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RETOS DESDE LA CRUZ

LIDERAZGO BÍBLICO – PRINCIPIOS Y PERSONAJES (REPASO)

Breve Sumario de la serie  Mateo 11: 28-30  (12)

Introducción

Repaso la serie de Liderazgo Bíblico – Principios y Personajes porque ha durado más de un año; es difícil retener los principios de un tema tan importante cuando a veces no hay quien se ponga en la brecha. "Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé" (Ez. 22:30).

El Paradigma no es nadie más que Jesús, el humilde de corazón

Según el Diccionario de la Real Academia Española el paradigma es: "ejemplo y ejemplar." El paradigma según Webster (Diccionario Inglés) "an example serving as a pattern," en español: un ejemplo que sirve como modelo o patrón. Todo el mundo cristiano está de acuerdo que no hay la manera de superar la misma vida de Jesús. Tal realmente es la esencia de la vida cristiana tanto en su conducta como en su servicio."Para mí el vivir es Cristo" (Fil. 1:21). "Cuando Cristo,  vuestra vida,  se manifieste" (Col. 3:4). "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gal. 2:20).

Si buscamos líderes que Dios pueda bendecir y usar, tienen que ser a la medida que Cristo pueda manifestarse en ellos. Pero mejor dicho, según permitamos que Dios se manifieste en nosotros.  Esta verdad me devuelve a la Cruz donde Dios puso fin a Ernesto Johnson (pon tu nombre de una vez) y lo enterró y lo resucitó y por la gracia de Dios y por fe Cristo puede estar en casa, en unión conmigo. Después de toda la familiarización con los sistemas de liderazgo humano en este mundo de negocios, regresamos satisfechos a nuestro paradigma. Yo vuelvo al mensaje de la Cruz, el único mensaje que reconoce Dios. Al fin de cuenta es él mismo que puso la cruz en el mero centro de su plan de salvación.  No podemos mejorar lo que escogió en su sabiduría infinita.

Los Peligros de lo humano y lo carnal

¡Qué fácil ser seducidos por el mundo y sus medios tecnológicos, sus teorías, su ambición, por la búsqueda del poder, las cifras y su dinero! Pero Pablo nos recuerda: "porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres" (1 Cor.1:25). Isaías subraya lo mismo: "Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Isa. 55.9).

Claro podemos enterarnos y aprendemos del estudio del liderazgo bajo la sociología, pero aprendamos a no depender de ello, ni mucho menos prostituir los principios bíblicos. Que nuestra fe no se base en los números y los medios novedosos que ministran a nuestro orgullo carnal.  La palabra final es: "Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco puede; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios" (Rom. 8:7,8).

Cuatro Enfoques sobre el liderazgo de Jesús --Principios bíblicos

Mateo nos da la invitación y las órdenes que Cristo dio genuinamente a sus seguidores. El contexto de Mateo es iluminador: él denuncia las ciudades que fueron bendecidas por su presencia y milagros (Mateo 11:20-24). Al contrario Dios revela a su Hijo, no a los sabios y a los entendidos sino a los niños. Lo hace así porque le agrada a Dios confundir a los orgullosos, pero introduce a su Hijo a los niños que de esa manera entran en una íntima relación con Jesús y su Padre.  No hay mayor privilegio reservado para los sencillos de corazón.

Luego viene las tres órdenes: Ven a mí  . . . pero sólo los pobres de espíritu, los cargados han de venir. Al venir a él quiere decir nada menos que llevar su yugo y aprender de él precisamente en el área de su gloria --humildad y mansedumbre. Si le parece extraño tal orden, su yugo es fácil y ligera su carga.  Así era el líder por excelencia y así serán sus seguidores, los futuros líderes. 

Pablo nos define en acciones divinas estos atributos sobresalientes de Jesús, la humildad y la mansedumbre al describir su anonadarse desde la gloria misma hasta muerte de cruz  (Fil. 2: 5-11). Pero el camino de la cruz iba a resultar en su exaltación hasta lo sumo, teniendo un nombre que es sobre todo nombre al cual se doblará toda rodilla angélica y humana algún día.

Juan recuerda vívidamente aquella última noche cuando su final trato cariñoso de los discípulos fue tomar una toalla y lavarles los pies --los de aquellos que, sabía bien, iban a abandonarlo en el momento de la muerte. Hasta le lavó los pies a Judás y le dijo con trato directo pero no duro.  ¡Qué corazón tan perdonador!

Pedro, aquel que lo negó con juramentos pero luego restaurado por la gracia de Jesús, nos exhorta: "quien cuando le maldecían, no respondía; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente" (1 Ped. 2:23). Luego en 1 Ped. 5:1-6 exhorta a los pastores a hacer lo que el gran Pastor de las ovejas vivía y hacía. El liderazgo en la iglesia local no puede ser menos que seguir en sus pisadas (1 Ped. 2: 21).

¿Cuál es la suma de estos cuatro enfoques?  El líder tiene que morir a su orgullo, su gula de tener el poder, el nombre, el control de otros. etc.  Cuántos  buenos pastores y evangelistas han caído ante las faldas, las finanzas y la fama.  La única preventiva es una vida de santidad. La humildad y la mansedumbre es el ropaje de la santidad. Sólo la cruz, nuestra muerte al pecado aplicada constantemente a nuestro corazón débil puede librarnos de los vicios secretos. 

Seis hombres de 'pasiones humanas' ilustran las cualidades del verdadero líder

Enoc, Moisés, Josué, Nehemías, Isaías y Daniel no eran hombres perfectos. Como dice Santiago de Elías: "hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras." Es verdad que la Biblia no relata ningún defecto en Enoc, José y Daniel, pero sin duda llevaban la misma naturaleza pecaminosa.  Sin embargo esas fallas humanas no nos prohíben andar con Dios y desarrollar estas cualidades del líder que Dios bendice.

En breve: 1.) Enoc caminó con Dios.  2.) Moisés aguantaba la crítica de familia y colegas sin caer en la venganza personal;   3.) Josué era fiel y valiente frente al reto grande de tomar el lugar de Moisés y llevar a su pueblo a Canaán;  4.) Nehemías sabía manejar el poder de la oración frente a lo excedente y sobrante de oposición diabólica a  gran costo personal.  5.) Isaías vio a Jehová y como Job cayó quebrantado e inútil hasta ser puesto en pie y encargado de ser el profeta mayor. 

6.) Daniel desde joven se mantuvo firme, sin mancha y comprometido en un ambiente totalmente pagano. Dejó un testimonio esterlino.

Lo de Enoc nos impresiona porque vivía en tiempos antediluvianos cuando según sepamos había poco conocimiento de los caminos de Dios (Gen. 5:24; Judas 14,15). Me enseña que no es la cantidad de conocimiento que vale mucho sino el andar, el compromiso de andar a luz de la fe que tenemos suficiente para agradar a Dios. La sencillez de andar con Dios es el primer requisito para ser líder. No hay otro sustituto.

Lo de Moisés quizá no nos sorprenda por ser un caudillo por excelencia; pero en esta primera ocasión frente a la crítica severa de María y Aarón no se defendió sino que dejó que Dios mismo lo hiciese. Y Dios lo hizo (Números 12:1-16).  Si defendemos nuestro «yo», Dios no puede; al contrario si no lo hacemos, sí que Dios puede y lo hará a su tiempo, no al nuestro.  Ante la sublevación tan seria de Coré, el protagonista alistando a unos otros débiles en Números 16:1-50, Moisés mostró gran equilibrio entre la verdad en la balanza y su propia persona. Dejó que Dios decidiera quién tenía la razón. Pero Moisés no dejó entrar los celos personales; al contrario oró por el pueblo que no sufriera demasiado por un solo maligno. Mostró su apego a la verdad, pero despegado de ella en forma de fama o puesto importante. No se enorgulleció y Dios lo vindicó.

Lo de Josué ¡Qué tremenda tarea la de seguir al profeta Moisés quien había hablado cara a cara con Dios! Por ser aprendiz eso lo ayudó, pero él tomó el reto y no se desanimó frente a lo imposible.  Bien pudiera haberse sentido muy inferior, pero Jehová llegó a ser su valentía y fuerza (Josué 1:1-9). "Fiel es el que os llama el cual también  lo hará" (1 Tes. 5:24). Además Josué era fiel hasta el último día de su vida, dando un reto profético a su pueblo antes de su muerte (Josué 23, 24). No es el tamaño del gigante enemigo sino el poder de Dios a través del instrumento disponible. No cabe el temor o la cobardía frente al llamado por Dios.

 

Lo de Nehemías manifiesta la carga de un laico. Dios no se limita a los profetas y a los caudillos. Puede llamar al copero (Nehemías), al mayordomo (José) o el político (Daniel).  Pero con una verdadera carga y listo a poner el hombro al trabajo, no se confundió pensando que podría él con sus contactos en el palacio lograr un gran éxito.  Más bien desde el mero principio oró, dejándonos una oración modelo frente al desastre a que hacía frente (Neh. 1:5-11).  Con cada paso dado volvía a orar, a veces con oraciones relámpagos. Pero usaba de mucha sabiduría al poner la parte humana para que Dios pudiera hacer lo que sólo podría hacer. Aquello es una buena lección para el líder bíblico. La tarea es de Dios mismo y no finalmente de nosotros.

Lo de Isaías revela la absoluta necesidad de un quebrantamiento ante Dios. El orgullo mío no muere tranquilo. Dios sabe que antes de permitir él la resurrección y su poder, se tiene que morir. No hay otra opción. Dios no puede encomendar su poder y bendición para que la carne se jacte, de ninguna manera.  Isaías se había gozado de unos años de bendición y ministerio, siendo familiar de la casa real. Dios lo había llamado. Pero Dios tenía cosas más grandes, pero no podría ponerlas en sus manos. Tenía que revelársele a Isaías en su santidad y exponer la carnalidad latente en la boca.

El fuerte de Isaías era su manera elocuente de hablar y escribir. Léanse los primeros cinco capítulos de Isaías.  Precisamente el área de su fuerte Dios la tenía que tocar. Isaías se vio como lo era, un hombre de labios inmundos entre un pueblo inmundo.  Pero tocada la lengua por un carbón del altar, Dios lo purificó e Isaías salió con una comisión nueva.  Otra vez el camino al servicio fructífero pasa por la cruz, la muerte para realizarse en novedad de vida (Rom. 6:1-14).

Lo de Daniel nos llama la atención porque desde su juventud hasta su vejez siguió a Jehová sin tropezar y aquello durante el paganismo de dos imperios mundiales.  No hay lugar ni puesto que Dios no pueda preservar a sus llamados. Daniel empezó listo para morir por su fe sin ninguna ambición fuera de la voluntad de Dios. El secreto de su larga vida fue esa muerte espiritual en su adolescencia (Daniel 1:3-21). Ya muerto a lo atractivo del mundo, pudo realizar una proyección larga en la mera cumbre de los dos imperios. Se quedó por encima de la política de Babilonia y Persia, no pequeño logro. La integridad de la vida de Daniel le protegió aun en las circunstancias más peligrosas.  Su vida intachable puso bien celosos a sus colegas seculares, pero aun sus tramas no pudieron atraparlo.  Al fin y al cabo Dios honra a quien lo honra. (1 Sam. 2:30).

Además bendijo a los tres hermanos que vieron en Daniel el ejemplo y se mantuvieron firmes frente al rey Nabucodonosor (Dan.3). Por la fidelidad de Daniel, Dios le concedió a Daniel una de las profecías más claves de todo el Antiguo Testamento, la Profecía de las Setenta Semanas que trazó a grandes rasgos el plan divino para su santa ciudad y nación --hasta el reino milenial y el reino eterno del Dios Trino. José, Daniel y Nehemías son ejemplos de que el liderazgo bíblico prospera no tan sólo en el ministerio de la Palabra sino también en el mundo secular.

Lecciones fuertes por aprender por el líder bíblico

1.                  Entre todos los atributos de Jesús sobresalen la humildad y la mansedumbre como cualidades que nos toca emular. Mateo las especifica para nuestro aprendizaje.

2.                  Dicho de otra manera el seguidor de Cristo no puede ser orgulloso, ni arrogante. Tal costumbre sería contraproducente en mil maneras.

3.                  La misma encarnación es el ejemplo por excelencia de tal bajeza que resultó en la alteza del día futuro cuando toda lengua confiese que Jesús es el Señor.

4.                  El último acto de cariño y lealtad ante sus discípulos fue tomar una toalla y lavarles los pies. Tal humildad preparó el camino para la más rica enseñanza dada en Juan  13-17 a los discípulos.

5.                  Pedro que fue infiel en el momento crítico de la crucifixión recuerda esas cualidades y las impone en los pastores y los miembros de la iglesia local. Lo que no practicaba él antes, ahora es el mensaje para quienes participan en su sufrimiento y su gloria.

6.                  Enoc anduvo con Dios dejándonos un ejemplo que merece su lugar en Hebreos 11. No es cuestión de cuánto sabemos --vivía él en la antigüedad --sino cuánto obedecemos.

7.                  Moisés aguantaba la crítica y no se defendió en dicha prueba sino que oró por María como Cristo en la cruz. Ante una rebelión grande se puso firme y Dios lo defendió sin que él se vengara de Coré.  Dios defiende a los suyos de su manera no la nuestra.

8.                  Josué frente a una situación dificilísimo era valiente y esforzado.  Por una larga vida dio liderazgo al pueblo algo rebelde e infiel.

9.                  Nehemías dejó lo seguro de su puesto en la corte del rey para llevar la carga de Jerusalén y por la pura oración y la disciplina de edificar los muros logró lo que sus enemigos decían que le sería imposible.

10.              Isaías, el profeta elocuente, tuvo tal encuentro con Jehová, el tres veces santo, que quebrantó el corazón de Isaías; en su punto fuerte se vio inmundo e incapaz. Pero esto fue sólo el primer paso para un nuevo encargo y más fructífero ministerio.

11.              Daniel por su integridad y larga vida dejó huella en dos imperios paganos.