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La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

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RETOS DESDE LA CRUZ

Los triunfos de la Gracia en la Vida de José (2)

Génesis 37, 39,40

Los tratos más profundos de Dios con los Santos del Antiguo Testamento

Introducción

En el primer estudio vimos a José, ya traicionado por sus hermanos, echado en un pozo seco, luego vendido a unos comerciantes madianitas que iban rumbo a Egipto. Dos de los hermanos, Rubén y Judá, no estuvieron de total acuerdo pero ni modo. Con un fraude de antemano propuesto los hermanos le iban a dar la mala noticia a Jacob. ÉL no pudo más que lamentar la tragedia; no cabe duda de que recordaba Jacob algo de su propia vida pasada con sus engaños y tretas, "Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su padre" (Gen. 37:35).  El siguiente versículo dice secamente que José  fue vendido como "un pedazo de carne" a la casa de Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia (37:36).

1.                  Acto uno en el drama de José, va para bajo al anonimato -- hacia un quebrantamiento total

A primera vista parece que el futuro de la vida de José no llevaba ni son ni ton.

Para los que conocemos ya la historia de José, nos cuesta ponernos en sus zapatos. A la tierna edad de diecisiete años (Gen. 37:2), este joven bastante ejemplar en casa frente a sus padre y a sus hermanos se encuentra en un mundo "ancho y ajeno." No podemos identificarnos con toda la desesperación que debiera haber llenado su mente.  ¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho mal?  A él le hubiera sido inútil buscar la respuesta pero sin saberla él, Dios iba tramando su plan: el de descomponer la vida de José para componerla a fin de hacerle de múltiples bendiciones aun para los mismos ingratos que le traicionaron. Además Dios le iba colmar de bendición a Jacob que llevaba más bien el nombre de Israel.  A la vez Dios iba a darnos un ejemplo sin par de la misma vida de Jesús, vendido por treinta piezas de plata y quien daría su vida en rescate por muchos.

BIsaías explica el principio de la cruz, setecientos años antes de ella: "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.  Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros pensamientos . . .  Así será mi palabra de sale de mi boda; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envíe" (Isa. 55: 8, 9, 11). A veces limitamos ese versículo sólo a la Palabra escrita e inspirada y con buena razón. Pero lo que Dios hace en nosotros vía la obediencia a tal Palabra también resultará en la obra magnífica de Dios. Así resultará la vida de José desde de los trece largos años de quebrantamiento en la casa de Potifar y en la cárcel en Egipto.

No hay la vía corta a la plena bendición de Dios.  Queremos vivir en victoria sin morir a nosotros mismos; queremos servir a Dios sin sufrir con él primero; queremos agregar a lo nuestro a lo divino.  Pero Dios no comparte nunca su gloria con la carne. "Yo Jehová; éste es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas"  (Isa. 42:8). Tiene que haber el sustraer antes del añadir o aun el multiplicar. Dios nunca entra en contratos con nuestro orgullo, nuestra "spiritualidad ficticia."

C. Dios sí sabía lo que José tendría que pasar. No lo metió en este trance sin tener en mente el buen fin: su propia gloria, el logro de su propósito para una nación entera y por fin sacar adelante a José, dándole una doble bendición como lo hizo con Job. Dos tribus iban a resultar a la memoria de José, Efraín y Manasés (Gen. 48:1-22). Decía mi propia madre tan espiritual: "Dios no ara la arena sino que espera una cosecha. Siempre planea una cosecha después del arar."

José va al anonimato.  Los hermanos se salieron ilesos de su complot, Jacob se quedó tristón, para la familia ya no existía más José. Así parecía, pero Dios empezó a mover las piezas de tu voluntad. Nadie podía en tal momento descifrar lo que Dios iba haciendo, mucho menos el joven de diecisiete años, la víctima de tantas injusticias.  Para dar más peso al anonimato o al silencio profundo de los años, Génesis 38 interviene en el cual vemos la triste historia de Judá, primero la muerte de sus dos hijos malvados, Er y Onán, y luego el adulterio de Judá con su nuera, Tamar. Otra historia triste.

11.       Acto dos en el drama   José en casa de Potifar, puesta a prueba su integridad y moral

        A.  José es vendido a Potifar, pero pronto se destaca su integridad.  A continuación Moisés, quien recuenta la historia de José, recoge el hilo de Gen. 37:36 en Gen 39:1. De inmediato agrega una frase que se repetirá tantas veces en la historia de José: "Mas Jehová estaba con José" (39: 2 , 3, 5 bis, 21, 23), siete veces en un solo capítulo. Esta frase encierra la presencia de Dios en y con José porque no lo entristecía.  Su andar era irreprochable.  Mas adelante este concepto aparecerá en el mismo nombre que Dios le  dio a la virgen por profecía en Isaías 7:14: "He aquí que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel"  La cumbre de este concepto se dio a José en Mateo 1:23: "Y llamarás  su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros."  Juan lo dice de otra manera "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria -- como del unigénito del Padre), lleno de gracia y verdad" (Juan 1:14).  Nunca ceso de maravillarme de los conceptos veterotestamentarios que anticipan las realidades del santo hoy día. No despreciemos nunca la riqueza del Antiguo Testamento.  La vida de José da evidencia que el santo del Antiguo Testamento gozaba de la presencia de Dios acompañándolo en medio de sus tribulaciones.

        B.    Tarde o temprano la bendición de Dios trae el ataque del enemigo.   Es claro que la integridad de José se veía en la obediencia a su padre, su separación de sus hermanos carnales (Gen 49: 26,"Las bendiciones . . . serán sobre la cabeza de José, y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos") y en los negocios para su amo egipcio, Potifar.  Hasta "vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano" (39:3). Pronto Potifar confiaba en José de tal manera que le hizo mayordomo de todos sus bienes. La mera presencia de José en tal ambiente resultó en bendición para la casa de Potifar (39:4-6).  Dios estaba a gusto con el testimonio del joven. Pero José vivía en un ambiente inmoral. Al seguir José llevando a cabo sus trabajos, la mujer de Potifar se puso a seducirlo.

Debemos reconocer que "José era de hermoso semblante y bella presencia" (6). Tenía a su disposición todo lo que quería, estaba solo, nadie lo conocía, ¿por qué no? Pero a pesar de todo eso, vemos la integridad y la valentía de él en resistir sus constantes avances. Él no quiso responder (8). Al contrario revela la motivación de su total rechazo de sus insistencias. "¿Cómo, pues, haré yo este grande mal, y pecaría contra Dios?" (10).

Sabemos bien la historia.  Ella al ser descubierta en su mal echó una grosera mentira y trajo alegaciones falsas contra José tanto ante los de la casa y más tarde a su esposo, Potifar. Al creer a su mujer, mandó echar a José en la carcel, siendo Potifar con todo el derecho de condenarlo a muerte, ya que estaba a cargo del ahorcamiento de los enemigos de Faraón. Pero Dios iba elaborando su plan de algún día subir a José. Otra vez sin darle a José ninguna indicación, lejos de mandarlo ahorcar Potifar, lo metió en la cárcel donde estaban los enemigos del rey. Esto sería una parte de su subida después.

C.    De nuevo como la crema se sube para arriba.  José dentro de poco es reconocido como hombre singular entre los malvados. De nuevo Moisés dice; "Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia y le dio gracia  en los ojos del jefe de la cárcel" (21). José confronta otro segundo abandono y humillación de ser juzgado injustamente; Dios le iba premiar y lo acompañaria.  La presencia de Dios era tan real tanto en la casa de Potifar como en la cárcel y aun luego en el palacio de  Faraón.

            No es por demás llamar la atención a una acechanza del diablo frente a los siervos de Dios. El diablo sabe tentar a los hijos e hijas de Dios en el área de los afectos, las pasiones sexuales humanas ¡Cuántos siervos de Dios llamados, equipados, bendecidos por Dios han perdido su llamado por "un potaje de lentejas! La exhortación de Hebreos 12:15-17 llega al mismo punto de la aplicación práctica: "Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o  profano, como Esaú que por una sola comida vendió su primogenitura.  Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas."

            Pablo exhortó a Timoteo conociendo muy bien esta área de la vida tan delicada: "Ten cuidado de ti mismo . . ." (1 Tim. 4:16). "No reprendas al anciano exhórtale. . . .. a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza"  "Consérvate puro" (1 Tim.5:1,2, 22). "Huye también de las pasiones juveniles (también - - viejas)"  (2 Tim.2: 22). En medio de Corinto, una ciudad notable por la lascivia e inmoralidad, Pablo dice: "No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo, ¿ Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella?  Porque dice: los dos serán una sola carne.  . . . Huid de la fornicación" (1 Cor: 6:15-18).  "No forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil" (1 Cor. 10:8).

            D.    La integridad de José sale intacta por amor a Dios.  El siervo de Dios debe tomar precauciones antes de la tentación a la inmoralidad y lo turbio. No debemos ponernos en tal situación bajo el pretexto de decir o engañarse: "sólo le doy consejos a ella." "Ya tengo tanta edad que pudiera ser su padre." "Estoy casado y por eso nada puede pasar." Muy al contrario en el momento débil cualquiera puede caer ( 1 Cor. 10:12) en tentación de la cual no hay salida sin tremendos daños hechos a la causa del Señor.  En algunos casos después de tal caída o en la inmoralidad, en el abuso sexual aun hacia la misma familia, o en la pedofilia/pederastia o en el homosexualismo/lesbianismo.  Tristemente estos pecados como los de los días de Lot, se ponen de moda en nuestro mundo perdido o a lo menos son tolerados.  Así pasó en Corinto 5: 1-5 y hoy en día también.  Si uno se escandaliza frente a tales pecados, sólo tiene que vivir unos años más.  Conozco unos casos concretos de todos estos pecados entre los mismos siervos de Dios.

            Lo más triste es que a veces el caído piensa que por sólo pedir perdón, eso le va a dar el derecho de volver a tomar parte en el ministerio.  No basta pedir verbal perdón meramente, porque pedir perdón a uno no quiere decir que Dios ya le haya perdonado. Estos pecados son adicciones y volverán a traer vergüenza al nombre de Dios. Debe haber frutos del arrepentimiento.  Más vale que nunca vaya a volver a entrar en el ministerio. Las consecuencias son tales que no se borra el estigma de este pecado." Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace. Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta nunca será borrada" (Prov. 6:32,33).

            Otra trampa relacionada con este mal de la inmoralidad es el uso del Internet. No cabe duda que el Internet puede rendir sus beneficios, pero tenemos que estar sobre aviso; muchos siervos de Dios, hasta pastores de experiencia, han sido seducidos por la pornografía que abunda por todas partes en el Internet. Nuestro mundo está afligido con este cáncer dañino.

111.     Acto tres en el drama   José interpreta los sueños

            A.  Los años pasan en la cárcel y nada más pasa.  Siempre es bien difícil esperar.  No cabe duda de que José debió haberse preguntado: ¿Cuál, Señor, será mi fin? Primero la traición de sus hermanos, el pozo seco, la venta a los madianitas, su compra por Potifar, otra traición e injusticia por su mujer y los años de influencia de la cárcel. Pero la cárcel sigue siendo la cárcel. Parecía que sus virtudes le abandonaron en un callejón.

            Como a veces pasa una insignificancia resulta en algo importante.  No lo pudiera haber imaginado tal cosa José, pero así sería.  Al azar soñaron la misma noche el copero y el panadero.  Los sueños eran muy semejantes, pero nadie pudiera interpretarlos. Al ver sus caras tan tristes, se le ocurrió a José preguntarles, siendo sensible a los afanes de sus compañeros. Al oír la triste noticia José se ofreció a darles el significado. No fue casualidad que a los tres días pasó exactamente a los dos como les había dicho.

No podemos echarle a culpa José que le pidió al copero el pequeño favorcito: "Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa. Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aquí por que me pusiesen en la cárcel" (40:14,15). Cualquiera hubiera dicho lo mismo, pero para Dios no fue el momento oportuno.  Dios tiene su horario y no lo sabemos.  "Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que lo olvidó" (40:23).  ¡Qué decepción tan desgraciada para el pobre joven de veinte y ocho años. El siguiente capítulo 41subraya que no era el momento oportuno.  "Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño" (40:1). Cuántas veces nos quejamos con Dios por su tardanza según nuestro parecer y nuestros planes.  Pero Dios no se mueve ni antes ni después del momento preciso. Se requiere la fe para someterse uno a las tardanzas de Dios.

B.   Después de otra decepción de dos años vendría el momento por esperar.  Pero José no tenía ni idea alguna de tal horario preciso.  Esto nos enseña una lección muy importante. Tenemos prisa casi siempre, pero Dios tiene su plan. Como ha dicho Evan Hopkins: "El tiempo de Dios está inseparable de su voluntad."  Pensamos nosotros en lograr algo, terminar un proyecto, llevar a cabo algo importante.  Pero Dios tiene otro plan, llevar a cabo en nosotros la paciencia, la sumisión y la buena voluntad de dejarlo tomar la iniciativa.  No cabe la energía de la carne, ni el mejor plan nuestro. Él es quien mueve las cosas a su manera y para su propia gloria.

C.  ¿Qué lecciones nos corresponden?

            1.  Dios busca más la integridad personal.  La única manera de forjar tal integridad es por medio de las pruebas y las injusticias. Para Dios más vale el proceso que producto.  El producto saldrá pulido cuando se haya sometido el siervo sin reserva.

            2.   Un área que Dios tiene que probar es el área de los afectos, los deseo de la carne. "He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría . . . Crea en mí, Oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí" (Sal. 51:6,10).  David lo dice después de su caída en el adulterio.

            3.   Dios se mueva según el desarrollo de su propio plan. Nos toca esperarlo con humildad y paciencia.

4.   Dios usa del tiempo para forjar bien las cualidades que más adelante él podrá bendecir. El tiempo requerido garantiza el producto que será portador de su bendición.  No crea Dios un roble en un dos por tres. Mas vale esperar.

Ernesto Johnson

Instituto Bíblico Río Grande

Edinburg, Texas

31 de agosto de 2005