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La Obra de gracia en la vida de los santos del Antiguo Testamento

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SAÚL, JONATÁN and David

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RETOS DESDE LA CRUZ

TRES MODELOS DEL LIDERAZGO (7)

David (2)

Dr. Ernesto Johnson

Introducción

            En el primer estudio sobre David, vimos que para llegar al trono el llamado necesita entender ciertos principios básicos: 1.) va a haber un entrenamiento fuerte y profundo; 2.) serán pruebas que Dios en gracia permite, pero mucho depende del factor  humano cómo se reciben; 3.) el éxito no es automático; 4.) a ver si tal sigue el crucificado en ese espíritu de sumisión; 5.) será como el "grano de trigo que cae y muere para llevar mucho fruto" (Juan 12:24). Intento hacer dos estudios más; en el primero muy positivo veremos cómo Dios produjo en David las cualidades de ser "varón conforme a mi corazón" (Hechos 13:22) y "a la verdad David, según habiendo servido a su propio generación según la voluntad de Dios, durmió. . . ." (Hechos 13:36).  Cuando Dios evalúa a su siervo de tal manera es la recomendación  más alta posible. Ésa es la que buscamos de todo corazón.

1.   El Principio del entrenamiento - -  una victoria y las pruebas 1 Samuel 16-18

A.  Al ser escogido por Dios, no en base de su edad ni prestigio en la familia, David, vuelve a apacentar las ovejas, una característica que mostraría varias veces.  Aun cuando Saúl lo escogió para tocar el arpa y calmar al espíritu malo de Dios que le molestaba (1 Sam. 21-23), David volvía de vez en cuando a apacentar las ovejas.  Tanto la unción y la medida de éxito como arpista en la corte de Saúl no le infló el orgullo. En su encuentro con Goliat, David venía de haber apacentaba a las ovejas.  "Pero David había ido y vuelto, dejando a Saúl, para apacentar las ovejas de su padre en Belén"(15)  Por primera vez vemos en él la cualidad de la humildad.  Tanto la unción que presagió grandes cosas futuras como el éxito en la corte no le llenó de auto importancia. Por contraste Saúl había empezado con humildad, pero pronto se infló el orgullo al llegar a mandar a las tropas de Israel. "Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no  has sido jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre Israel" (15:17)?  Tal fue su primer paso de Saúl para abajo. Ligera diferencia entre los dos al principio, pero sus reacciones después se revelan con tremendas consecuencias para el futuro. 

B. Con humildad y confianza David confronta Goliat  1 Sam. 17. Al obedecer su padre llevando unos alimentos a sus hermanos al campo de batalla, en la voluntad de Dios David se encuentra su primer reto de fe y acción.  Sus propios hermanos lo desprecian (22).  Eliab dijo: "y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido"(28).  David no le responde  a su hermano, sino que toma el desafío de Goliat como "mero hablar" (29).  Sabemos la historia sin repetirla, pero con una plena confianza en el Dios que le libró del león y el oso estaba dispuesto a poner su  vida en la línea para la gloria del Dios de Israel. Lee versos 45-47 para sentir la fe de este joven, dotado ya del Espíritu de Dios.

C.  La próxima prueba será la del éxito - -  ya un héroe ante la nación 1 Sam. 18. Muchas veces hay más peligro en el éxito que en la prueba y fracaso.  Después de este triunfo las mujeres salieron festejando a David y  poniéndole la red de los celos de Saúl.  El orgullo de Saúl no le permitía que otro fuese más popular.  Pero en la providencia de Dios le dio a David a un compañero fiel y leal, el menos probable, Jonatán mismo (18:1-5).  ¡Qué bondadoso es Dios al darle la lealtad de quien iba perdiendo su derecho al trono por ser el hijo de presente rey!  "Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba  prudentemente . . . y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl" (5). El éxito no le hizo daño por estar bien asentado en su humildad ante Dios.

D.  Las cosas van de mal en peor para el joven David.  Confortado por la intervención y amor de Jonatán (19:1-6), es evidente que a lo largo no le queda más lugar en la corte de  Saúl.  Se vuelve a ser fugitivo, escapándose por su vida. Pobre Saúl que llevaba una vida doble, un día sabía que hacía mal, pero el otro incapaz de resistir el orgullo y la malicia del viejo hombre se veía firme en acabar con su rival.  Los celos es cosa horrible y tan común entre los siervos de Dios, cuando uno supera al otro.  ¡Dios nos ayude!

Saúl vuelve tan enojado con David y Jonatán hasta arrojarle la lanza contra su propio hijo que intercedía por su enemigo (20:28-33). David abandonado por todos menos Dios tiene que huir. En su huida falla la fe en ocasiones. David y sus hombres habían llegado a Nob al sacerdote Ahimelec. En su desesperación David echó una mentira (8) y se aprovechó del pan sagrado y la lanza de Goliat y se fue a la tierra de los filisteos. Nos es fácil criticar a David, pero en tal momento echó mano de la razón humana con el fin de salvarse, algo siempre fútil.  Esto le iba a resultar muy mal con la muerte de todos los sacerdotes y los de Nob (22:17-19).  Tomar las decisiones según la carne siempre resulta en lo peor.  Hay consecuencias cuando escogemos salvarnos según la carne, hasta otros pagan caro.

E.  En la cueva de Adulam David con sus hermanos llegaron al punto ínfimo del desánimo. Unos cuatro cientos amargados de espíritu lo acompañaron (22:1,2). Pero lo que sigue pone en relieve el corazón de David.  En tres ocasiones Saúl estaba en las manos de David, fácil hubiera sido matarlo o mandarlo matar, pero no lo hizo por la simple razón de que era el ungido de Dios (23:14; 24:3-22; 26:5-25).  En cada caso David dijo a sus soldados bien listos a matar a Saúl: "Y David respondió a Abisai: No le mates; porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente?  Dijo además David: Vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca, guárdame Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová" (26:9-11).Saúl otra vez reconoce su mal como en otras ocasiones (24:16-21; 26:17-21), pero ya entregado a su destino no pudo hacer más.  Esto es bastante solemne dándonos cuenta que puede uno llegar al punto de no poder arrepentirse: "Por tanto juré en mi ira, No entrarán en mi reposo . . . si oyeres hoy su voz, no endurezcáis vuestros  corazones como en la provocación . . . y vemos que no pudieron entrar a causa      de incredulidad"(Heb.3:11,12, 15, 19). ¡Que palabra tan solemne!  No podemos impunemente posponer la obediencia a criterio nuestro.

En estas ocasiones David estaban dispuesta a esperar hasta que Dios le diese el trono. No iba a tomar en sus manos la hora de subir.  Si más prueba le tocara, estaría sumiso hasta la hora de la voluntad de Dios.  Como José sabía de antemano su futuro de reinar sobre sus hermanos (Gen. 37:2, 5-11; 50:19-21),  tardó Dios trece años en preparar José para subir con el espíritu de humildad.  Así David con el mayor Hijo de David en las tentaciones en el desierto estaba dispuesta a recibir los reinos a través de la Cruz, no antes y nunca por arrodillarse ante Satanás ( Mateo 4:8-10). Éste es el principio de la Cruz, recibir de la mano de Dios la autoridad  en el momento que Dios nos juzgue preparado para tomar el poder sin hacerlo para nuestra gloria y destrucción. No cabe lugar en el entrenamiento del líder que tome en sus manos las riendas.  Necesita saber el cuándo tomar las riendas y del mismo modo cuándo dejarlas con un espíritu manso y humilde.

Ya vamos sabiendo cómo David llegó a "ser un varón conforme a mi corazón."  No hay camino fácil de llegar al trono, porque Dios no arriesga dar su bendición al orgulloso o al impaciente.

11.      El Corazón de David frente a la muerte de Saúl y Jonatán  2 Samuel 1

A.  Ahora vamos a ver el corazón de David.  Volviendo de la victoria sobre los filisteos, un joven amalecita le trae noticias de que había matado a Saúl a petición de Saúl mismo (2 Sam.1:10), una mentira porque Saúl había caído sobre su lanza para que los incircuncisos no lo abusaran de su cuerpo (1 Sam. 31:5,6).  Pero tristemente fue precisamente lo que los filisteos hicieron. "Y le cortaron la cabeza, le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas nuevas al templo de sus ídolos y al pueblo" (31:9) ¡Qué muerte más ignominiosa para el ungido de Jehová!

B.   Lejos de premiar al amalecita, lo mandó matar, diciendo, "¿Cómo no tuviste miedo de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? . . . . tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti diciendo: Yo maté al ungido de Dios. (2 Sam.1:14,16).  No había absolutamente nada de venganza en el corazón de David aun   hacia Saúl  a pesar de todos los años que lo perseguía.  Levanta una endecha así:

Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas!

¿Cómo han caído los valientes!

No lo anunciéis en Gat,

Ni deis las nuevas en las plazas de Escalón,

 Para que no se alegren las hijas de los filisteos

Saúl y Jonatán, amados y queridos;

 Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados;

Más ligeros eran que águilas,

Más fuertes que leones.

Hijas de Israel, llorad por Saúl, quien os vestía de escarlata con deleites,

Quien adornaba vuestra ropas con ornamentos de oro.

¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla!

¡Jonatán, muerto en tus alturas!

Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán.

Que me fuiste muy dulce.

Más maravilloso me fue tu amor

Que el amor de las mujeres.

¡Cómo han caído los valientes,

Han perecido las armas de guerra"

Aquí vemos el amor del Calvario. Podemos entender su sentido de pérdida  por Jonatán, pero de igual manera lamenta la muerte de Saúl.  Como el corazón del Jesús sobre Jerusalén cuando lloraba."Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh! Si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz. Mas ahora está encubierto de tus ojos" (Lucas 19:41,42).

111.     Otra vislumbre del "varón conforme a mi corazón"   Salmo 27

            A.   No hay espacio para tratar el punto final que quiero enfatizar.  De los 73 salmos atribuidos a David, pudiera haber escrito más, pero hay uno que revela su corazón, a pesar de los puntos débiles de su vida.

            Dice David: "Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré, que esté yo en casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo" (Sal. 27:4,5).  David era ante todo un buscador de Dios.  Sí que pecó gravemente, pero se arrepintió tan profundamente y admitió abiertamente su pecado ante Dios.  Era hombre honesto, transparente ante Dios.  No trató de ponerse disfraz. El rumbo de su vida era buscar a Jehová. La brújula de su trayecto era conocer a Dios, no a través de los sacrificios sino de todo corazón.  En el momento más triste de su vida, después del fracaso con Betsabé dijo en el salmo de más profundo arraigo: "Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.  Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto.  Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito y humillado no despreciarás tú. oh Dios" (Sal. 51:15-17).

            El corazón de Dios queda reflejado en el de David al perdonar a Saúl y al ser perdonado por Dios mismo, al mostrar misericordia a la familia de Jonatán y de Saúl y recibir la misericordia de Dios cuando enumeró al pueblo al final de su vida.  David  era un hombre talentoso, músico por excelencia, fuerte, decisivo, a veces impetuoso, estadista, profeta, rey y, sobre todo, el ungido de Dios que tomó en serio su llamado en todo y al fin de cuentas buscó a Dios.

            En el último estudio veremos de modo algo negativo sus fallas, pero aun en éstas triunfó la gracia de Dios.  Esto nos alienta y nos infunde ánimo para seguir adelante.