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La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

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SAÚL, JONATÁN and David

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RETOS DESDE LA CRUZ

TRES MODELOS DEL LIDERAZGO  (4)

JONATÁN

Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

Introducción

Hemos presentado tres estudios sobre el primer modelo negativo, Saúl, el primer rey de Israel. Estaba destinado a fallar porque la gente exigía a Dios que tuviese un rey como “tienen todas las naciones” (1 Sam. 8:5). Hubo un rechazo implícito de Jehová

( v.7).  Cuando digo que estaba destinado a fallar, no infiero que fuese ordenado por Dios. Al contrario le dio permiso a Samuel que lo ungiese (9:17) y en su gracia señaló a Saúl mucha misericordia y señales confirmatorias.(10:6-10) hasta mudar su corazón (9).  La pura verdad es que Saúl dejó que la fama de su puesto, el orgullo de su corazón y el deseo de mantener a toda costa su reputación lo perjudicara.  Abandonado por Dios a sus propios esfuerzos (15:26; 28:6)) Saúl cayó hasta buscar a Samuel por la hechicera de Endor (28:11,16-19).  Por fin, ¡qué tragedia que no tuviera que terminar así!  Se suicidaría ante los filisteos a quienes Dios le había dicho que los conquistaría (1 Sam. 9:16).  ¡Qué advertencia para nosotros que empezamos por la gracia por Dios!

1.         EL TRIUNFO DE LA GRACIA DE DIOS EN LA VIDA DE JONATÁN

            A.  Haremos este estudio a dos niveles: 1. lo histórico -- el nivel de Jonatán ante su amigo y su rival potencial, David, la interpretación;  2.  el devocional – el creyente ante el mayor Hijo de David, Cristo Jesús, la aplicación.  En ambos casos el estudio revelará que el triunfo de la gracia de Dios.

            B.   Las tres cualidades de Jonatán que caracterizan al líder bíblico son:

1.  la valentía de su corazón frente a los enemigos de su pueblo y aun a su propio padre y su ira – Fil. 3:10b el poder de la resurrección

2.  la negación de sus propios intereses a beneficio de su amigo, David – la muerte a sí mismo --    Fil. 3:10c la participación de sus padecimientos

3.   el amor abnegado hacía David y su llamado a ser el nuevo rey según la voluntad de Dios  Fil. 3:10a  a fin de conocerle por amor.

11.       LA VALENTÍA DEL LÍDER BÍBLICO     1 Samuel 14: 1-52

            A. La valentía de su corazón frente a los filisteos 1 Samuel 14:1-23

                 1.   La primera mención de Jonatán se halla en 14:1, “ Aconteció un día, que Jonatán hijo de Saúl dijo a su criado que le traía las armas: Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está  de aquel lado.”  Es cierto que no le hizo saber a su padre ( 1,3) su esfuerzo, pero tal iniciativa tendría una motivación legítima. Si fuera o no un acto de sabiduría, lo tendremos que dejar con el Señor. Pero el fin resultará en la justificación de esta iniciativa. A pesar de las dificultades de acceso a los filisteos  (4,5),  “Dijo Jonatán a su paje se armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos. Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues, aquí estoy contigo a tu voluntad” (6,7). 

            Jonatán pone en manos de Dios la estrategia de su acercamiento.  Consulta con Dios, dándole el derecho de dirigir su plan y el resultado de él.  Dios lo permite un éxito grande.  Le confirma a Jonatán que su iniciativa no fue nada recio ni necio. Respondieron los filisteos de tal manera que pudieran avanza. “Entonces Jonatán dijo a su paje de armas: Sube tras mí, porque Jehová lo ha entregado en manos de Israel” (12).   Es interesante que no haya dicho “en mis manos.” Tal respuesta hubiera indicado que la iniciativa fue de su propia invención.  Jonatán ve su victoria futura como la victoria de Israel, el pueblo de Dios.  Dios dará su bendición a nuestros esfuerzos con tal no sean que para nuestra gloria y fama sino para la  de él y su causa.

            Jonatán con su paje de armas y unos dieciocho hombres más (14)  ganaron una victoria que resultó en gran pánico en el campamento de los filisteos. “Hubo, pues,  gran consternación” (15). Saúl pide revista y se descubrió la ausencia de Jonatán y su paje. Saúl quiso traer el arca, emblema de la presencia de Dios, pero no lo permitió usar del arca de esa manera  (18-19). Saúl juntó al  pueblo para perseguir a los filisteos ya derrotados.  Dios da el resultado; “Así salvó Jehová a Israel aquel día” (23)  No hay mención de parte de quién ni había la necesidad.   Jonatán actuó con valentía y fe ante la crisis de su pueblo.

            2.  La valentía de Jonatán frente a su propio padre caprichoso 1 Samuel 14:24-46

Pero el autor nos narra una necedad de Saúl que ponía en gran apuro a los soldados.  Le había mandado que nadie tomará nada de comer.  Fue un capricho personal, ni lógico en la situación de gran estrés para poder perseguir a los enemigos. El tiempo y las fuerzas fueron más necesarios ahora que nunca.  Pero Saúl había dado su orden. Aquí se ve el principio del orgullo que iba a tumbar a Saúl, ejercer el poder sólo para ejercer el poder, para mostrar quien es jefe y tiene autoridad.  Como a veces se oye: “Soy director de este departamento” o yo soy pastor aquí; todos me tienen que respetar y obedecer.”  ¡Dios nos libre de tal orgullo! Ya no puede haber respeto para persona. Cuando uno tiene que  ordenar y exigir que todo el mundo le respete la autoridad, ya la ha perdido.  “Porque la ira del hombre no obra (logra) la justicia de Dios” (Santiago 1:20).  El pastor no persigue a su ovejas, sino que va delante y lo siguen de buena voluntad.  En la obra de Dios no puede caber el caudillo o cacique “espiritual” tan famoso en la historia de América Latina.

            Por el capricho de Saúl y su orden de que no se tomara nada, se perjudicó la vida de Jonatán.  Ya que Jonatán no había estado cuando se dio esa orden necia, él había tomado un panal de miel y resultó  refrescado para luchar mejor (27). Cuando se le dijo lo que su padre había dicho: “Maldito sea el hombre que tome hoy alimento” (28), vemos de nuevo la valentía de Jonatán frente a  su padre. Son palabras fuertes y bien ciertas: “Mi padre ha turbado el país” (29). 

            Hay veces cuando la palabra de Dios va contra nuestro ser más querido.  Toda la cultura dice que debemos proteger y defender al nuestro.  Pero Jesús dijo: “El que ama a padre o madre más que a mí, el que ama a su hijo o hija más que a mí, no es digno de mí y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que   pierde su vida por causa de mí la hallará” (Mateo 10:37-39).  Tarde o temprano tenemos que hacer frente a este compromiso que va en contra de nuestra cultura.  ¡Cuántos esposos defienden a su conjugué sólo por ser conjugué o padres por ser sus hijos!  La cruz y la verdad merecen un lugar por encima de toda relación human hasta a veces aun la más legítima.  Claro que no abandonamos al conjugué ni negamos a nuestros hijos, pero debemos ponernos a lado de la verdad, cuéstenos lo que nos cueste. No debemos darles defensa ni confort para su pecado y rebeldía.

            La necedad de Saúl se ve  aun más en que a causa de su orden caprichoso algunos comieron sangre (32-35) y Saúl lo llamó un gran pecado. Lo fue pero él lo había ocasionado tal pecado. Tomó para sí la autoridad de hacer su propio altar y ofrecer sacrificio lo cual no le correspondía hacer. Otra vez la fama y el orgullo lo motivó a no depender de su mentor, Samuel.  Frente a la urgencia de la batalla y haber sacrificado sobre el altar: “Saúl consultó a Dios: ¿Descenderemos tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día.” (37) y con buena razón.

 Luego una suerte por lo del orden capricho le cayó a Jonatán.  En su ira y orgullo “y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán?” ¿Hasta qué límite no va la necedad para defender el orgullo y la reputación?

Por fin se quedó en lo ridículo Saúl porque el pueblo no dejó que Saúl llevar a cabo su juramento tan necio contra el héroe del día. “Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán” (45). 

            3.   La valentía de Jonatán en confrontar a su propio padre—nunca fácil

            Me dirigo a la cuestión de la confrontación en tratar con los problemas serios.  Hay muy poca confrontación hoy en día y a veces cuando la hay, no se hace en base de la Cruz de Cristo. Es mucho más fácil no hacer nada o dar otros pretextos por no actuar. Nadie quiere peligrar su fama, su reputación, su puesto. Todo el mundo querer ser amado por todos. Ésta es una tristeza que hay tantos cobardes que están dispuestos a sacrificar el bien de la obra y la disciplina; prefieren pasar por alto casi cualquier situación no bíblica.

Oí reciente que en una iglesia grande una obrera entre los adolescentes resultó en cinta; les dieron que ella no podía volver porque estaba muy ocupada.  No podemos hablar la verdad y dejar de poner pretextos?  Uno me dijo: “Lo que escribió ud le hizo mucho daño.”  Pero lo escrito fue la pura verdad y a petición de quien  tenía la autoridad de pedirme que lo escribiera. Sufrí las consecuencias pero hice bien porque más vale la verdad que mi nombre en dicho momento.

Cuando Jonatán dijo abiertamente: “Mi padre ha turbado el pueblo” (1 Sam. 14:29), no lo dijo delante a su padre, pero no tardaría la noticia en llegar a él.  Además más adelante vamos a ver como Jonatán confronta a su padre en defensa de David. “Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo; Hijo de la perversa y rebelde, ¿acaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza de tu madre? . . . .y  Jonatán respondió a su padre Saúl y le dijo: ¿Por qué morirá? ¿Qué ha hecho?(20:30,32). Hemos de admirar a Jonatán por hablar a favor de la verdad. Su amor para con David no lo permitía quedar callado, aunque le iba a costar mucho el rompimiento de la relación con su padre. “Entonces Saúl le arrojó una lanza para herirlo; de donde entendió Jonatán que su padre estaba resuelto a matar a David.” (33).

Antes de confrontar a otro, sin embargo, uno debe examinar muy  bien sus razones.  Si la confrontación es con el fin de defender nuestros intereses o los de un ser querido nuestro, debemos actuar con muchísima cautela.  Puede ser que más probablemente Dios quiere que nos dejemos sufrir el agravio o la injusticia. “ Por qué no sufrís más bien el agravio” (1 Cor. 6:7)?  Cristo no respondió en defensa de su persona sólo en defensa de su Padre en la ocasión del mal uso del templo.  Aquí entra la verdad libertadora de la cruz.  Generalmente la primera reacción nuestra es el de defendernos y negar nuestra culpa.  Aun si tenemos razón, es mucho mejor que Dios nos defienda a su  tiempo.  Pero para esperar el tiempo necesario que Dios nos justifique, si realmente tenemos razón, requiere un profundo quebrantamiento de nuestro Yo.  Esa muerte sí que  pasó en la Cruz (Rom 6:6).  ¿Vamos a estar dispuestos a aceptar tal crucifixión del viejo hombre? Somos pocos que estamos dispuestas a pagar ese precio.

Si confrontamos a nuestro prójimo por meras razones personales, se empeorará la relación y hasta perder el apoyo de Dios.  Mejor sufrir en silencio como Cristo nos dejó       el ejemplo.  Mucha oración y el mostrar del amor abnegado pueden en muchos casos resolver el problema.

            4.  La Cruz y la confrontación

Pero si está en peligro una doctrina importante, si se ha cometido una injusticia gravosa hacia otro o tiene otras consecuencias futuras muy grandes, debe haber quien se ponga en la brecha. ¡Que Dios nos dé la valentía y la sabiduría para discernir el tiempo de confrontar y no confrontar.  Generalmente es mejor no confrontar a otro es el asunto es privado o personal.  Si persiste después de mucha oración y va teniendo graves consecuencias Mateo 18: 15-22 nos da el procedimiento de ir primero a tal persona con la esperanza de resolver la situación.  Si el primer paso falla, hay el segundo paso de llevar a dos más, siempre con el fin de resolver pacíficamente y no extender el pleito. Si el segundo paso falla, la última es claro: ir a la iglesia.  Pero Cristo termina este párrafo  subrayando la necesidad de perdonar el uno al otro hasta “setenta por siete” (Mateo 18:21, 22).  Perdonar es mejor que confrontar  si hay el verdadero quebrantamiento y cambio de rumbo.

            Comparto personalmente que pasé por este camino en los últimos tres años de mi vida y he probado más allá de duda que hay un tiempo de orar y sufrir el agravio y no decir nada a nadie. Pero hay también la necesidad de la valentía de Jonatán para advertir a aquellos, y sólo a aquellos, que tienen el derecho y la necesidad de oír la verdad.  Pero cuando la Cruz operan cada vez más profundamente en nuestra vida y con ojos puestos en Jesús, Dios da la valentía de Jonatán  tanto la de aguantar el agravio como ponerse en la brecha a favor del bienestar de la obra de Dios.  Regreso una vez más a la cruz para tomar  la posición que nos corresponde, muertos al yo y vivos para Dios (Rom.   6:2,6,11-14).  Cuando seguimos en los pasos del crucificado,  él obrará a su tiempo y sólo para su gloria, no la nuestra.  ¡Qué alivio y bendición de andar por fe y observar como se glorifica!   

Continuo en marzo el siguiente punto:  La Negación de los Derechos de Jonatán por su  Amor fraternal para con David, tipo de Cristo.