojo, venganza y, por fin, desgracia para Jacob ante los habitantes de la tierra. El complot fue que los varones de la tierra se circuncidaran para poder vivir con los de Jacob. "Pero sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, mataron a todo varón. Y a Hamor y a Siquem, su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem y se fueron . . . Entonces dijo Jacob a Simeón y a Levi: 'Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa. Pero ellos respondieron: Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?'" (Gen 34: 25, 26, 30, 31).

3.)  Sigue la  triste historia de Judá y Tamar en Génesis 38. Sin entrar en detalle,  Judá se apartó de sus hermanos y tomó a una cananea, Súa, por mujer. De esta unión fueron Er y Onán.  Dios los mató por su pecado vil y luego Judá  se acostó con dizque  prostituta por el camino, la cual era su nuera disfrazada y de allí la vergüenza del patriarca-- toda una historia sórdida. Quizá se pregunta por qué la Biblia nos da tanto detalle del mal. Lo incluye Dios por hacernos saber la debilidad del ser humano y a la vez la gracia de Dios al tomar aquella materia prima tan mala y a pesar de ello lograr su propósito de gracia.

B.  No es posible estar seguro de la cronología precisa de todos estos eventos tan tristes.  No sabemos si José los presenciara, pero basta decir que en ese ambiente vivía José y desarrollaba su juventud. En este hogar medio disfuncional, Dios haría su obra milagrosa.  La trayectoria sería larga y penosa para José, pero rendiría abundante futuro para el futuro.

11. Dios en gracia escoge a José y empieza la trayectoria de gracia en su vida

           

    A.  A pesar de alguna inmadurez José comparte sus dos visiones con sus hermanos.

No podemos de ninguna manera negar la elección soberana de Dios al escoger a quienes va a usar. Como Dios había escogido a Abraham al hallarse en Ur de los caldeos, como había escogido a Jacob, el fraudulento en lugar de Esaú, el primogénito, Dios escoge a José para recibir una doble porción de su bendición.  Así como Job, el "perfecto" de Uz sufrió para recibir la doble bendición, así sería José. Pero ¡qué gran precio tendría que pagar José antes de poder bendecir a los mismos hermanos que lo traicionarían!

B.   Empieza la historia de José con el descubrimiento a los hermanos celosos de las dos visiones que evidentemente eran de Dios. Pero las visiones que iban a realizase más adelante serían ocasión para tu  traición. Se puede cuestionar si José tenía razón en revelárselas a todos, pero en la juventud y aun después hay tales momentos en la vida. 
Sin duda no fue motivado por la arrogancia sino la rareza de las visiones. Si hubiera habido algo del orgullo, Dios pronto lo iba a tratar.  ¡Qué bueno saber que Dios conoce nuestro corazón y nos no condena por la fragilidad de ser humano!  Las visiones en forma doble tenían un solo mensaje que tanto los hermanos celosos como Jacob entendía bien.  Tomaron la forma de manojos que inclinaban ante el de José (37:7) y luego la del sol y la luna que inclinaban ante él (9).  La respuesta fue de esperar: "¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabra" (8). Luego Jacob dijo: "Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti?" (10). "Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto" (11).

C.  La envidia es un pecado tremendo con consecuencias profundas y de  ilimitadas extensiones. Pronto la veremos en sus hermanos tan crudos. La envidia o los celos es una obra de la carne. "Manifiestas son las obras de la carne, que son adulterio . . . celos  . . . envidias, homicidios, borracheras  . . . " (Gal. 5:19-21).  Nótense el orden y los pecados asociados con celos y las envidias.  La prueba del origen es que Lucero mismo tuvo celos de Dios y su orgullo hizo que se levantase contra Dios mismo (Isa. 14:12-15; Ex  28: 12-19). También "Porque sabía (Jesús) que por envidia le habían entregado"" (Mateo 27:18). Nada menos que la crucifixión de Jesús es consecuencia  de la envidia. Pero lo triste es que toleramos los celos ministeriales y familiares sin sentir nada de culpa.  Al contrario los encubrimos o los defendemos de medios muy turbios. 

Uno pudiera decir que los hermanos de José así eran de aquel entonces y por eso ¿qué podemos esperar? Pero  Pablo reprende a los Gálatas: "Si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no consumáis unos a otros . . . No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros" (Gal. 5:15, 26).  ¡Qué difícilmente alabamos a nuestros hermanos que nos superan en áreas del ministerio por sus dones y sus éxitos que Dios les permite! Es la envidia que nos motiva de cuestionarlos.

D.   Dios tenía un trabajo profundo que hacer en José y lo amaba suficientemente para ponerlo en marcha bajo el disfraz de una tremenda traición a la tierna edad de diecisiete años, así lo mismo con el joven Daniel más tarde.  A la vez iba a tratar en disciplina y misericordia aun con los hermanos tan crudos y crueles. Lo difícil es que ni uno ni los demás sabían del camino hacia el quebrantamiento.  Sí que Dios sabía el camino penoso, e iba a desarrollárselo con una paciencia y amor que resultaría en "mantener en vida a mucho pueblo." Si brincamos hacia el fin de la historia, sabemos el gran por qué: "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo" (Gen. 50: 20).

111.   Dios en gracia mide los cuatro pasos para abajo hacia el quebrantamiento

A.       Paso primero: la muerte Plan A y la ganga afortunada Plan B

La historia se desarrolla como un simple encargo de un hijo obediente a su padre

"Y dijo Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem, ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: Heme aquí. E Israel le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas de su padre en Siquem." (Gen 37:13,14). Sabemos bien la  historia. Al verlo de lejos, conspiraron contra él para matarlo.  No había otra intención. "He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid y matémosle y echémosle en una  cisterna y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños."  (19, 20).

B.    La crueldad de sus hermanos tomó primero la forma de matarlo, pero por la intervención de Rubén, aquel que antes durmió con la concubina de su padre, convinieron en echarlo en una cisterna que en la providencia de Dios estaba vacía (24).  Éstos son los detalles que resplandecen de la soberanía de Dios al proteger al escogido. La crueldad de los hermanos se ve aun más en lo que sigue el texto: "Y se sentaron a comer pan" (25), sin la conciencia compungida de ninguna manera por haberle echado en la cisterna minutos antes.  Luego hubo la sugerencia de Judá de venderlo y no tener que matar a su hermano de su propia carne y salvar al padre de más dolor (26, 27). Judá fue el que había llegado a su nuera,  pero estos dos mostraron algo de misericordia como harían en el futuro. Dios sabe restringir aun a los malhechores. Vemos en todo esto la mano de Dios. Hubo algún remordimiento de Rubén al regresar y no hallarlo en la cisterna. Había sido su intención de salvarlo (22)

C.     Llevaron a cabo su complot, vendiéndolo a los madianitas y así libre de este soñador de una vez.  Se sintieron mejor por no haberlo matado. De acuerdo con su plan mataron a un chivo y metieron la famosa túnica en la sangre del animal. Luego la llevaron a Jacob quien reconoció de inmediato la de su hijo favorito. Una vez más Dios le iba a permite aun a Jacob las consecuencias de su pasado. Él había engañado a su padre y ahora le engañaron a él.  No se puede quebrar la ley de Dios; más bien nos quiebra tal ley.  "Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo: mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderá enlutado a mi hijo hasta el Seol.  Y lo lloró su padre. (35)."  Pero no sería el fin ni de José ni de Jacob.

D.  Luego viene una nota casi como post data a una carta: "Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia" (36).  Pobre de José, no sabía de ninguna manera a lo que iba. Nosotros ya sabemos la historia que la soberanía de Dios le iba marcando su paso. Pero pobre de José. Podemos imaginarnos de la invasión del pánico que debió haber invadido su alma al pasar semejante crueldad de parte de sus propios hermanos. Bien pudiera haberle dicho a Dios: "Esto es demasiado; no aguanto más."  El texto bíblico guarda completo silencio. Sólo podemos sentir la desesperación y el sentido del abandono. Pero Dios no lo había abandonado

E.   ¿Cuáles son unas lecciones para nosotros al empezar a trazar el camino al quebrantamiento?

1.  No podemos juzgar mal a Dios; no importa lo que permita entrar en la vida.

2.  las injusticias de un hogar disfuncional no determinan al fin de cuentas el rumbo de nuestra vida. Dios es más grande y poderoso que las desventajas del pasado, las cuales no podemos de ninguna manera cambiar

3.  No cometió José ningún pecado que ocasionase este trato tan cruel.  Dios no aflige a los suyos sin tener en mente una bendición a la altura del mal que nos acosa.

Así Job, José y Daniel son tres de los santos del Antiguo Testamento a quienes Dios no les atribuye ningún pecado recordado.  Los tres llegaron al nadir y al cenit de los planes de Dios.

4.       El quebrantamiento ante Dios es lo que busca sobre todo y sólo viene por la

participación de sus padecimientos de Cristo, llegando a ser semejante a él en su muerte."  (Fil. 3:10).

            5.   Dios tiene todo derecho de tratar con nosotros en amor como él se ve propio.  Ya que nos compró (1 Cor. 6:19,20) y no somos de nosotros mismos, debemos abrazar su providencia sin dudar de su carácter.

            6.   Más pasos para abajo vienen para José pero en todo "Dios estaba con él." Así está contigo ahora mismo.

Don Ernesto Johnson

3 de agosto de 2005