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La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

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RETOS DESDE LA CRUZ

Los triunfos de la gracia en la vida de Moisés (4)

La formación de un líder (a)

Éxodo 14-17

Los tratos profundos de Dios con los santos del Antiguo Testamento

G. Ernesto Johnson

Instituto Bíblico Río Grande

Introducción

Hasta ahora Dios estuvo preparando a Moisés y venciendo su oposición frente al llamado de Dios. Era un llamado soberano y por eso Dios iba a lograr sus propósitos, aun si tuviera que esperar 80 años.  Desde el palacio de Egipto, su fracaso temprano en Egipto, luego la zarza ardiendo, los pretextos de Moisés, Dios ya tiene a Moisés a vísperas de dirigir a los Israelitas de Egipto hacia la Tierra Prometida.  En los tres próximos estudios quiero trazar cómo Dios moldeó e hizo que Moisés llegase a ser el caudillo mayor del Antiguo TestamentoLa cumbre de este proceso fue: "Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo. Te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis . . . Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare" (Deut. 18:15, 18).  No puede haber mayor homenaje a ningún ser humano que el que le fuese dado por Dios a Moisés.

En el crisol del sufrimiento, en el hacer frente constantemente a la carnalidad del pueblo de Dios, las quejas, la envidia y la idolatría, Moisés  aprendería a depender de Dios y ejercer la autoridad dada en forma de la vara de Jehová.  Si se dice que los israelitas eran más carnales que los santos de hoy en día, sólo tiene que oír el Nuevo Testamento. Pablo dedica un capítulo entero a la comparación de los israelitas con los corintios: "Mas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron . . . Por tanto, amados míos, huid de la idolatría" (1 Cor.10: 6.14). Otra vez  "Porque  las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza" (Rom. 15: 4). 

El autor inspirado de Hebreos ocupa dos capítulos enteros (cap. 3, 4) para comparar la vacilación de algunos de su día con los israelitas en el desierto. "Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios . . . pero Cristo como hijo sobre la casa somos nosotros si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza." "¿Quiénes fueron los que habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?" (Heb. 3: 5, 6, 16).  Grandes serán las lecciones para nosotros hoy en día, Israel ejemplo negativo de la carnalidad que todavía nos arrastra en las iglesias y en nuestras vidas personales. En este ambiente forjaría en su gracia Dios a Moisés, varón de Dios. Veamos el proceso doloroso, el camino del Calvario para Moisés.

1.         La Vara de Dios en la mano de Moisés y el cruce del Mar Rojo Éxodo 14

           

A.   Después de la institución de la pascua, el triunfo de Jehová sobre los egipcios.  Después de las diez plagas y el triunfo de Jehová (Éx 7-12), estaban para cruzar el Mar Rojo y Moisés vería el brazo de Jehová extendido: "Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová"  (Éx. 14:4). Al ser perseguidos por Faraón y sus tropas, se quejaron diciendo a Moisés: " No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué  has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: 'déjanos servir a los egipcios? Porque es mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.'" (11, 12).  Fue el primer motín de muchos los cuales Moisés tendría que afrontar por los próximos 40 años. Esto pone a prueba el corazón de cualquier dirigente.

            B.  La valentía de Moisés en la primera crisis, signo de un dirigente bajo órdenes de marchar.  En este momento crítico en sumo grado, Moisés responde vestido del Espíritu de Dios: "No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hay habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos" (13,14). ¡Qué fe y confianza en Dios, aquel que poco antes dudaba de Dios y le había puesto tantos pretextos!  Frente a una experiencia nuestra del Mar Rojo, ¡qué ejemplo!

            C.  Por primera vez Dios manda el uso de la vara, símbolo de su poder disponible.  "Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas de mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos  de Israel por en medio del mar, en seco" (15,16).  ¡Qué combinación de lo divino y lo humano!"  Dios se dirige a Moisés que él lo haga como si pudiera hacer lo imposible.  Esto es evidencia de lo sobrenatural de la vida cristiana. No es cuestión de lo posible, lo probable; cuando Dios dice que sí, no hay alternativa.  Este día sería sellado en letra de molde para todas las generaciones futuras.    Además de lo milagroso del cruce del Mar Rojo, había otro beneficio por esperar: "Y el Ángel de Jehová que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel. Y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros."  Ese Ángel de Jehová no fue nadie más que Cristo pre encarnado, una teofanía.

            D.  La vara de Moisés se refiere al poder delegado a su llamado.  De manera igual al creyente entronado con Cristo en lugares celestiales tiene el poder de la victoria de la Cruz a su disposición.  Está a su disposición, no para sus caprichos personales sino sólo para el triunfo de la Cruz en la vida de los ser humanos.  Quedamos investidos de ese poder y frente al enemigo podemos extender tal vara de liberación. "Aun estando nosotros muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo ( por  gracia somos salvos) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales  para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús" (Ef. 2:5-7).  Compartimos su trono (Apoc. 3: 21).

E.   Por un corto tiempo se oye el cántico de Moisés y María  Éx. 15:1-21.  La manifestación del poder de Jehová y la aplastante victoria sobre las huestes egipcias resultaron en una euforia tremenda. Fue fácil cantar con la exuberancia del momento, pero el triunfo no revela el verdadero estado de corazón como el sufrimiento lo hace. Hay muchos más que están dispuestos a cantar las glorias que los que quedan firmes en la prueba.  Pero por ahora es el momento de alabar a Dios.  Y nos corresponde.  Pero pronto volverán a quejarse con Jehová y criticar severamente a Moisés.

11.       Moisés hace frente a la realidad de un pueblo carnal y quejoso  Éx. 15:22-17:16

           

A. El líder en formación pronto afronta la realidad de la oposición de adentro.  Faraón era una oposición de afuera y en cierto sentido es más de esperar. Pero cuando "la columna quinta"  nos ataca, se libra la batalla entre la carne y el Espíritu.  En la Guerra Española en los treinta hubo la ciudad sitiada por cuatro lados, pero hubo los traidores como "la quinta columna" dentro de la ciudad. No había defensa contra ellos. Así en la vida cristiana el creyente tiene el enemigo adentro, enemigo implacable que no quiere someterse a Dios.  Es el orgullo, la carne, auto lástima, envidia, impureza, impaciencia, amargura, etcetra.  En Israel estaría la multitud mixta (Neh.13:3), los quejosos y hoy día existen entre nosotros.  Le ponen difícil la vida al dirigente. 

Personalmente he visto más carnalidad en estos últimos años que he visto en los primeros años. Sin duda era más carnal yo mismo y por eso no la reconocí.  La carne tristemente reina en tantos lugares y no se sabe cómo hacerle frente.  Más urgente que nunca es el Mensaje de la Cruz que es el único antídoto contra la carne. Dios la llevó a la cruz donde Dios la juzgó de una vez para todas (Rom. 8: 3).

            B.  Las aguas hechas dulces de Mara  Éx. 15: 22-27.  La primera parada introdujo a los israelitas a la realidad del desierto. Dios no los llevó por la vía corta, porque se hubiera desanimado (Éx. 13:17, 18) al encontrarse con los filisteos. Bien sabía lo frágil de su fe.  La gracia de Dios se ve en esta primera parada. No hubo agua; si la hubo pero estaba agria y amarga.  Hubo la primera murmuración, pero Dios solucionó el problema por echar un árbol en las amargas y se volvieron dulces. No es difícil reconocer ahora la interpretación: la Cruz, el madero sobre el cual murió Cristo, endulza las amargas de la vida.  Además Dios en su bondad al pueblo terco les prometió no dejar caer las enfermedades de los egipcios. Una provisión más allá de lo que merecían.  Como un toque extra de la gracia de Dios, se les reveló con un nombre nuevo: Jehová  tu sanador.  Se podría decir: ¿cómo podría quejarse con Dios este pueblo?  Pero la cosa se pondría peor dentro de poquito. ¡Como otro toque de gracia se pararon en Elim con doce fuentes de agua y setenta palmeras!

            C.   Otro problema para Moisés fue porque iba de mal en peor la cuestión de la carne.  Al liderazgo nunca le es fácil cuando el egoísmo y la queja reinan. Dentro de seis semanas el pueblo no pudo más. "Toda la congregación de los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y Aarón . . . decían: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las olla de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues, nos habéis sacado a este desierto para matar a toda esta multitud."  La maravilla es que Dios no les reprendió en dicha ocasión. Al contrario les prometió el maná la cual comerían por los cuarenta años (16:35).

Hay más lecciones sobre la provisión precisamente oportuna; revela la gloria de Dios  a pesar de lo obstinado del pueblo. "y a la mañana veréis la gloria de Jehová; por que él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová;  porque nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros?  Dijo también Moisés: Jehová os dará en la tarde carne para comer, y en la mañana pan para saciaros; porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones contra él; porque nosotros, ¿Qué somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros sino contra Jehová." (16:7, 8). Hay una nota tan solemne en Salmos 115:13-16: "Bien pronto olvidaron sus obras; no esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; y tentaron a Dios en la soledad. Él les dio lo que pidieron. Mas envió mortandad sobre ellos."  La versión Rey Jaime en inglés dice; "les envió flaqueza a sus almas."  ¡Qué tremenda advertencia!  El Salmista dedica 48 versos a la pura rebeldía de su pueblo. Antes de juzgar fuerte a los israelitas, debemos examinar nuestro propio corazón y las reacciones que tantas veces justificamos tan fácilmente.  Esta advertencia nos sirve para no exigir a Dios que nos dé lo que queremos, nuestros caprichos basados en la carne.

111.  Dios da a Moisés y al pueblo indicaciones de su provisión espiritual  Éx. 17

           

A.   Una vez más se ve la misericordia de Dios frente a las murmuraciones. 17:1-7.  No nos debe sorprender la paciencia de Dios con Israel, ya que tiene la misma para con nosotros. Después de haber visto la provisión de las aguas dulces, las palmeras de Elim, el maná y los codornices en abundancia, volvían a quejarse con Dios por la falta de agua según su capricho.   Salieron de nuevo las murmuraciones y las acusaciones implícitas contra Dios mismo: "¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?" (17:3). Acusaban a Dios de querer matar a sus hijos.

            Moisés está entre la espada y la pared. El líder se convierte como de costumbre en el blanco de la carne y sus disgustos. Pero Moisés discernió que el blanco de su altercación no era él sino Dios mismo.  Pero ¿que haría?  "Entonces clamó a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán"  (4).  En lugar de condenar y ajusticiar al pueblo, Dios "amplio en perdonar" (Isa. 55:7) les da una señal que apuntaba hacia la Cruz.  Otra vez la orden fue que Moisés pasara delante del pueblo con los ancianos y sobre todo que tomara la vara en su mano, la misma vara y mano que golpeó el río, y que pegara la roca de Horeb.  Moisés bajo órdenes obedeció como líder atento a la orden de Jehová.

            B.   Delante de sus ojos, Jehová les dio en miniatura una vislumbre de Calvario. "He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña de Horeb; y golpearás la peña y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos" (6).  Quizá no entendieran todo lo que significaba, pero podemos ver la tremenda lección de que Dios golpearía a su Hijo y de él saldrían las aguas vivas. "Mas tarde Pablo dice: "Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo" (1 Cor. 10:4).

Aunque Dios les dio aguas a pesar de su incredulidad, fue llamado el nombre de tal lugar triste: Masah y Meriba por la rencilla del pueblo; "tentaron a Jehová diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no? ( 7).  Una  vez más el salmista capta el pecado de Israel: "Pues tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto. Y hablaron contra Dios diciendo, Podrá poner mesa en el desierto?  He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas, y torrentes inundaron la tierra;  ¿Podrá dar también pan? ¿dispondrá carne para su pueblo? Por tanto, oyó a Jehová y se indigno" (Sal. 78:18-21).

C.  El autor inspirado de Hebreos lanza a los de su día lo mismo y nos queda una advertencia muy seria. A no ser que pensemos mal, la aplicación nos es fuerte y directa hoy día. Pocas veces oímos la fuerza divina de las advertencias por razones equivocadas doctrinales, como si pudierámos perder nuestra salvación.  Pero el autor de Hebreos desenvaina la espada de las consecuencias que vienen en la disciplina del Señor para quienes andamos en la carne y no en el Espíritu. " Por lo cual, como dice el Espíritu; si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la provocación – una referencia específica a este evento histórico -- en el día de la tentación en el desierto . . . por tanto, juré en mi ira: no entrarán en mi reposo" (Heb. 3: 7, 8 11)  Se hace la aplicación a los hebreos vacilantes: "Mirad, hermanos, que no hay en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse (apostatarse) del Dios vivo" (3:12). Después de esta advertencia para la actualidad viene la exhortación con urgencia: "Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado" (4:1).

Déjeme decir con claridad; Hebreos no enseña la pérdida de la salvación de aquellos que son justificados por Dios.  Pero el libro a los Hebreos nos recuerda que no podemos andar impunes en la carne sin la disciplina del Señor. Léase con atención Hebreos 12:1-11 y 28, 29. Para mí es una lección solemne de no andar como anduvieron los israelitas de aquel tiempo. Que echemos de mano la plena provisión de la Cruz, identificados con Cristo en muerte al egoísmo y vivos para Dios en Cristo Jesús (Rom. 6:11).

G. Ernesto Johnson

Marzo 25,2006