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La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

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SAÚL, JONATÁN and David

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RETOS DESDE LA CRUZ

TRES MODELOS DE LIDERAZGO

Saúl, Jonatán, David

Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

Enero 2004

LA ANATOMÍA DE LA CARNE (bis)

La tragedia de Saúl

Introducción

Había pensado terminar el estudio de la vida de Saúl.  Pero al contemplar las consecuencias desastrosas de la vida de Saúl, la vida postrera llevada bajo el régimen de la carne, no pude menos que volver a trazar el fin de su reino.  Cuánto más hoy en día cuando hay tantos que empiezan con un entusiasmo y terminan amargados y alejados de la plenitud del Espíritu Santo terminan mal. "Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas  para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.  Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga" (1 Cor. 10:11,12).

Breve Resumen de un Principio Bueno

El trasfondo de la época de Saúl es el tiempo de los Jueces, tiempo de confusión espiritual y nacional. Desde ahí  el pueblo de Dios exigía que se le nombrara un rey "como tienen las naciones" (1 Sam. 8:5).   Explícito en esto fue el rotundo rechazo de Jehová como su rey ( 7).  Por eso se destinaba hacia el mal.  Sin embargo, Dios les concedió su petición.  "Y él les dio lo que pidieron; Mas envió mortandad sobre ellos" (Sal.106:15).

Saúl empezó con cierta humildad (15:17) con asombrosas señales de ser el escogido por Dios (9:16,17; 10:6-10).  Hubo victorias sobre los amonitas (11:6,13-15) y Saúl con una confianza nueva en Dios. Sigue la amonestación de Samuel dándoles a Saúl y al pueblo una oportunidad más de obedecer a Dios. "Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros" (12: 23).

CATORCE PASOS PARA ABAJO

El Primero  1 Samuel 13

No se nota lo ligero de su  primera falla. Fue Jonatán que atacó a los filisteos pero se le atribuyó a Saúl tal ataque y "se juntó el pueblo en pos de Saúl en Gilgal" (13:3,4).  El tan sutil deseo de tomar el liderazgo en lugar de depender de Dios es una trampa apenas vista. El orgullo toma mil formas --el deseo de ser el reconocido líder.  Pero la gloria de Dios no se comparte con nadie nunca.

El Segundo   1 Samuel 13

El camino para abajo siempre es muy leve y tenue. A veces ni sabemos cuando damos ese paso. Así fue con Saúl. Al nombrar Dios a Saúl le había prometido dar victoria sobre los filisteos por Saúl (9:16).  Ahora viene la primera oportunidad y Saúl falla; se impacienta y no espera la llegada de su mentor, Samuel, y ofrece indebidamente holocausto.  "Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios y (estas palabras solemnes). . . pues, ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre" (13:13).  No sabemos cuándo cruzamos la línea de la desobediencia.  Saúl no apreciaba la cobertura espiritual de Samuel. El orgullo y auto confianza crece imperceptiblemente.  Debemos buscar la cobertura de otro más espiritual y no actuar independientemente.

El Tercero  1 Samuel 14

A continuación se libraba la batalla con los filisteos en capítulo 14. Iba mal y "hubo pánico" (15). Jonatán actúa con fe y valentía (6-14), pero luchó separadamente de su padre.  Cuando iba mal la batalla dijo Saúl: "Trae el arca de Dios."  Dios no permitió tal uso indebido porque hubo un alboroto en el campo de los filisteos.  Dios dio victoria en tal día, pero mucho más por Jonatán que su padre que mostró más confianza en el símbolo de la presencia de Dios, el arca, que en Dios mismo. Saúl iba para bajo. 

El Cuarto  1 Samuel 14

Saúl agrega un voto imprudente, matar a Jonatán por haber tomado él sólo un bocado de miel.  Otra decisión hecha por su propia cuenta. Jonatán fue salvado por el pueblo (27-29) que reconoció lo que Saúl no quiso. Jonatán dijo: "Mi padre ha turbado el país" (29). El orgullo en acción.

El Quinto  1 Samuel 15

En resumen el orgullo conduce a la auto-suficiencia, la búsqueda de poder y control sobre otros, el deseo de mantener la confianza del pueblo, el paso dado para mantener su lugar a costo del holocausto indebido, luego su voto temerario.  Todo esto ahora lo conduce a su desobediencia --obediencia parcial --de perdonar a los amalecitas y a Agag, tipo de la carne. Peca "de mano levantada" contra Dios, pero no era nada más ni menos de la continuación del orgullo humano en acción.  Confrontado Saúl por Samuel, presenta sus excusas débiles: "el pueblo perdonó lo mejor . . . para sacrificarlas a Jehová tu Dios" (15).  Reprendido directamente por Samuel, responde Saúl: "He pecado . . . porque temí al pueblo.  Vuelve conmigo para que adore a Jehová" (24,25). 

Samuel rasga su ropa en señal de haber rasgado de Saúl su reino. ¿Cómo responde Saúl?  "Yo he pecado, pero te ruego queme honres delante de los ancianos de mi pueblo y ante Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios." (30,31). Samuel mata a Agag delante de todos y luego estas palabras tan ominosas: "Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl."

 El Sexto    1 Samuel 16

            Saúl cruzó la línea de la gracia de Dios que le permitió ser rey de su pueblo. Bajo órdenes de Dios Samuel unge a David, el menos esperado, el más joven siempre menospreciado en la cultura hebraica.. Pero Dios escoge a un hombre "conforme a su corazón" (Hechos 13:20-23 véase la confirmación de todo esto en el sermón de Saulo de Tarso).  Lo que sigue no es de sorprenderse.  "El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová" (14).  Es difícil explicar esto, pero la ausencia de la presencia del Espíritu capacitando a uno para ministerio es lo peor posible. Seguía Saúl reinando por sí solo.  Es posible seguir en el ministerio así, manejando las cosas según la carne.  Pero no habrá ni paz y resultados eternos.

El Séptimo   1 Samuel 18

            El orgullo conduce a Saúl a celos fuertes por quien pudiera desplazarlo.  "Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles y se enojó en gran manera y le desagradó este dicho . . . .A David le dieron diez miles y a mí miles; no le falta más que el reino" (7,8). Cuando el orgullo se apodere de uno, el líder carnal para protegerse empieza a dudar de sus compañeros, sospecharlos y planea  bajar de una manera u otra a quien a su criterio lo amenaza. ¡Qué triste! pero lo he visto en el seminario mismo.  Hermanos, somos capaz de todo esto a menos que la Cruz de Cristo crucifique nuestro orgullo.

El Octavo   1 Samuel 19

            Saúl da el próximo paso lógico; se compromete a matar a David. Y así empieza la búsqueda y la emboscada de David.  Aquí entra Jonatán con una valentía y lealtad hacia David que nos dejan  asombrados.  Dejaremos esto para el futuro estudio de Jonatán, tipo del creyente hacia el hijo mayor de David. "Habló Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero Jonatán  hijo de Saúl amaba a David en gran manera" (1). Se lo reveló a David  para que se cuidara más. Ahora ni hay pretexto, David se convierte en el único enemigo.  El orgullo ya se apodera de Saúl.

El Noveno   1 Samuel 22

            En plena búsqueda de David, Saúl se encuentra con el sumo sacerdote, Ahimelec, quien había ayudado a David bajo falsas pretensiones (21:1-9).  Se queja Saúl apelando a      la compasión para sí: "Oíd, ahora, hijos de Benjamín: ¿Os dará a todos vosotros el hijo de Isaí tierras y viñas y os hará a todos vosotros jefes de millares y jefes de centenares, para que todos vosotros hayáis conspirado contra mí, y no haya quien me descubra al oído cómo mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isaí, no alguno de vosotros que se duele de mí y me descubra cómo mi hijo ha levantado a mi siervo contra mí para que me aceche, tal como lo hace hoy?" (7,8)  Repite esta endecha de lástima para sí (13).  La compasión para sí es el orgullo humano en plena flor. El orgullo ofendido se manifiesta en semejante carnalidad.  Saúl quiso comprar a sus amigos con ofertas de personal avance.  Cuidado con la política en la obra del Señor. Mejor mantenerse a favor de la verdad que ser comprado por menos.  Para complacer a Saúl, Doeg, el edomita, mata al sacerdote y 85 más, además de los de la ciudad levita (18,19).

El Décimo    1 Samuel 23

            Saúl intensifica su búsqueda de David, pero Dios lo protegió por boca de Jonatán (16-18) y por medio de noticias de un ataque posible de parte de los filisteos que distrajo a Saúl (27).  Pero de nuevo los enemigos de David, dieron ánimo a Saúl a perseguir a David. Frente a tal ánimo erróneo dijo: "Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis tenido compasión de mí" (21)  Tan perverso el orgullo de Saúl que usa el nombre de Jehová en vano, tan engañado pensando que hacía  la obra de Jehová en querer matar a David..

El Undécimo   1 Samuel 24

            Dios le permite a David tener a Saúl acorralado en una cueva.  Los soldados de David no pudieron más que decir: "He aquí que entrego a tu enemigo en tu mano" (4).

David en dicho momento le cortó la orilla del manto a Saúl y después se sintió mal. "Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová" (6).  Luego le hace saber a Saúl que había estado en su poder y no lo mató.  Saúl en un momento de remordimiento responde: "¿No es esta  la voz tuya, hijo David? Y alzó Saúl su voz y lloró" (16).

            Saúl reconoce el bien de David y admite que algún día va a reinar. Dice la verdad y en este momento; vemos la pobre víctima, Saúl víctima de su orgullo pasado. "Ahora, como yo entiendo que tú has de reinar, y que el reino de Israel ha de ser en tu mano firme y estable. Júrame, pues, ahora por Jehová, que no destruirás mi descendencia después de mí, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre. Entonces David juró a Saúl." (20,21) Dios le da a Saúl una oportunidad más de arrepentirse, pero no la aprovecharía.

El Duodécimo   1 Samuel 26

            Vuelve a pasar exactamente lo mismo. Otra vez David perdona la vida de Saúl en precisamente las mismas circunstancias. Otra vez Saúl dice: "He pecado, vuélvete, hijo mío David, que ningún mal te haré más, porque mi vida ha sido estimada preciosa hoy a tus ojos. He aquí he hecho neciamente, y he errado en gran manera" (21). David acepta las palabras de Saúl que dice:"Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su camino, y Saúl se volvió a su lugar. ¡Qué confirmación le da Dios a David de boca de su enemigo. David le dio bien por el mal, signo del líder que ha muerto a su orgullo.. Esta es la última vez que David ve a Saúl vivo. ¡ Qué triste!

El Décimotercero   1 Samuel 28

              Ahora llegamos al nadir de Saúl.  "Y consultó Saúl  a Jehová; pero Jehová no le respondió, ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas."  Saúl estaba solo, muy solo.  Tal es el fin del orgullo del carnal.  "Dios resiste a los soberbios y da gracia al humilde" (Santiago 4:6).  Frente al ataque de los filisteos el próximo día, consulta con la hechicera de Endor. ¡Hasta qué hondo ha caído el que empezó de manera auspiciosa!  Dice Saúl;  "Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas, ni por sueños"(15). Samuel le responde con estas palabras pasmosas: "Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. Y Jehová entregará a Israel  también contigo en manos de los filisteos, Y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos.  Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel."(18,19).  Ya llegó al fin del camino de su orgullo.  Esas palabras se habían oído antes pero ya era demasiado tarde.

El Décimocuarto    1 Samuel 31

            Ya llegamos al fin."Saúl dijo a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan.  Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomo Saúl su propia espada y se echó sobre ella" (4)

            La tragedia de Saúl tiene su raíz en el mismo orgullo que toleramos tantas veces.  ¡Dios nos libre de él!  La pura verdad es que en la Cruz de Cristo morimos al pecado, (Rom. 6:2,6) el orgullo, el pecado original.  Nos toca tomar de nuevo nuestra posición con el Cristo Crucificado y realizar la liberación de semejante pecado que es la peor plaga del líder cristiano.