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RETOS DESDE LA CRUZ

ROMANOS --LA VIDA ABUNDANTE EN UNIÓN CON CRISTO (6)

Culpable, condenado, perdido pero puede ser perdonado en Cristo
Romanos 3: 1- 21

Dr. G. Ernesto Johnson

Rio Grande Bible Institute

Introducción

Desde Romanos 1:18 a 2:29 Pablo ha establecido más allá de ninguna duda que todo ser humano, tanto el griego injusto como el judío con su justicia propia está bajo la ira de Dios. El Juez divino en abierto foro ha presentado la evidencia devastadora y ha comprobado que todo ser humano es culpable, condenado y perdido. En estos sesenta y cuatro versos ha dado la anatomía del mal incurable en el ser humano. Ni puede ni quiere salvarse por ningún esfuerzo humano o religioso.

Con el bisturí del cirujano Pablo analiza el mal de nuestros primeros padres en los seis pasos para abajo (1:21-23). Con su decisión de ellos ya hecha Dios mismo ratifica su rebeldía en una triple condenación (24-28) y termina por enumerar veintidós pecados en los cuales se deleiten vivir y complacer a los demás que lo hacen (29-32).

Luego Pablo presenta a Dios como el Juez justo y paciente y establece los cinco criterios por los cuales juzgará a todo hombre. El juicio inevitable será según la verdad (2:2), de parte de un Dios paciente y benigno, no caprichoso (2:4), según sus propias obras (2:6), de parte de quien tiene el derecho de condenar o bendecir con la vida eterna (2: 7-9) y finalmente con quien no hay acepción de personas (2:11). ¿Quién puede criticar tal justicia divina?

Pero el judío se veía a sí mismo muy especial por haber sido escogido como el pueblo de Dios con la garantía de la circuncisión de Abraham según su manera de pensar. Pablo demuele tal argumento por sacar a luz la plena hipocresía de su confianza en lo externo de sus privilegios. Después de enumerar doce privilegios que Dios les concede (2: 17-20), con seis preguntas establece que el nombre de Dios ha sido blasfemado entre los griegos por ellos mismos (2: 22-24; Isaías 52:5). Por fin desvalida su confianza en la circuncisión porque era signo de la fe de Abraham, aun siendo incircunciso él mismo (2: 25-29).

Antes del sumario final, unas objeciones por considerar Romanos 3:1-8

El resumen has sido largo, pero los argumentos de Pablo son inexorables e irrevocables. Pone una firme base del próximo fallo divino. A Pablo le gusta dialogar con su contrincante anticipando las objeciones y quejas. Por eso hace la pregunta por ser hecha: "¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión?" (3:10). Como buen judío Pablo afirma mucho, en todas maneras. Dios les había encomendado la palabra de Dios--un verdadero privilegio alto.

Pero queda la pregunta: ¿Qué pasa si ellos no obedecen a ese tesoro encomendado a ellos? ¿Tal incredulidad invalidaría la veracidad de Dios en llevar adelante su plan salvífico? De ninguna manera responde Pablo. La palabra de Dios queda en pie si ellos como judíos han sido infieles. Al contrario que sea Dios veraz y todo hombre mentiroso. Cita como comprobación las mismas palabras de la boca del Rey David al arrepentirse de su más grande pecado: "Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando fueres juzgado." (Sal.51: 5). Dios sigue siendo Dios, sigue capaz de juzgar a los suyos aun en sus pecados y aun perdonarlos según su justicia.

Ahora viene el mosaico de la denuncia de la Escritura del Antiguo Testamento Romanos 3: 9-18

Resta sólo una pregunta más para remachar la culpa del judío complacido en sí mismo. "¿Qué, pues? Somos nosotros (judíos) mejores que ellos (griegos)?" Otra vez la respuesta favorita de Pablo--En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos--note el cambio del orden significante--y a gentiles, que todos están bajo pecado" (3:9). Para poner más allá de duda la pregunta, Pablo simplemente cita las mismas citas, aquellas en las cuales se jactaban (2: 17-20) que les fueron encomendadas como un alto privilegio. Quedan rotundamente auto condenados por sus propias Escrituras.

Lo que sigue es la finalidad contundente de la condenación absoluta de todo ser humano, mayormente del judío y su justicia propia. Con ocho citas, siete de los salmos y una de Isaías, Pablo resta su pleito con el judío y su causa ante todo ser humano. Solo cito unos versos porque bastan en su claridad: "Como está escrito--la voz autoritativa de Jehová del Antiguo Testamento--No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno" (3: 10-12). Nadie puede levantar ninguna objeción. Pleito acabado Sólo queda la sentencia por proclamar.

La Sentencia promulgada a la cual no hay apelación nunca Romanos 3: 19,20

Como siempre Pablo apela a la autoridad de la ley en la cual el judío se gloriaba pero desobedecía en su ceguera." Pero sabemos (nosotros los judíos) que todo lo que la ley dice, lo dice a los están bajo la ley (judíos), para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano--ahora incluye a los gentiles a los cuales no fue dada la ley (2:12, 14)--será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Salmo 143.2; Rom. 3:19,20). La misma ley en la cual se gloriaba el judío lo condena irremisiblemente.

Y con esa condena los griegos, y en breve, cada ser humano comparte en la sentencia de muerte. Se ha confirmado el dictum (dicho autoritativo legal):"el alma que pecare esa moriría" (Ezequiel 18:4). Pero gracias a Dios nos acercamos a otro dictum): "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23). Pablo está para introducir la luz de la gracia de Dios en medio de estas tinieblas.

«PERO AHORA» Pablo introduce la justicia de Dios, el evangelio Romanos 3: 21

Con estas dos palabras llamativas «Pero ahora», Pablo introduce nuevos argumentos o verdades que dan un viraje de 180 grados de lo anterior. No puede haber una mayor verdad que ésta. Analicemos con cuidado y esmero cada frase que constituye la buena nueva anunciada por Dios en medio de la negrura y ceguera de los judíos y los gentiles.

Pablo ahora como apóstol a los gentiles los recuerda: "En aquel tiempo estabais (gentiles) sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de las promesas, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero Ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo" (Efesios 2:12,13). Estas dos palabras destacan el cambio de rumbo que Dios mismo en su infinita misericordia introdujo en base de su propia iniciativa. Todo gira alrededor de este cambio en Dios hacia el pecador en base de la justicia de Dios provista en Cristo.

«Aparte de la ley» Esta pequeña frase elimina de golpe la ley en todo sentido No ha tenido ni nunca tendrá un papel ni en la justificación ni mucho menos en la santificación. La ley ha servido su rol por condenar el pecado y al pecador y la ley servía sólo "como ayo para llevarnos a Cristo a fin de que fuésemos justificados por la fe" (Gálatas 3:24). "Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree" (Rom.10:4).

«Se ha manifestado la justicia de Dios» El verbo trae el matiz de desplegar, hacer resaltar, destacar, exponer o afirmar o atestiguar. La voz del verbo es pasiva y el modo indicativo el tiempo perfecto del verbo. En breve, quiere decir que fue hecho por Dios para con nosotros y sólo lo recibimos pasivamente. Lo hecho en el presente perfecto, aquello hecho queda para siempre hecho, pero cuyo efecto o disponibilidad es nuestra en todo momento Puede parecer demasiado técnico el verbo, pero el verbo nos garantiza que este acto de Dios queda en pie actualmente.

«Testificada por la ley y los profetas» Pablo afirma que esta verdad de la justicia de Dios no es nada nuevo. Tiene una larga historia desde la ley o la Torá (Pentateuco) y los profetas. Tantos creyentes hoy día por la enseñanza no balanceada tienen el concepto de que la salvación personal es prácticamente del Nuevo Testamento Creen que la salvación personal del AT debe ser algo limitado o inferior a la nuestra. Pablo dice que NO. Desde la ley, desde Génesis 3:15, Dios anunció a la serpiente, Satanás, su soberano plan de salvación en términos breves y algo ocultos, pero que se ha desplegado durante todo el Antiguo Testamento. Pablo no introduce nada novedoso sino algo vivido desde Abel hasta Malaquías.

El Testimonio de la ley, el plan de Dios para las edades

Examinemos brevemente un aspecto de este testimonio de la ley. Génesis 3:15 desde el antaño se ha llamado el «protevangelium», es decir, el evangelio como el patrón, modelo o molde para su desenvolvimiento hasta la Cruz de Cristo.

Pero tomemos muy en cuenta la situación y quién le dijo qué y a quién. De inmediato después de la caída de nuestros primeros padres, Dios en su bondad se dirigió primero a Adán, la cabeza de la nueva raza, el responsable, luego a Eva, el medio de la caída. Se les acercó con unas preguntas para darles la oportunidad de confesar su mal. En lugar de admitir su mal, evadieron la pregunta con pretextos.

Jehová de inmediato se dirigió al tentador, Satanás, en forma de la serpiente y pronunció sin dar vueltas la maldición que merecía desde su caída en el cielo. (Compárense: la caída del rey de Babilonia, Isaías 14:8-20 y la caída del príncipe de Tiro, Ezequiel 28: 11-19 con la de Satanás). Las analogías son directas y contundentes. Esto es lo que da perspectiva y sentido a lo que sigue.

1. Pondré enemistad entre ti y la mujer. Las dos primeras palabras es un pronunciamiento de lo inevitable de la iniciativa de Dios implacable contra el maligno. Dios mismo se compromete de una vez para siempre a tomar cartas en lo que había pasado, dándonos a entender que juzgaría al maligno y desharía el daño hecho y restauraría al bien a nuestro primeros padres.
2. Pondré enemistad entre ti y la mujer. Las palabras que siguen especifican los actores en oposición el uno al otro. Esto exige un gran cambio de papel asumido por la mujer. En su soberana gracia la mujer como entidad sería el futuro medio de gracia a pesar de haber sido lo contrario en la caída. Sólo Dios soberano puede declarar tal futuro.
3. Y entre tu simiente y la simiente suya. Se ve en esta irresistible oposición el involucramiento de toda la humanidad por el tiempo que Dios permita. Dentro de poco saldrían de los dos linajes: Abel y Caín; Enoc, 7to de Adán y Lamec 7to de Adán; Noé y los antediluvianos/la torre de Babel; Abraham, Isaac, Jacob, José, et al.
4. Ésta te herirá en la cabeza. Ahora el orden y el énfasis cambian; la iniciativa corresponde a la simiente de la mujer. La Cruz aparece. Se ve como algo oscuro, pero tiene que ser la simiente de la mujer, simiente singular, Cristo (Galatas 3:16) que daría un golpe fatal; tal sería el golpe a la cabeza que Cristo le daría en la Cruz. "Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo" (Juan 12:31, 32). "Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre" (Hebreos 2: 14, 15).
5. Y tú le herirá en el calcañar. Cristo a través del sufrimiento y la muerte pagaría el precio de rescate, y por fin triunfaría1 En breve, la salvación sería de Dios mismo; destruiría al diablo; la salvación sería una provisión para toda la raza; vendría por un mediador; resultaría en el sufrimiento de un Salvador hecho hombre, de la simiente de la mujer. ¡Qué magnífica salvación anunciada en el mismo momento de la caída!

Desde el primero minuto de la caída Dios ya tuvo en pie y en vigor su plan a largo plazo. Claro que Adán y Eva no entendieron los detalles ni Satanás mismo, pero desde nuestro punto de vista después de la Cruz podemos trazar a grandes rasgos el plan que Dios llevó a cabo en la cruz. La caída no tomó a Dios por sorpresa; al contrario la esperaba sin causarla para poder hacer una recreación más magnífica en su Amado Hijo.

El Testimonio de los profetas

En el Pacto Abrahámico Jehová prometió a Abraham una tierra y un hijo (Génesis 12) "y creyó a Jehová y le fue contado por justicia" (Génesis 15:6). Por la edad de cien años le dio a un hijo Isaac y pocos años después vemos un Calvario virtual al exigir que lo sacrificara en holocausto. "Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré" (Génesis 22: 2).

Se desarrolla la historia de la fe de Abraham llegando hasta el momento de matarlo, creyendo que Dios tendría que levantarlo de los muertos (Hebreos 11: 19). Dios interviene y provee un carnero trabado en una zarza. Todo esto fue en micro lo que Dios mismo haría con su propio hijo en la Cruz. Con razón Jesús dijo: "Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó . . . De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy" ( Juan 8:56, 58).

Jehová en Deuteronomio 18:15, 18 dijo: "Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis. . . . Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos; como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare". No puede ser menos que Cristo el gran anti-tipo de Moisés, siendo el tipo.

La voz profética por excelencia son los Cánticos del Siervo Sufriente en Isaías, 42, 49, 50 y la cumbre en Isaías 52: 13- 53:12: Es evidente que Isaías viene pintando un cuadro progresivo de Israel como siervo pero el Mesías siendo el cumplimiento sufriría una muerte vicaria por todo el mundo. Hasta ahora el tipo había sido un cordero que cubría ceremonialmente los pecados por yerro de Israel. Pero Isaías da un gran paso paradigmático dejando el tipo del animal y llegando a un hombre que justificaría a muchos.

"Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su alma en expiación por el pecado, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada"
(Isaiás 53: 10). Por ser tan exacto el cumplimiento de esta profecía, muchos llaman a Isaías como el quinto evangelista. De veras la justica de Dios has sido testificada ampliamente por la ley y los profetas.
Queda sólo examinar la justicia de Dios en el resto del texto clásico sobre la justificación'

G. Ernesto Johnson